“La ideología de género rompe la familia”, expresa obispo español

Compartimos con Uds. el mensaje del obispo de Córdoba en España, Mons. Demetrio Fernandez, acerca de la ideología de género.

(ZENIT) ¿En qué consiste la ideología de género, de la que oímos hablar continuamente? El papa Benedicto XVI acaba de referirse a ella, con tonos suaves pero profundamente alarmantes. La ideología de género destroza la familia, rompe todo lazo del hombre con Dios a través de su propia naturaleza, sitúa al hombre por encima de Dios, y entonces Dios ya no es necesario para nada, sino que hemos de prescindir de Él, porque Dios es un obstáculo para la libertad del hombre.

La ideología de género es una filosofía, según la cual “el sexo ya no es un dato originario de la naturaleza, que el hombre debe aceptar y llenar personalmente de sentido, sino un papel social del que se decide autónomamente, mientras que hasta ahora era la sociedad la que decidía” (Benedicto XVI). La frase emblemática de Simone de Beauvoir (1908-1986), pareja de Jean Paul Sartre: “Mujer no se nace, sino que se hace”, expresa que el sexo es aquello que uno decide ser. Ya no valdrían las ecografías que detectan el sexo de la persona antes de nacer. Esperamos un bebé. ¿Es niño o niña? La ecografía nos dice claramente que es niña. No. Lo que vale es lo que el sujeto decida. Si quiere ser varón, puede serlo, aunque haya nacido mujer. Y si quiere ser mujer puede serlo, aunque haya nacido varón. No se nace, se hace. Al servicio de esta ideología existen una serie de programas formativos, médicos, escolares, etc. que tratan de hacer “tragar” esta ideología a todo el mundo, haciendo un daño tremendo en la conciencia de los niños, adolescentes y jóvenes.

La ideología de género no respeta para nada la propia naturaleza en la que Dios ha inscrito sus huellas: soy varón, soy mujer, por naturaleza. Lo acepto y lo vivo gozosamente y con gratitud al Creador. No. Relacionar con la naturaleza, y por tanto con Dios, mi identidad sexual es una esclavitud de la que la persona tiene que liberarse, según esta ideología equivocada. De aquí viene un cierto feminismo radical, que rompe con Dios y con la propia naturaleza, tal como Dios la ha hecho. Un feminismo que se va extendiendo implacablemente, incluso en las escuelas. La iglesia católica es odiada por los promotores de la ideología de género, precisamente porque se opone rotundamente a esto. “Ahora bien, si no existe la dualidad de hombre y mujer como dato de la creación, entonces tampoco existe la familia como realidad preestablecida por la creación” (Benedicto XVI).

Y, sin embargo, una de las realidades más bonitas de la vida es la familia. La familia según su estructura originaria, donde existe un padre y una madre, porque hay un varón y una mujer, iguales en dignidad, distintos y complementarios. Donde hay hijos, que brotan naturalmente del abrazo amoroso de los padres. La apertura a la vida prolonga el amor de los padres en los hijos. Donde hay hermanos, y abuelos, y tíos, y primos, etc. ¡Qué bonita es la familia, tal como Dios la ha pensado! Dios quiere el bien del hombre, y por eso ha inventado la familia.

Aunque la ideología de género intenta destruirla, la fuerza de la naturaleza y de la gracia es más potente que la fuerza del mal y de la muerte. La familia necesita la redención de Cristo, porque Herodes sigue vivo, y no solo mata inocentes en el seno materno, sino que intenta mentalizar a nuestros niños, adolescentes y jóvenes con esta ideología, queriendo hacerles ver que hay “otros” tipos de familia.

El Hijo de Dios nació y vivió en una familia y santificó los lazos familiares. La fiesta de la Sagrada Familia de Nazaret en el contexto de la Navidad ha sido una preciosa ocasión para dar gracias a Dios por nuestras respectivas familias, que son como el nido donde hemos nacido o donde crecemos y nos sentimos amados. Una ocasión para pedir por las familias que atraviesan dificultades, para echar una mano a la familia que tengo cerca y cuyas necesidades no son sólo materiales, sino a veces de sufrimientos por conflictos de todo tipo. La fiesta de la Sagrada Familia de Nazaret, compuesta por Jesús, María y José se ha convertido en una oportunidad para reafirmar que solo en la familia, tal como Dios la ha instituido, encuentra el hombre su pleno desarrollo personal y, por tanto, la felicidad de su corazón. En la familia está el futuro de la humanidad, en la familia que responde al plan de Dios.

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Se puede dejar de ser homosexual, afirma psicoterapeuta estadounidense

Compartimos con ustedes un reportaje realizado por Zenit al psioterapeuta estadounidense Richard Cohenl, autor del libro “Comprender y sanar la homosexualidad”.

 

¿Es verdad que se nace homosexual?

–Richard Cohen: Según la Asociación Americana de Psicología (APA), no se nace necesariamente con atracción hacia el mismo sexo: “Aunque se han investigado mucho las posibles influencias genéticas, hormonales, del crecimiento, sociales y culturales sobre la orientación sexual, no hay evidencias que permitan a los científicos concluir que la orientación sexual está determinada por uno o varios factores concretos. Muchos consideran que tanto la naturaleza como la educación juegan un papel complejo. La mayor parte de las personas sienten que han tenido poca capacidad de elección de su orientación sexual”, afirma la American Psychological Association.

¿Por qué hay personas con atracción por el mismo sexo?

–Richard Cohen: Más de ochenta años de literatura científica han encontrado muchas razones por las que las personas experimentan sentimientos homosexuales. Lo sé por mi propia vida, y por la vida de cientos de personas con las que he trabajado como terapeuta, y de miles más a través de nuestros seminarios de sanación y clases por videoconferencia.

Muchas personas no encuentran “gay” (divertido) el modo de vida gay y querrían otro estilo de vida. Quieren cambiar sus sentimientos homosexuales y tener familia e hijos.

¿Es posible la transición de la homosexualidad a la heterosexualidad?

–Richard Cohen: Durante los últimos veintidós años, como psicoterapeuta en la International Healing Foundation, he tenido un notable éxito ayudando a hombres y mujeres a solucionar su atracción no deseada hacia personas del mismo sexo y a satisfacer sus sueños de heterosexualidad.

¿Cómo?

–Richard Cohen: Nuestro plan en cuatro etapas para pasar de ser gay a no serlo funciona si alguien está verdaderamente interesado en cambiar. A través de nuestro programa, explicado en mi libro, la gente cambia desde dentro hacia fuera. No se trata solamente de cambiar de comportamiento. Cuando alguien identifica y soluciona las heridas de su pasado, y experimenta el amor en una relación saludable y no sexual con personas del mismo sexo, surge naturalmente el deseo heterosexual.

Usted lo ha visto en su consulta…

–Richard Cohen: He experimentado esto personalmente y he observado la misma transformación en la vida de miles de hombres y mujeres con quienes he trabajado como consejero, en seminarios de sanación o clases por videoconferencia. Los cuatro ingredientes del cambio son: 1) motivación personal; 2) un tratamiento eficaz; 3) el apoyo de los demás; 4) el amor de Dios.

¿Por qué el lobby gay no quiere asumir que muchas personas homosexuales sufren por sus sentimientos y quieren ser libres para hacer la transición?

–Richard Cohen: Los activistas homosexuales trabajaron duro para evitar que los profesionales de la salud médica y psicológica ofreciesen su ayuda a quienes experimentan atracción no deseada hacia el mismo sexo. La razón es que los homosexuales sufren muchos prejuicios. Todo lo que quieren es ser amados y aceptados. Por tanto, desarrollan la teoría de que ser gay es algo innato e inmutable y no se puede cambiar. Pero eso no es científicamente exacto.

¿Cuál es entonces el temor a hablar de cambio?

–Richard Cohen: Cuando afirmo que se puede cambiar de ser homosexual a heterosexual, los hombres y mujeres gays, lesbianas, bisexuales y transexuales lo ven amenazador. Comprendo su inquietud. Yo sufrí discriminación y prejuicios cuando viví como gay. Siento el mismo amor y compasión hacia todos los hombres y mujeres homosexuales, hacia los que viven una vida gay y hacia quienes buscan un cambio para vivir una vida heterosexual. Todos somos libres para decidir la vida que queremos vivir. Respetémonos mutuamente en un espíritu de amor y verdad. Es un derecho humano de autodeterminación y libertad de expresión.

