Anticonceptivos microabortivos

La anticoncepción o contracepción se refiere a la prevención intencional de la concepción, es decir, de la fecundación del óvulo por parte del espermatozoide. Sin embargo, se consideran “anticonceptivas” ciertas prácticas y técnicas que son en realidad abortivas. Los contraceptivos o métodos artificiales para evitar el embarazo se basan en uno de estos dos principios:

  • alteran la relación sexual en sí, mediante un método de barrera (preservativo, diafragma) o mediante la interrupción del acto sexual;
  • provocan una alteración física en el cuerpo del varón o de la mujer, de modo que del acto sexual normal no se siga una concepción.

El juicio moral de todo método anticonceptivo es idéntico: se trata de una acción que desvirtúa substancialmente y por tanto gravementela naturaleza de la sexualidad y de la conyugalidad, por cuanto separa las dos dimensiones o significados del acto conyugal; en el caso de los anticonceptivos que tienen un efecto abortivo, además, se suma el agravante del homicidio cualificado. Veremos a continuación los distintos modos de la anticoncepción, describiendo los elementos generales de su accionar.

La anticoncepción hormonal

Los anticonceptivos hormonales son sustancias químicas, similares a las producidas por el organismo humano. El efecto biológico de las hormonas sintéticas debería imitar a las mismas sustancias de naturaleza endógena, pero claro está que presentan una potencia diferente respecto de las naturales, con diversos efectos colaterales y efectos secundarios.

Estos productos pueden diferir en su composición, mecanismo de acción y modalidad de suministración. En general se trata de derivados sintéticos de estrógenos y progesterona, solos o combinados. Entre los principales encontramos: contraceptivos orales, los preparados inyectables y las implantaciones subcutáneas.

a)    Los contraceptivos orales: tienen en común el hecho de ser suministrados oralmente y estar constituidos por estrógenos y/o progestínicos de síntesis. Aquí se encuadran:

  • Las píldoras clásica (o combinada), secuencial y bi, tri y cuadrifásicas: constituida por una asociación de estrógenos y progestínicos. La píldora clásica se toma diariamente durante unos 20 días, luego se suspende durante una semana y se comienza de nuevo. La píldora secuencial ya no está más en comercio por el efecto cancerígeno verificado en algunas razas caninas. Las píldoras bifásicas, trifásicas y cuadrifásicas varían según el porcentaje de estrógeno y progestínicos.

Todas actúan aproximadamente del mismo modo:

  1. Influyen negativamente sobre la hipófisis (y sobre el hipotálamo que la controla) reduciendo, hasta anularla, la producción de gonadotropinas (la FSH) y la hormona luteinizante (LH): estas hormonas son las responsables de la maduración del folículo, de la ovulación y luego de la producción de estrógenos y progestínicos necesarios para la anidación y desarrollo del huevo fecundado. De este modo, se bloquea la ovulación en un 98% de los casos. Es importante recalcar que, mientras menor es la cantidad de estrógenos en la asociación, menor es la capacidad del bloqueo de la ovulación. Cuando no consigue bloquear la ovulación poseen una segunda alternativa.
  2. Los estro-progestínicos obran sobre la movilidad de las trompas de Falopio, alterándola de modo que el transporte del óvulo (o del óvulo fecundado) es modificado.
  3. Se producen también alteraciones en el endometrio (la mucosa que reviste el interior del útero) donde el embrión va normalmente a implantarse. De este modo impiden el anidamiento normal del óvulo fecundado. Éste es el mecanismo abortivo de la píldora  (especialmente la de baja dosis de estrógenos).
  4. Actúa sobre el mucus cervical, haciendo más difícil su penetración por los espermatozoides.

Los  efectos colaterales pueden ser leídos desde los mismos prospectos de las cajas de anticonceptivos, pero claro… en letra chica. Por razones de espacio, solo transcribimos   algunos de ellos: hipertensión, trombosis (de las piernas, vasos pélvicos, pulmones, cerebro), náuseas, susceptibilidad a las inflamaciones gingivales, aumento de peso, perdidas hemáticas durante el ciclo menstrual, flujo menstrual más claro y de menor duración, ausencia del flujo menstrual, mayor susceptibilidad a las infecciones urinarias, modificaciones de la tensión sexual, depresión, ansia, cansancio, tromboflebitis, ictus cerebral, infarto de miocardio, adenoma hepatocelular (tumor del hígado), anomalías malformativas del feto en el caso del consumo durante un embarazo ya comenzado.