En su libro dice que para esa transición hay que curar las heridas emocionales. ¿Qué heridas son esas?

–Richard Cohen: Si se estudia la literatura científica, se encontrarán los diversos factores que llevan a alguien a sentirse atraído por los de su mismo sexo. Si te tomas tu tiempo en escuchar a gays y lesbianas, verás las similitudes en sus orígenes. En mi libro explico diez causas potenciales que conducen a hombres y mujeres a tener sentimientos homosexuales.

¿Cuáles son?

–Richard Cohen: Nadie nace esencialmente con sentimientos homosexuales, nadie elige simplemente tener atracción por el mismo sexo. Hay muchas razones por las que alguien se siente atraído por el mismo sexo. Algunas causas potenciales de los sentimientos homosexuales son: 1) carencia de vínculos entre el hijo y su padre e hijo, o entre la hija y su madre; 2) temperamento hipersensible; 3) sobre-identificación entre el hijo y su madre, o entre la hija y su padre; 4) falta de conexión con compañeros del mismo sexo, chicos que no se sienten a gusto con otros chicos y chicas que no se sienten a gusto con otras chicas; 5) el abuso sexual. Éstas son sólo algunas experiencias que pueden conducir a alguien a desarrollar atracción por el mismo sexo. Nunca es una sola cosa la que conduce a los sentimientos homosexuales.

¿Hay una causa en los padres, entonces?

–Richard Cohen: Tampoco es la educación de los padres en sí misma la que crea sentimientos homosexuales, sino la percepción que tiene el chico de esa educación. Subyacentes a la atracción por el mismo sexo hay dos puntos principales; 1) heridas no resueltas en el pasado, y 2) legítimas necesidades de amor hacia personas del mismo sexo. Estos dos puntos conducen a la atracción por el mismo sexo.

¿Es posible prevenir la orientación homosexual?

–Richard Cohen: Sí. En mi libro Gay Children, Straight Parents explico cómo la familia y los amigos pueden ayudar a las personas atraídas por el mismo sexo a sanar y a realizar su destino heterosexual. Puesto que conocemos lo que produce los sentimientos homosexuales, es fácil entender la forma de ayudar a los hombres y mujeres homosexuales. En dos palabras: un chico recibe su sentido de la masculinidad en primer lugar de su padre, y luego de sus parientes y compañeros varones; y una chica recibe su primer sentido de la feminidad de su madre, y luego de sus parientes y compañeras mujeres. Posteriormente, cuando el chico atraviesa la adolescencia, surgen naturalmente los deseos heterosexuales. En este último libro describo doce principios que la familia y los amigos pueden aplicar para ayudar a sus seres queridos homosexuales a conseguir su verdadera identidad de género. Funciona si alguien sigue este programa. Hemos tenido un gran éxito a lo largo de los años.

¿Por qué su fe en Dios fue tan importante y decisiva para su transición de la homosexualidad a la heterosexualidad?

–Richard Cohen: Realmente no fue mi fe en Dios la que me ayudó a sanar y a salir de la homosexualidad. ¡Fue la confianza de Dios en mí la que me ayudó a cambiar! Durante muchos años, pensé que era la peor persona del mundo porque tenía sentimientos homosexuales. Escuché que la homosexualidad era el peor “pecado”. Pero finalmente comprendí que Dios me amaba incondicionalmente. Cuando experimenté su amor, me tocó en lo más profundo del alma y comencé a sanar.

Hemos pasado de ridiculizar y silenciar a los homosexuales, a aceptar casi todas las ideas del lobby gay. ¿Cree que muchas organizaciones médicas y religiosas deberían pedir perdón a los homosexuales por no ayudarles en el pasado, y tampoco hacerlo ahora por temor a ser satanizados si no se pliegan a lo políticamente correcto?

–Richard Cohen: Muchas organizaciones religiosas, médicas y psicológicas dejan que el niño se cuele por la bañera junto con el agua. Abdican de sus creencias fundamentales en nombre de la tolerancia. En vez de disculparse con los homosexuales por sus errores pasados, cambian sus creencias. Esto no resulta útil ni agradable para la comunidad homosexual.

¿Entonces?

–Richard Cohen: Tenemos que disculparnos por nuestras palabras y comportamientos ofensivos del pasado, y ofrecerles el regalo de nuestro amor y comprensión, que ayudará verdaderamente a todos los homosexuales a descubrirse a sí mismos en toda su verdad y autenticidad. Cuando lo hagamos, tendrá lugar en todos nosotros un cambio real y duradero.

¿Qué le diría a una persona con sentimientos homosexuales que sufre y quiere cambiar su orientación?

–Richard Cohen: Entiendo lo que sientes. He pasado por eso. Ten esperanza en que todos tus sueños se harán realidad. ¡El cambio es posible! Viví una vida gay y ahora llevo casado treinta años. No te rindas. Si sigues las cuatro etapas de sanación de Comprender y sanar la homosexualidad, encontrarás la libertad que deseas. Nunca te rindas.

Se puede adquirir el libro en el siguiente enlace: http://www.amazon.es/s/ref=nb_sb_ss_i_0_11?__mk_es_ES=%C5M%C5Z%D5%D1&url=search-alias%3Daps&field-keywords=comprender+y+sanar+la+homosexualidad&sprefix=comprender+%2Caps%2C231&tag=zenit058-21.

 

Zenit, 09-02-2012

Explotación sexual

 Ex prostituta ayuda mujeres a salir del “enfermizo” tráfico del sexo

Patrick B.Craine

La industria del sexo “es un mundo enfermo de sueños quebrantados y promesas vacías, y de mujeres, hombres y niños maltratados, destrozados, y sexualmente abusados,” relata Tania Fiolleau, la autora del libro en inglés titulado Souled Out! (¡Almas vendidas!) en que se exponen los horrores con los que se enfrentan las mujeres que son parte del tráfico del sexo.

Para la Fiolleau, la lucha es profundamente personal. Ella misma fue una prostituta en tiempos pasados –de hecho, fue una madama que empleó a cerca de 500 mujeres.

Ahora ella ha dedicado su vida a luchar en contra del tráfico del sexo. Este año ella lanzó un sitio cibernético en inglés en que se busca dar a conocer este problema y en ayudar a las mujeres a salir de dicha industria. Y ahora durante la temporada de otoño, ella se convirtió en una voz importante en los medios de comunicación, luego que el Tribunal Superior de la región de Ontario anuló las leyes en contra de la prostitución en Canadá.

“Siento que es tan importante que yo diga la verdad de lo que esto se trata, porque si legalizamos la prostitución en Canadá ahora mismo, esto va a ser un desastre” le dijo la señora Fiolleau a Lifesitenews/Notifam.

Fiolleau es madre de dos niños, se adentró en la industria del sexo para sufragar los gastos del caso legal de custodia en contra de un esposo abusivo. Después de leer un anuncio ella respondió y era el aliciente el dinero rápido que podía ganar.

En la primera noche se ganó $1,700.00 dólares. Pero, como relata en su libro, ella realmente perdió mucho más. “Cuando regresé a la casa, yo me lavaba una y otra vez, pero no podía sacarme el sucio que ya rodeaba mi corazón y mi alma,”relata. “Nada podía borrar las imágenes de mi mente. Están grabadas en mi memoria para siempre.”

No obstante, se quedó dentro de la industria. Además de poder pagar los gastos relacionados con su caso legal, pudo comprarse una casa, al igual que automóviles, joyas, ropa, zapatos, o aquello que quisiera. Fiolleau logró mantenerse lo suficientemente enfocada para evitar las drogas, que es lo que hace que las mujeres se mantengan económicamente dependientes de dicha industria.

El momento de quiebre fue cuando el juez se tomó, lo que ella describe como “nueve meses de infierno” para llegar a una decisión en su caso de custodia, le dijo a Lifesitenews/Notifam. “Si yo iba a perder la custodia de mis hijos, eso significaba que había luchado por cuatro años y medio, que me había arrastrado en el lodo, que había vendido mi alma al diablo, que había gastado cuatrocientos mil dólares para nada, y que me había acostado con todos estos hombres de gratis,” ella explica. “Así estaba, quebrantada, y entonces me puse de rodillas. Dios me habló y Él me dijo, “Yo nunca te dejé; tú me dejaste. Pero si tú me entregas tu todo, Yo estoy aquí,” dijo la señora Fiolleau. “Me arrodillé y dije: ‘Bien. Yo lo dejo todo al pie de la Cruz. Yo solamente te pido que me ayudes. Yo me arrojo ante tu misericordia.’ “

Doce horas más tarde, ella supo que el juez le concedió la custodia. y le aseguró al juez que se saldría de la industria una vez ganara el caso judicial. Pero no fue tan fácil. “Uno se hace adicto del dinero. Uno se convierte en un producto del propio ambiente,” ella explica.

Después de salir triunfante de la industria de la prostitución en 2002, regresó a la misma brevemente en 2006. “Yo era débil, yo era tan débil, y yo no sabía lo que iba a hacer. Satanás me puso la tentación frente a mí… unos antiguos clientes querían verme de nuevo, y yo regresé a la industria… por un breve, muy breve, tiempo.”

Durante el pasado invierno, cercana la celebración de las olimpiadas de invierno en Vancouver, un hombre le ofreció $1 millón de dólares para ayudarle a comenzar un burdel. “Yo sabía que Satanás me estaba tratando de tentar, y yo simplemente dije que no.”

Luego de salir de la industria, Fiolleau compró un salón de bronceado que estaba a punto de cerrar y lo convirtió en una empresa muy próspera. Pero muchas de sus antiguas prostitutas que estaban todavía adentradas en la industria, incluso después de de diez años, vinieron a su salón como clientas. Ella dice que se sintió interiormente convencida de que tenía que hacer todo lo que pudiese para ayudarlas.

Ella cuenta que oyó a Dios decirle: “Tania, no hay mejor persona que tú para hacer esto, porque tú fuiste una perpetradora, tú fuiste una madama, y tú tienes que dar el paso.” Abandoné aquel negocio… Cerré las puertas y ni siquiera lo vendí,” ella dice. “Simplemente me marché.”

Empezó a escribir un libro, y sin ingresos, perdió su casa por ejecución hipotecaria. Comenzó entonces a vivir en hoteles, luego en un campamento, y seis meses más tarde estaba viviendo en su automóvil y escribiendo en teclado todos los días en el restaurante Starbucks.

Describió una noche lluviosa, estaba en su automóvil, cuando empezó a llorar mientras su hijo estaba sentado a su lado haciendo sus dberes. “Yo lamento tanto que te encuentres en esta situación por culpa mía. ¿Qué clase de madre soy?… o sabía que esto iba a ser tan difícil,” le dijo.

“Mi hijo simplemente me miró y se sonrió. Él medijo, ‘Mamá, estoy contento donde me encuentro ahora mismo… Yo prefiero saber que mi mamá hace esto que saber mi mamá hace aquello.’ ”

El libro de la señora Fiolleau, Souled Out!, fue publicado en octubre de 2010 y se publicó una segunda edición que saldrá a la venta esta semana. Los beneficios de las ventas son utilizadoss para sostener su obra benéfica.

Ella se expresó asombrada que Dios la haya preparado para el lanzamiento de su campaña en contra de la prostitución, justo cuando, durante la temporada de otoño, las leyes en contra de la prostitución fueron anuladas por la juez Susan Himel del Tribunal Superior de Ontario.

“Si legalizamos la prostitución vamos a fomentar mucho el crecimiento de la industria. ¿Por qué estamos animando a nuestras mujeres que vayan y se hagan prostitutas en burdeles? Debemos de estar animarlas a que sean mujeres virtuosas, mujeres educadas.”

La señora Fiolleau dijo que se necesita enfocar los esfuerzos en los hombres que buscan las prostitutas, en las personas que reclutan las mujeres para la industria, y en los proxenetas. “Si podemos eliminar la demanda, entonces podemos eliminar el suministro. Nunca lo eliminaremos del todo, pero podemos eliminar lo más posible.”

Por otro lado, argumenta que la explotación de las mujeres en la industria del sexo está también sostenida por personas que se enfrascan en la pornografía, y hasta en formas degradantes de la música. “Tú eres parte de esto también, porque tiene que haber personas que dan el paso para que hayan víctimas,” escribe en su sitio cibernético. “¿Realmente vale la pena la emoción momentánea de una auto-gratificación que solamente dura unos pocos minutos? Usted está destruyendo las vidas de incontables mujeres con sus actos – alimentando el monstruo en que se ha convertido la industria del sexo.”

Fiolleau también critica el fenómeno de los disfraces de proxenetass y prostitutas que se usan en la Noche de las Brujas, y en las camisetas con frases que leen ‘estrella del cine de la pornografía.’ ‘Usted lo está adornando con fascinación, en lugar de darle reconocimiento al dolor que estas mujeres padecen, porque ellas están escondidas detrás de esa máscara de belleza y la sonrisa fabricada,” le dijo ella a Lifesitenews/Notifam. “Eso es un personaje que ellas construyen como soporte.”

En estos momentos, la señora Fiolleau vive en una residencia pública. Es una cristiana comprometida, y espera poder ayudar a todas las mujeres que le sea posible. “Yo me encontraba ganando toneladas de dinero, con un negocio propio, dueña de mi casa, para vivir ahora literalmente en la pobreza,” explica. “Nunca lo hubiera podido hacer sin el Señor.”

“Realmente Dios me puso esto en mi corazón. No lo puedo explicar… Cuando Dios me habla, yo le escucho.”

En proceso de comenzar una organización de caridad, que espera que le traerá felicidad, esperanza, sanación y un santuario de bienestar a las mujeres que se salen de la industria. Explica que se encuentra “desesperada” por recibir donativos para su causa.

“Si yo puedo evitar que por lo menos una sola muchacha no sufra siquiera la mitad del dolor por el que yo pasé,” ella señala, “entonces el hecho de que yo di el paso adelante para luchar contra esto y pasar por lo que paso en estos momentos, habrá valido la pena.”

Traducción del inglés por: Marlene Gillette-Ibern

Tomado de “Comité Independiente AntiSida”

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Legalizar la prostitución, la agrava

En el estado australiano de Victoria la legalización de la prostitución sólo ha favorecido su crecimiento

Fuente: MercatorNet

 En el debate sobre el tratamiento legal de la prostitución no hay acuerdo ni en las filas feministas. Unas defienden que la prostitución es siempre un comercio degradante que hay que perseguir. Otras sostienen que la legalización erradicaría los principales males de la prostitución y garantizaría los derechos de las “trabajadoras del sexo”. Más allá de los argumentos enfrentados, la experiencia ofrece sus propias lecciones. El estado australiano de Victoria legalizó la prostitución en 1984. Con la perspectiva de más de veinte años, la profesora Mary Lucille Sullivan ha examinado las consecuencias en un documentado libro,Making Sex Work (1).

Su análisis le lleva a concluir que la legalización ha sido un fiasco: la prostitución no ha disminuido sino que se ha convertido en un floreciente negocio; más mujeres se han visto involucradas en él, también menores de edad, y pocas lo han abandonado voluntariamente.

Sullivan, una profesora universitaria feminista, recuerda que en los años ochenta el feminismo abandonó la idea de que la prostitución era en sí misma una violencia contra la mujer, y empezó a explicar los abusos en términos postmodernos. Las feministas decían que considerar la prostitución como una actividad sexual desviada era lo que había creado un marco legal y social que negaba a las prostitutas sus derechos humanos. Si se quitaba ese marco legal y ese estigma social, las mujeres de la industria del sexo podrían gozar de los derechos de cualquier trabajadora. Para protegerlas, había que defender sus derechos y presentarlas como una minoría sexual perseguida.

El Colectivo de Prostitutas de Victoria (PCV) hizo suya esta estrategia. Defendía que la legalización minimizaría los riesgos para las prostitutas, al favorecer un mejor acceso a la atención sanitaria, un ambiente de trabajo más seguro y la creación de programas de ayuda para las mujeres que quisieran dejar la prostitución.

También hicieron frente común con el movimiento gay, unidos por el objetivo común de defensa frente al sida. Además, para ganar legitimidad ante el Estado, adoptó la línea de que su papel era promover los derechos sexuales de las prostitutas y favorecer las medidas de salud en la industria del sexo.

Feministas de entonces defendían que la explotación de mujeres por la prostitución desaparecería cuando la sociedad viera la industria del sexo como cualquier otra. Y los abusos que pudieran darse deberían ser tratados como una infracción de los derechos de las trabajadoras.