  • La micro-píldora. Es un contraceptivo oral que contiene solamente un progestínico, en dosis no muy elevadas. Se toma durante todos los días del ciclo, incluso durante la menstruación. Su efecto es menor que en el caso de la píldora combinada (por la ausencia de estrógenos). Por lo tanto, bloquea la ovulación solo en el 50% de los ciclos y su eficacia es compensada a nivel tubárico y sobre todo en el endometrio. En efecto, los progestínicos, actuando solos, tienden a producir una atrofia progresiva del endometrio, alterando la fisiológica de la fase proliferativa y de la fase secretiva necesaria para la implantación del blastocisto. Esto convierte a la micro-píldora en un medio prevalentemente abortivo. También puede actuar sobre el mucus cervical, tornándolo impenetrable para los espermatozoides, pero tampoco esto actúa en la totalidad de los casos. Una confirmación de lo dicho está dada por el aumento del riesgo a generar embarazos ectópicos (o sea que la concepción no es impedida, sino la implantación en el útero). Las complicaciones descriptas más arriba para las otras píldoras son menos frecuentes en ésta.
  • Las píldoras del día antes, del día después y la “contracepción de emergencia”.  Están constituidas a base de solos estrógenos, o solos progestínicos, o en una combinación de ambos. Se toman por pocos días y en dosis fuertemente elevadas, antes o dentro del tiempo en que se considera que las relaciones sexuales pueden ser fecundas, con la intención de impedir la implantación del óvulo fecundado. Por lo tanto, no se trata de contraceptivos sino de abortivos, que obran alterando el ambiente uterino y la movilidad de las tubas.

El término “contracepción de emergencia” indica un conjunto de prácticas que son puestas en acto para impedir un embarazo eventual no deseado, cuyo mecanismo de acción es el de contrarrestar el desarrollo del embrión humano, una vez que se ha llevado a cabo la fecundación. Dado que no puede excluirse que el acto sexual haya tenido lugar varios días antes de la ovulación, la “contracepción de emergencia” puede actuar, a veces, bloqueando la ovulación; pero se trata, sobre todo, de una acción directa sobre el embrión, impidiendo su anidación en las paredes uterinas, y terminando en un aborto.

Para tener una idea de las altas dosis de estrógenos y progestágenos que se suministran en la contracepción de emergencia, basta tener en cuenta que corresponden a la cantidad de hormonas que una mujer tomaría durante dos años, cuando las utiliza como contraceptivos “ordinarios”. A este grupo pertenece la mefiprestona o píldora RU 486 [1]; ésta no se usa sólo en la “contracepción de emergencia” sino en estadios avanzados del embarazo, como medio para inducir el aborto. Se trata de un fármaco abortivo de acción postcoital que bloquea la hormona del embarazo (progesterona) provocando la eliminación del embrión. La progesterona actúa a nivel del útero, preparándolo para acoger el óvulo fecundado. La RU 486 se une a estos sitios interrumpiendo su acción. Consecuentemente, crea a nivel del endometrio uterino una situación tal (reducida vascularización, aumento de las contracciones uterinas) que el embarazo no puede proseguir y el embrión es destruido.

El fármaco provoca serios efectos colaterales, entre los cuales pérdidas hemáticas y una aumentada incidencia de malformaciones fetales (por esto último, la mujer que ha usado el RU 486 sin obtener la interrupción del embarazo recurre luego al aborto instrumental).

b)  Los preparados inyectables: Pueden obtener el mismo efecto que las preparaciones orales. En caso de fracaso del efecto abortivo, es muy elevada la incidencia de malformaciones del feto; particularmente los defectos del corazón; también se señala el síndrome polimalformativo VACTERL (vértebras, ano, corazón, tráquea, esófago, riñones y articulaciones). Al margen de los efectos para el feto, tiene para la mujer los mismos efectos colaterales que la píldora.

c)  Las implantaciones subcutáneas: Se trata de cápsulas de diverso material que contienen microcristales de progestínico y de estrógeno más progestínicos de lenta disolución. La implantación es destruida lentamente por los procesos normales del organismo y a medida que es destruida expide cierto tipo de hormonas. El efecto es similar al de las inyecciones de depósito, cambiando sólo el modo de liberación de las hormonas. Se trata, por tanto, de medios abortivos.


[1] Ésta es la primera píldora cuya receta se presenta directamente como abortiva. Cf. M.L. DI PIETRO – E. SGRECCIA, Anima e Corpi, diciembre de 1988, 675; Cf. ID., “La contragestazione ovvero l’aborto nascosto”, Medicina e Morale, 1 (1988), 5-32.

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