Pero los resultados han sido muy distintos. El detallado estudio de Sullivan muestra que en el estado de Victoria de 1984 a 2004 los “proveedores de servicios sexuales” han pasado de 40 a 184, y la prostitución ilegal se estima como un mínimo en cuatro veces más que en los otros estados que penalizan la prostitución. Para responder a la creciente demanda, más mujeres se han visto involucradas en la prostitución. Los proveedores de servicios sexuales han aumentado sus beneficios. Y también el estado se ha aprovechado de la expansión de la industria del sexo, por los ingresos por licencias e impuestos, así como por el aumento del turismo sexual.

En teoría, el dinero ingresado por el estado debería haber servido para financiar programas dirigidos a las prostitutas que desearan abandonar el sector, pero esos programas nunca se crearon.

Frente a las teorías de esas otras feministas, Sullivan prefiere explicar el fenómeno de la prostitución con las herramientas intelectuales del feminismo radical, caracterizándolo como una forma de violencia patriarcal al servicio de los negocios y de la clientela masculina.

Sin embargo, algún comentarista del libro ha hecho notar que el Prostitution Control Board de Victoria estaba dominado por “madams”. En cuanto a las mujeres reclutadas para la prostitución, no eran pobres chicas que no tenían otro recurso, sino chicas a las que se presentaba el trabajo como un medio de ser “mujeres de negocios” y de prosperar en la vida.

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(1) Making Sex Work. A Failed Experiment with Legalised Prostitution. Spinifex Press. Melbourne (2008). 235 págs.

Tomado de “Comité Independiente AntiSida”

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Los hombres que ejercen la prostitución tienen un riesgo 25 veces mayor al de una mujer que ejerza la misma actividad de contraer SIDA

Aunque el 97 por ciento de ellos afirmó usar siempre el preservativo, la incidencia del sida entre estos hombres no se corresponde con esta afirmación

Madrid, 19 junio 2007 (mpg/AZprensa.com)

El estudio Trabajadores masculinos del sexo: aproximación a la prostitución masculina en Madrid 2006, de la Fundación Triángulo, concluye que los hombres que ejercen la prostitución me Madrid tienen un riesgo 25 veces mayor de contraer sida que sus compañeras femeninas.

Este estudio, que es el primero que atiende a este colectivo en nuestro país, dibuja el perfil de la prostitución masculina en Madrid: un joven de en torno a 25 años, en su mayoría latinoamericanos, que no lleva más de doce meses prostituyéndose. El 97 por ciento de los encuestados afirmó que “siempre” utiliza preservativo con sus clientes, un resultado contradictorio si se tienen en cuenta las “altas tasas” de infección registradas entre ellos.

La investigación se basó en los datos recopilados por el Centro de Salud Sandoval de Madrid entre 1986 y 2006. Entre las conclusiones: el 19,8 por ciento de los hombres que se prostituían presentó positivo de VIH en su primera prueba. El 6 por ciento presentó el virus en su segunda prueba.

Lo contradictorio de estos datos hace que los responsables del estudio consideren que estos hombres manejan “un discurso institucional” cuando afirman que el preservativo se usa de manera habitual con los clientes, cuando la realidad no es esa. Desde su punto de vista, el uso del preservativo para los hombres que ejercen la prostitución tiene una carga “simbólica”, porque establece una barrera con el cliente. Por lo que, en sus relaciones privadas, deciden prescindir del condón. Según los investigadores, el condón “es una barrera que permite hacer una distinción entre las relaciones sexuales comerciales y las privadas”.

Tomado de “Comité Independiente AntiSida”


Teoría de género

En nuestros días se trata de imponer a la fuerza la teoría que reduce la sexualidad a un problema cultural, a “roles Socialmente construidos”. Esta teoría es llamada “filosofía de género” o “teoría de género” y tiene como  objetivos  inmediatos el cambio de los roles masculinos y femeninos existentes, la destrucción de la familia, la libertad sexual, negación de la identidad biológica-psíquica-espiritual del “ser mujer” y el de “ser hombre”.

La corporeidad no existe sino sexualmente diferenciado, como corporeidad masculina y corporeidad femenina. La sexualidad signa todo la personalidad; es el espíritu y el yo personal el que es varón o mujer y no solamente su cuerpo; precisamente y porque es el alma la que anima, informa y hace vivir la corporeidad. Por lo tanto, la persona no solo tiene un sexo determinado, sino que es varón o mujer.

Hay que añadir que la sexualidad no equivale al ejercicio de la genitalidad: el ejercicio de la actividad genital, que se expresa a través de los órganos genitales, no es el único modo de expresarse como varón o mujer y no es necesario que, de modo determinista, cada sujeto ejercite la actividad genital para que pueda decirse realizado como persona.

Por otra parte, la sexualidad humana tiene una estructura de carácter complementario y se presenta como capacidad de apertura de todo el ser a la conyugalidad. Cuando, por libre elección, se actúa esta complementariedad en la conyugalidad, la unión implica la totalidad de la persona y no solamente una parte. Es entonces un postulado moral: que se debe aceptar la sexualidad propia y ajena tal como es dada por la naturaleza; su rechazo equivale a un atentado contra la misma naturaleza.

Otro postulado moral seria que teniendo la sexualidad humana un significado interpersonal o complementario, solo se realiza cuando el varón y la mujer salen de si mismo donándose uno al otro de un modo total. Esa totalidad se verifica exclusivamente en la unión conyugal estable (matrimonio) y abierta a la vida en sus actos singulares.

Pornografía

La adicción a la pornografía

Uno de los elementos que está minando fuertemente la sociedad y de manera más contundente las familias, es el uso de la pornografía, la cual, como se ha comprobado recientemente, es un elemento “adictivo” como cualquiera de las drogas, a la cual es fácil adherirse y difícil de salir de ella, causando graves desórdenes en la misma persona y en todo su medio. Desafortunadamente, mientras que para otros tipos de drogas hay programas de prevención e incluso su uso y distribución están penadas por la ley, este tipo de droga se escuda en la ley de “la libre expresión” quedando como una “elección” personal el comparar el material o someterse a su influjo.

Lo que no se contempla, es que la adicción opera de la misma manera que las otras drogas, por pequeñas cantidades. En el ámbito de la droga, los vendedores del estupefaciente, regalan a sus futuros clientes, pequeñas dosis esperando que éstas se apoderen de la persona y creen en ella la dependencia. Una vez conseguida esta, tienen un cliente seguro. Ya no se regala más y por el contrario se les ofrecen drogas cada vez más poderosas y lógicamente más caras. Lo mismo sucede con la pornografía, con la grande desventaja de que ésta llega prácticamente a casi todo el mundo por medio de nuestros medios ordinarios de comunicación.

En los medios de comunicación ordinaria como son el periódico, la televisión y el cine, la industria de la pornografía va creando el morbo, la curiosidad y con ello la adicción a esta droga. Es triste ver que en prácticamente todos los comerciales de la televisión y de los periódicos se encuentran temas sexuales. La ciencia de la comunicación ha desarrollado ampliamente lo que se llama la “publicidad subliminal” en la cual el aspecto pornográfico pasa desapercibido del consciente de la persona, pero se va filtrando lentamente hasta lo más profundo de la conciencia de la persona. Sólo para darnos una idea de la magnitud del problema, en los Estados Unidos, en 1997, la Industria de la pornografía ganó más de 8.000 millones de dólares.

En su efecto devastador, la pornografía no sólo destruye la intimidad de la pareja, sino que, debido a la gran carga de violencia contenida en el material pornográfico, sobre todo contra la mujer, ésta pasa a ser un simple objeto de placer y el blanco de la agresión sexual, lo cual con el tiempo tiende a extenderse a las demás áreas de la vida de los que se ven expuestos a este material, llegando a causar la desintegración total, no sólo de la familia sino del propio individuo.

Libérese de la pornografía- 12 pasos

Por Steve Wood

He aquí doce pasos muy importantes que, si los lleva a cabo en su totalidad, le ayudarán en gran medida a erradicar su adicción:

1. Destruya todo lo que tenga de pornografía.

Destruya todas las revistas pornográficas, videos, discos flexibles, y todas las referencias y archivos pornográficos en Internet de su computadora. ¡Hágalo ahora mismo!

Usted no puede ‘solo en cierto modo’ desear la pureza y esperar obtenerla. Usted debe tomar la firme decisión de liberarse de la pornografía, y luego actuar en base a esa decisión.

2. Tome medidas radicales para reorientar su vida.

El Catecismo dice, ‘La sexualidad abraza todos los aspectos de la persona humana’ (Sección 2332). Por lo tanto, si usted se encuentra bajo la influencia de un pecado sexual que domina su vida, como la adicción a la pornografía, necesitará tomar medidas radicales para reorientar su vida. Usted deberá desarrollar un plan de protección a fin de evitar las ocasiones remotas y próximas de pecado. Esto podría significar: ir de compras a diferentes tiendas para eludir siquiera el hecho de echar un vistazo a cualquier cuestión relacionada con la pornografía; tomar una ruta diferente con destino al hogar; romper con cualquier rutina que pudiera llevar al pecado; llevar pequeñas cantidades de efectivo; cancelar subscripciones a periódicos que contengan propagandas de lencería; cancelar ciertos canales de cable – o deshacerse completamente del cable; y/o dejar de ‘recorrer’ canales. ¡Tome estas medidas ahora mismo!

‘Dejemos entonces las obras propias de la oscuridad y tomemos las armas de la luz. Como en pleno día, andemos decentemente; así pues, nada de banquetes con borracheras, nada de prostitución o de vicios, o de pleitos, o de envidias. Más bien, revístanse de Cristo Jesús el Señor. No se conduzcan por la carne, poniéndose al servicio de sus impulsos’. Romanos 13,12-14 (Nota: San Agustín dirigió una vez su atención a este pasaje al azar. El hecho de leerlo, lo impulsó a una conversión radical y a apartarse de su estilo de vida licenciosa.)

Con relación al Internet, usted necesitará ya sea instalar un buen programa de filtro cuya contraseña sea mantenida por su esposa o un buen amigo, o bien suscribirse a un proveedor ‘limpio’ de Internet. Usted también necesitará trasladar la computadora de su hogar a una ubicación más abierta y visible. Se deben tomar medidas similares con la computadora de su lugar de trabajo; La Norma Industrial ha informado que el 70% del tráfico de pornografía en Internet ocurre entre las 9:00 a.m. y las 5 p.m. (información citada en el Archivo Católico Nacional, 19/Jun/00).

‘Si tu ojo derecho [por ejemplo, el monitor de la computadora y la conexión a Internet] es ocasión de pecado para ti, sácatelo y tíralo lejos; porque es más provechoso para ti perder una parte de tu cuerpo y no que todo tu cuerpo vaya al infierno. Y si tu mano [por ejemplo, un ‘click’ con el ratón] es para ti ocasión de pecado, córtatela; porque es mejor perder una parte de tu cuerpo y no que todo tu cuerpo vaya a parar al infierno’. Mateo 5:29-30

3. Busque a un sacerdote que trabaje con usted.

Trate de encontrar a un sacerdote que tenga experiencia en ayudar a las personas a superar las adicciones a la pornografía. Haga uso frecuente del Sacramento de la Penitencia. Sea honesto y abierto. Recuerde, un sacerdote no puede diagnosticar una cura a menos que le suministren todos los hechos.

He conocido a hombres católicos adictos a la pornografía en cada comunidad que he visitado durante los últimos tres años. No estoy hablando de hombres católicos inactivos, sino de hombres que llevan a sus familias a misa cada domingo. A excepción de parroquias que cuentan con menos de una docena de familias, se podría afirmar con seguridad que existen hombres católicos involucrados en la pornografía en cada parroquia de Norte América. Este es un problema monumental que ha invadido los corazones de los hombres de la iglesia. El mismo no desaparecerá por sí solo. Es necesario tomar medidas con suma urgencia a nivel parroquial.

Se necesita formar pequeños grupos de recuperación y responsabilidad con respecto a la pornografía bajo la dirección de sacerdotes parroquiales. El establecimiento de grupos de responsabilidad es una oportunidad perfecta para ciertos grupos de hombres católicos de cooperar con sacerdotes y parroquias locales en la lucha de uno de los combates más críticos del hombre contemporáneo.

4. Busque a un amigo responsable.

Busque al menos un amigo responsable con quien pueda contar 24 horas al día si fuera necesario. El teléfono le podrá ayudar a evitar la tentación en momentos vulnerables. Esta estrategia del teléfono es similar a la de Alcohólicos Anónimos, cuando una persona tentada a volver al alcoholismo puede llamar a un amigo en cualquier momento y pedirle oración y aliento. También podría ser de utilidad obtener una llamada diaria (o inclusive una de mañana y otra de noche) de verificación de parte de su amigo responsable. Como mínimo, su amigo debería preguntarle cada semana si usted se ha mantenido libre de pecados sexuales. Esta responsabilidad es de incalculable valor para ayudarle a sobrellevar momentos de tentación.

Douglas Weiss, un adicto sexual recuperado y disertante sobre adicciones sexuales reconocido a nivel nacional, ha manifestado, ‘No he experimentado, ni he conocido a ninguna persona que haya experimentado una recuperación de la adicción sexual por si sola’ [énfasis propio]. No caiga en la tentación de saltarse los pasos #3 y 4. Usted necesitará la ayuda de otros a fin de obtener una esperanza realista de erradicar su adicción.

‘A un solitario se le puede vencer, pero dos resisten, y la cuerda triple no se rompe fácilmente’. Eclesiastés 4:12

5. Comience una vida de lectura diaria de las Sagradas Escrituras.

No existe una manera rápida y fácil de borrar la pornografía de su mente. Solo le llevó unos cuantos ‘clicks’ involucrarse en la misma, pero le llevará cierto tiempo y disciplina mental salirse de ella. Una causa de la extrema dificultad de borrar las imágenes pornográficas de la mente es que, cuando un hombre observa pornografía, una sustancia química llamada epinefrina es liberada en el cerebro. Esta emisión de epinefrina causa una profunda impresión de la imagen visual a ser almacenada en el cerebro. Cuando un acto de auto estimulación acompaña a la observación de pornografía, ocurre una liberación de epinefrina aún mayor, haciendo de esta manera que la impresión de la imagen sea aún más marcada. Dichas imágenes pueden hostigar a un hombre por décadas. Tenga la seguridad que existe una salida para la adicción a la pornografía – pero no se engañe con la promesa de una salida fácil.

Uno de los pocos métodos efectivos de sacarse estas imágenes pornográficas de la cabeza es pasar cierto tiempo leyendo y memorizando las Sagradas Escrituras cada día. Para muchos de ustedes podría ser particularmente provechoso si tuvieran un momento para las Sagradas Escrituras a la mañana y a la noche. Además, usted necesitará iniciar un programa de memorización de las Sagradas Escrituras. En mi experiencia, un plan disciplinado para memorizar las Sagradas Escrituras es necesario para erradicar la corrupción de su cerebro.

‘Ocupad vuestras mentes con buenos pensamientos, o el enemigo las llenará con malos pensamientos. Desocupadas, no pueden estar.’ – Santo Tomás Moro (Fuente: La voz de los Santos por Francis W. Johnston, Libros TAN, Rockford, IL 1986), pág. 67.

Las Sagradas Escrituras pueden transformar sobrenaturalmente su mente. Esto no es una teoría, ¡realmente funciona!

‘En efecto, la Palabra de Dios es viva y eficaz, más penetrante que espada de doble filo. Penetra hasta la raíz del alma y del espíritu, sondeando los huesos y los tuétanos para probar los deseos y los pensamientos más íntimos.’ Hebreos 4:12

Sea consciente de que podría parecer que las cosas empeoran cuando usted comienza una lectura extensiva a las Sagradas Escrituras. Cuando la Palabra de Dios, junto con el poder del Espíritu Santo, se encuentre eliminando ciertas imágenes pornográficas profundamente arraigadas, estas imágenes muy subconscientes saldrán a la superficie de su mente. Cuando esto ocurra, usted se encontrará en las etapas iniciales de ser purificado de adentro para afuera.

‘Pues él es como el fuego de una fundición y como la lejía que se usa para blanquear. El actuará, en consecuencia, como un fundidor o como un lavandero. Purificará a los hijos de Leví y los refinará como se hace con el oro y la plata’. Malaquías 3:2-3

Una vez que las imágenes desarraigadas vayan a su conciencia, no se atreva a deleitarse mentalmente en ellas. Ore en ese momento, y utilice su disciplina mental para ponerlas fuera de sus pensamientos conscientes. Asegúrese de orar por protección para que estas imágenes no retornen.

Finalmente, centre su atención en Cristo – no en sus problemas. Los programas de recuperación de drogas, alcohol, y de adicción a la pornografía de mayor resultado son aquellos que incorporan el componente vital de la fe. Es extremadamente difícil superar una adicción centrándose compulsivamente en el problema mismo. Los apetitos adictivos necesitan ser redirigidos al que puede satisfacer nuestras necesidades con cosas buenas (Salmo 103:5).

‘Es imposible que cualquier bien creado constituya la felicidad del hombre. Pues la felicidad es el bien perfecto que sosiega el apetito por completo. Ahora bien, el objeto del deseo, por ejemplo del apetito del hombre, es el bien universal. Por lo tanto, es evidente que nada puede sosegar el deseo del hombre, salvo el bien universal. Este se debe encontrar, no en ninguna criatura, sino solamente en Dios’. Santo Tomás de Aquino, Tratado de Teología, 1-2, Pregunta, Artículo 8.

‘El deseo de Dios está inscrito en el corazón del hombre, porque el hombre ha sido creado por Dios y para Dios; y Dios no cesa de atraer al hombre hacia Sí, y sólo en Dios encontrará el hombre la verdad y la dicha que no cesa de buscar’. Catecismo de la Iglesia Católica (CIC), Sección 27.

‘Nuestro corazón estará inquieto hasta que descanse en Ti’. – San Agustín

La lectura, meditación, y memorización de las Sagradas Escrituras le ayudará a redirigir y transformar sus pensamientos y apetitos.

‘Ahora, hermanos, los invito por la misericordia de Dios a que se entreguen ustedes mismos como sacrificio vivo y santo que agrada a Dios: ése es nuestro culto espiritual. No sigan la corriente del mundo en que vivimos, más bien transfórmense por la renovación de su mente’. Romanos 12:1-2

6. Aprenda a discernir y a combatir los ataques espirituales.

Las adicciones sexuales y la pornografía abren a la persona a la influencia de espíritus malignos. Antes de que se inicie un ataque espiritual, usted podría estar luchando con sus propios pensamientos lujuriosos. Un ataque espiritual se inicia cuando un espíritu silenciosamente se inmiscuye en su mente, agregando intensidad a sus pensamientos lujuriosos, o inculcando pensamientos adicionales. Usted podrá detectar que esto ocurre cuando surja la lujuria humana ordinaria y luego, repentinamente, toma vida propia y parece imposible quebrantarla.

Si un episodio de pensamientos lujuriosos abrumadores incluye un ataque espiritual, usted no podrá quebrantarlo solamente con un esfuerzo mental. Es muy fácil desalentarse y sentirse completamente abrumado por la lujuria y el ataque espiritual que la acompaña. No obstante, usted podrá quebrantar rápidamente el poder del ataque primero dándose cuenta de lo que está sucediendo, y luego elevando una oración que pida protección espiritual a su ángel guardián y a San Miguel Arcángel.

Una de las partes más difíciles en la defensa de un ataque espiritual es aprender a ser consciente cuando el mismo está sucediendo. Los ataques espirituales son operaciones encubiertas que necesitan disfrazarse para lograr su cometido. Pida a Dios que le dé un continuo discernimiento. Luego de que cese un ataque espiritual, sus disciplinas mentales aún serán necesarias para controlar sus pensamientos.

7. Usted necesitará la gracia de Dios… mucha gracia.

Los Sacramentos, especialmente la Eucaristía, son como ríos de agua viva que dan fortaleza a su alma. Aproveche cada oportunidad de recibir la gracia frecuentando a los Sacramentos.

Además, utilice los sacramentales tales como: agua bendita, crucifijos, medallas de San Benito (bendecidas por un sacerdote con la oración de exorcismo), etc. Estos pueden ser muy efectivos para superar o prevenir los ataques espirituales.

Si su trabajo requiere de viajes, entonces usted conoce las tentaciones adicionales que los hombres enfrentan cuando se hallan en camino. Yo recomiendo que utilice un crucifijo o una medalla sagrada durante todo su viaje, y un uso abundante de agua bendita en la habitación de su hotel.

Asimismo, cuente con amigos que oren por usted durante su viaje. Cuente además con un amigo a quien rendirle cuentas luego de su regreso.

8. Los vicios y las virtudes se fortalecen con la práctica.

Una adicción a la pornografía nunca se encuentra estática. La misma se inicia con lo que parece solamente una pequeña afición a los placeres digitales. Sin darse cuenta, ya se ha enganchado a las tentaciones tecnológicas. Luego, usted comienza a buscar más pornografía gráfica. A medida que su conciencia se desensibiliza, las imágenes que le repugnaban cuando usted comenzó a observar pornografía se volverán atractivas. El paso más peligroso (a menudo fatal para la vida matrimonial y familiar) es cuando los hombres desean llevar a la práctica las imágenes que han visto.

‘La alternativa es clara: o el hombre controla sus pasiones y obtiene la paz, o se deja dominar por ellas y se hace desgraciado’. CIC, Sección 2339.

Si usted observa pornografía, sus vicios se han fortalecido por la práctica repetida, y las virtudes correspondientes de castidad y pureza son muy débiles. Llevará tiempo, pero cuanto más practique la virtud más fácil la misma se tornará. Los cambios que resulten de la práctica de la virtud le darán esperanza y la fortaleza para perseverar.

San Pablo afirmó, ‘Por eso no nos desanimamos. Al contrario, mientras nuestro exterior se va destruyendo, nuestro hombre interior se va renovando día a día’ (2 Corintios 4,16). Cuanto más rompa con su adicción sexual, más fácil será superarla. Tenga en cuenta, no obstante, que eso llevará tiempo, perseverancia, y esfuerzo.

‘Déjenme que ajuste mis palabras a su debilidad natural: hubo un tiempo en que hicieron de sus miembros los esclavos de la impureza y de la injusticia, y con eso se hicieron malos. Lo mismo ahora, hagan de sus miembros los esclavos del bien y así llegarán a ser santos’. Romanos 6,19

9. Rece.

Rece el Rosario con frecuencia. En el plan de Dios, la Madre Santísima va a aplastar la cabeza de la serpiente. María puede tener una función vital neutralizando el veneno de la serpiente de la pornografía.

San José, el custodio de la Sagrada Familia y el protector de la Iglesia, le puede asistir poderosamente en la batalla contra la adicción sexual. San José, el hombre justo y recto, es el modelo perfecto de pureza para los hombres. Todo hombre cristiano que luche contra la pornografía debería pedir la protección de San José y su intercesión para obtener la pureza.

‘La súplica del justo tiene mucho poder’. Santiago 5,16

Consagración a San José

Amado San José, acepta esta consagración de todo mi ser a ti, que tú siempre seas mi padre, mi custodio y mi guía en el camino de la salvación. Obtén para mi una gran pureza de corazón y una ferviente devoción a la vida interior. Concédeme que, siguiendo tu ejemplo, pueda dirigir todas mis acciones hacia la mayor gloria de Dios, en unión con el Sagrado Corazón de Jesús y el Inmaculado Corazón de María en unión contigo. Amén.

Oración a San José para obtener un corazón puro

Oh San José, que fuiste bendecido por el Señor con la beatitud prometida a los puros de corazón, ya que durante tu vida terrena compartiste la vida de Jesús y viviste en Su presencia visible. Dígnate interceder por mi ante tu amado Hijo. Pídele que me ayude, para que mi conciencia sea recta y veraz, y que mi corazón sea puro.

Libérame de la doblez y la malicia. Llena mi corazón de esperanza para que nunca dilate innecesariamente en mis pesares. Te pido con fe simple y ardiente para que pueda servir a mis hermanos y hermanas con un corazón generoso. De esta manera, como tu, me deleitaré en el profundo gozo y en la paz de la presencia misericordiosa de Dios.

Oración del Oratorio de San José, Montreal, Quebec

No permita que los enemigos de su alma lo mantengan aislado. Pida la protección y fortaleza de las intercesiones de los santos. Pida la intercesión de su santo patrón. En particular, se sabe que la intercesión de San Benito es excepcionalmente poderosa contra los espíritus perversos.

Otro paso juicioso sería contactar con una orden religiosa contemplativa, y pedirles que recen por usted diariamente en sus intenciones (ref. Santiago 5,16). Se han constatado respuestas extraordinarias como resultado de las intercesiones de una orden religiosa sagrada.

10. Precauciones físicas prácticas.

Sus defensas espirituales se debilitan cuando usted se permite perder energías por causa de poco sueño, o demasiado trabajo y tensión. Si usted se encuentra fatigado, tome ciertas precauciones adicionales contra las tentaciones hasta que usted restablezca su condición física.

Demasiado alcohol o el uso de drogas aturdirá su conciencia y disminuirá su capacidad de actuar con buen criterio.

‘Sean sobrios y estén despiertos, porque su enemigo, el diablo, ronda como león rugiente, buscando a quien devorar’. 1 Pedro 5,8

Una excesiva cantidad de tiempo ocioso y mucho tiempo de soledad hacen que una lucha contra la pornografía sea más difícil. Llene su tiempo de ocio con servicios edificantes y otras actividades. Usted podría necesitar efectuar otros cambios prudentes a fin de reducir la cantidad de tiempo en que se encuentra solo.

Como se mencionó anteriormente, la observación de pornografía libera sustancias químicas en el cerebro que condicionan la mente a involucrarse en conductas repetidas a fin de recibir una estimulación adicional placentera. Un terapista de adicciones sexuales ha experimentado buenos resultados con un ejercicio simple para ayudar a recondicionar el cerebro. El plan consiste en utilizar una tira de goma en la muñeca durante 30 días. Cada vez que ocurra un pensamiento impuro, el hombre tirará bruscamente de la tira de goma, enviando un signo neurológico de dolor. Su cerebro será recondicionado parcialmente cuando el mismo comience a relacionar el dolor con los pensamientos impuros.

11. No se dé por vencido después de una recaída.

Un arranque abrumador de culpa y desaliento podría ocurrir luego de una recaída. Si usted cayera en una falta pecaminosa, necesitará estar preparado para un ataque violento de condena. La Biblia denomina a Satanás como ‘el acusador’ de los cristianos (Ap 12:10). Luego de una recaída, Satanás estará listo para bombardearle con dudas acerca del amor de Dios hacia su persona. San Pablo dice ‘tengan siempre en la mano el escudo de la Fe, y así podrán atajar las flechas incendiarias del demonio’ (Efesios 6:16). En este punto, usted necesitará recordar aquellos versículos de las Sagradas Escrituras acerca del amor inquebrantable y de la misericordia de Dios que ha memorizado. Dichos versículos le podrán preservar de la condena y la desesperación. (Vea los versículos en los Juegos de Memoria de las Sagradas Escrituras para obtener Mentes Puras, y lea el Salmo 51 y Romanos 8:31-39.)

Usted necesitará discernir cuidadosamente entre la condena y la convicción. La condena del ‘acusador’ tiene el efecto de alejarle de Dios. La convicción del Espíritu Santo le conduce hacia Dios para buscar el perdón y la reconciliación. Si usted cae, ciertamente no debería dejar la lucha. Acuda al Sacramento de la Penitencia y pida el perdón de Dios. Siempre estará siempre accesible.

‘El SEÑOR asegura los pasos del hombre y le interesa sumamente su conducta. Por eso, al caer el bueno no queda en tierra, porque el SEÑOR lo toma de la mano’. Salmo 37,23-24

12. Obtenga la ayuda de su esposa

Su esposa probablemente ya esté enterada de su adicción y se encuentre emocionalmente agobiada por ello. Usted probablemente solo se está engañando a sí mismo mintiéndole a su esposa acerca de su adicción a la pornografía. Deje de mentirle.

El hecho de mentirle a su esposa acerca de donde ha estado, donde se ha gastado el dinero, o el negar el uso de pornografía destruirá la confianza y debilitará aún más su matrimonio. Muchas esposas descubren que la mentira acerca de la pornografía es tan devastadora como la adicción misma. Usted necesitará de la paciencia de su esposa, de sus oraciones, y de su perseverancia para ayudarle a superar esta adicción. La mentira puede destruir su matrimonio. Deje de mentirle y dígale la verdad, aunque sea humillante. La mayoría de las esposas están dispuestas a ayudar a sus esposos a superar una adicción – si sus esposos son honestos con ellas. Un esposo humilde y honesto descubrirá a una aliada valiosa para superar la pornografía (Ver Eclesiastés 4,12).

Deje de transferir las culpas – es una de las maneras más antiguas de evitar la responsabilidad moral. (Recuerde la inaceptable excusa que Adán dio a Dios por comer el fruto prohibido (Génesis 3). Su adicción a la pornografía no es culpa de su esposa. Mas bien es el resultado de sus opciones morales pecaminosas. El camino al arrepentimiento y a la recuperación comienza cuando usted asume la responsabilidad de sus acciones.

Aunque los hombres a menudo son reacios a hacerlo, sería sensato comunicar sus necesidades sexuales a su esposa de una manera tierna y gentil. Santo Tomás de Aquino, cuando discutía la obligación mutua con respecto al pago de la deuda matrimonial decía, ‘Pero, no sea que lleguen a relaciones prohibidas, que cada uno tenga su esposa y cada mujer su marido’. (1 Corintios 7,2). El mismo menciona que este precepto acerca de las obligaciones mutuas con respecto a la deuda matrimonial es particularmente importante cuando un esposo se encuentra hostigado por la concupiscencia.

‘No se nieguen el derecho del uno al otro, sino cuando lo decidan de común acuerdo, y por cierto tiempo, con el fin de dedicarse con más intensidad a la oración. Pero después vuelvan a juntarse; de otra manera, al no poder dominarse, Satanás los haría caer’. 1 Corintios 7,5

‘¡Bendita sea tu fuente, y sea tu alegría la mujer de tu noviazgo! ¡Sea para ti como hermosa cierva y graciosa gacela; que sus pechos sean tu recreo en todo tiempo, que siempre estés apasionado por ella! ¿Cómo te apasionarías por una mujer cuyo origen ignoras y reposarías en el regazo de una ajena?’. Proverbios 5,18-20.

Con toda probabilidad, usted ha dañado su matrimonio a lo largo de su adicción pornográfica. Una comunicación matrimonial debilitada, así como la falta de confianza, intimidad, y de relaciones sexuales frecuentemente acompañan a la adicción a la pornografía. Tome ahora las medidas para fortalecer su matrimonio.

Para obtener una lista de organizaciones disponibles y de maneras prácticas de fortalecer su matrimonio (en inglés) vaya a www.dads.org y desplácese hasta o ‘cliquee’ en ‘Vínculos,’ y luego ‘cliquee’ en ‘Ayuda para Matrimonios Deteriorados.’

Cuando usted se aparte gradualmente de la pornografía, su vida matrimonial mejorará. Asimismo, la consolidación de su matrimonio le fortalecerá contra la atracción hacia la pornografía.

Gentileza de El Teólogo Responde

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Video realizado por una asociación evangélica norteamericana que retrata muy bien el hecho de que la PORNOGRAFÍA nos acecha a todos de manera muy directa, y sobre todo a LOS NIÑOS!!! VIDEO FUERTE!!!

Adicción al sexo

¿Adicción al “sexo” o Adicciones al “amos”?

Se puede hablar de tres especies en que se distingue la adicción al sexo o al amor mal entendido: La adicción al romance, la adicción a los vínculos destructivos y la adicción al sexo.

–       La adicción al romance es la propensión enfermiza a seducir o mantener romances ocasionales con distintas personas. Puede ser vivido solo de una forma fantasiosa (en la imaginación forjándose sus propias novelas amorosas) o en la realidad.

–       La adicción a los vínculos destructivos o “relaciones funestas”, se refiere a la enfermiza inclinación a unirse y convivir con personas que resultan dañosas o destructivas, y el ir pasando de una “pareja” a otra, escapando siempre de la soledad y el abandono.

–       La adicción al sexo se caracteriza por que el objeto de la preocupación del adicto es primaria y formalmente el placer o gratificación sexual.

Naturaleza de la adicción (sexual)

Como toda adicción existe una alteración del carácter. Los adictos se vuelven progresivamente más preocupados con la “fijación” sexual hasta que esta pasa a ser lo central de sus vidas. En la medida en que la enfermedad progresa, la obsesión sexual toma un mayor control de la vida de la persona y esta necesita gastar cada vez más tiempo y energía en la actividad sexual para mantener su nivel de excitación. El adicto se aleja de la realidad con dirección a la locura. Pueden generar estructuras psicopatitas clásicas; trastornos narcisistas, antisociales, etc.; baja tolerancia a la ansiedad; poca capacidad en manejo de impulsos y poca capacidad de sublimar.

Gerald May, en su clásico estudio Addiction and Grace, habla de una triple naturaleza de la adicción.

  1. La adicción psicológica. Ataca cada parte de la estructura mental; pero el ataque parece enfocado principalmente en dos áreas primarias: la voluntad y la autoestima.
  2. La naturaleza neurológica de la adicción. En la adicción, la actividad cerebral funciona en forma desequilibrada. De hecho, las alteraciones cerebrales de la pornografía, por dar un ejemplo, han sido objeto de importantes estudios, mostrando que esta interviene en las funciones cognoscitivas, incluyendo el conocimiento racional y su expresión en el “lenguaje Libre”. [1]
  3. La naturaleza teológica de la adicción. El adicto es prisionero de sus impulsos y esclavo de su egoísmo. Lo incapacita para amar y lo hace sacrificar el hombre espiritual al hombre carnal y animal.

Hay que destacar que no estamos ante un problema de conducta, sino ante una estructura de personalidad que incluye todo un sistema de pensamientos, modos de relacionarse y vincularse con los demás, con los objetos y las circunstancias de la vida, etc. Incluye, por lo tanto múltiples aspectos.

Consecuencias de la adicción

Las consecuencias de la adicción pueden ser muchas y nefastas.

  • La adicción sexual tiene, ante todo, consecuencias físicas. Aumenta las posibilidades a contraer infecciones tales como SIDA, herpes genital, sífilis, gonorrea y otras de transmisión sexual.
  • Más notables son las consecuencias psicológicas. El adicto pierde su capacidad de elección, su voluntad se debilita y parece incapaz de obrar en contra de lo que le exige la adicción. También pierde el respeto por sí mismo y se profundiza el complejo de inferioridad que, algunas veces, está en la base de estos problemas.
  • Serias consecuencias en el campo laboral y económico. Disminución de la capacidad de trabajo, llegando incluso a la incapacidad laboral y, consecuentemente, a la pérdida de la profesión. Algunos adictos terminan en prisión, son echados de su trabajo, sufren demandas judiciales u otros tipos de consecuencias legales y financieras por sus hábitos.
  • Destruye la reputación y la buena fama, ya que es muy difícil que una persona adicta pueda ocultar por mucho tiempo su problema.
  • Son dramáticas las consecuencias para la misma familia. Muchas veces la adicción es la causa de la ruptura familiar, de separaciones y divorcios. Las familias del adicto están marcadas por el conflicto constante, el aislamiento y la falta de diálogo y comunicación. La adicción puede generar co-adicción o co-dependencia en los otros miembros de la familia.
  • Hay que mencionar también las consecuencias legales y sociales. Las adicciones pueden empujar fácilmente a acciones que la ley castiga. Como por ejemplo la corrupción de menores.
  • Finalmente, la posibilidad de ser arrastrados por la dependencia sexual a otras adicciones.

[1] Reisman, Judit, Ph.D. “The Psychopharmacology of Pictorial Pornography”.

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La masturbación como una forma de adicción sexual

Tomado del libro del Padre Jorge Loring, ‘Para salvarte’ (n. 68,23).

El vicio solitario (masturbación) consiste en abusar del propio cuerpo excitando los órganos genitales para procurarse voluntariamente el placer hasta el orgasmo. A veces, se comienza por mera curiosidad; pero si no se corrige esta inclinación se convierte en un vicio obsesivo que esclaviza a la persona y le desinteresa por todo lo demás: como le pasa al drogadicto.

La masturbación puede llegar a ser algo obsesivo en la persona. Hace del placer sexual algo egoísta, cuando Dios lo ha hecho para ser compartido dentro del matrimonio. Conozco casos de matrimonios fracasados porque uno de los dos, esclavizado por la masturbación, se negaba a las naturales expresiones de amor dentro del matrimonio.
Quien se deja esclavizar del vicio de la masturbación puede arruinar la armonía sexual de su matrimonio. Una mujer joven se quejaba en la consulta de un médico de que su marido tenía con ella muy pocas relaciones sexuales. Él reconoció, delante de ella, que prefería masturbarse .

Quien tiene la desgracia de verse esclavizado de esta mala costumbre debe poner el mayor esfuerzo en corregirse cuanto antes. Este vicio encadena fuertemente, cada vez es más difícil desligarse de él, y cuando tiene esclavizada a una persona, la envilece, la embrutece, anula su voluntad, destroza su carácter, perturba el desarrollo de su personalidad, debilita la fe, produce desequilibrio nervioso, hace egoístas e incapacita para amar a otra persona.

No se puede abusar del organismo. La naturaleza pasa después la factura. El cuerpo humano tiene sus límites. No se pueden gastar las energías destinadas al desarrollo integral de la persona humana.

Incluso para Freud ‘el masturbador incurre en riesgo de bloquear el desarrollo y maduración de su psicoafectividad’ (Dr. HONORIO SANJUÁN: Estudios sobre sexualidad, 3º, III. Toledo, 1979).
‘La práctica habitual de la masturbación conduce a graves desequilibrios nerviosos’ (Dr. JOSÉ TODOLÍ: Estudios sobre sexualidad, 4º, II. Toledo).

Todos los médicos están de acuerdo que cuando la masturbación es frecuente, conduce a la neurastenia (DUBOIS: La revolución sexual, XIII, 2. Barcelona, 1975).

Y cuando la masturbación es un vicio esclaviza como todos los vicios.

‘Cuando la masturbación se convierte en hábito, debe ser calificada como falta de madurez. (…) Cuando la masturbación presenta síntomas de psicosis y neurosis, debe buscarse la ayuda de un profesional que la someta a un tratamiento adecuado. (…) Las fuentes que dan pábulo a la fantasía -lecturas, televisión, cine- han de considerarse como la base de muchas acciones que no deberían haber tenido lugar, si no hubiesen sido estimuladas’.

Hay maníacos sexuales que buscan el placer una y otra vez por sí mismo, y caen, como los drogadictos, en el círculo de una insaciable repetición, con el fin de superar en cada nuevo intento, las incesantes frustraciones.

‘La masturbación hecha costumbre da por lo general seres psíquicamente replegados sobre sí mismos, especialmente incapaces de elevarse a un auténtico amor sexual’ (B. HÄRING: La ley de Cristo, 3º, 3ª, I. Ed. Herder. Barcelona).

El vicio de la masturbación es causa de muchos fracasos en los estudios y en el deporte. Esto lo saben muy bien los estudiantes y los deportistas.

Cuando un ser humano se habitúa a satisfacer un instinto en una forma determinada, puede llegar a perder, a través de un mecanismo psicológico, el deseo o la atracción por todas las demás formas.

El hábito de saciar el hambre sexual de una forma anormal y viciosa, puede llegar a provocar la repelencia por el acto natural, con lo cual el masturbador entra de lleno en el campo de la incapacidad sexual psicológica.

El vicio de la masturbación lleva a la eyaculación precoz en el matrimonio, que impide acomodarse al ritmo de la mujer que es más lenta, y es causa de graves problemas en la armonía sexual matrimonial.

Los médicos americanos que habían tratado a muchachas que se masturbaban, descubrieron que después de casarse resultaban esposas frígidas.

Dice el Dr. Luis Riesgo: ‘No es inteligente considerar la masturbación como algo natural, pues causa una serie de trastornos en el adolescente. No sólo en el campo religioso, sino en el afectivo, psicológico, intelectual, etc., donde se hacen sentir sus malos efectos. (…) El que en plena adolescencia el joven sienta fuertemente el impulso sexual, tiene un profundo valor educativo.

(…). Más tarde en su vida conyugal, muchas veces tendrá que dominar sus inclinaciones’ (Dr. LUIS RIESGO: Hablando en familia, III, 5. EAPSA. Madrid).

Estas partes del cuerpo deben respetarse con delicadeza, y sólo tocarlas por necesidad, limpieza, higiene, etc. Pero nunca tocar estos órganos sólo por gusto. Con eso no se juega.

Éste es un pecado degradante, repugnante, inconcebible en una persona delicada. Sin embargo, si después te da vergüenza confesarlo, entonces la desgracia es doble e irreparable. Si tuviste la desgracia de la caída, no permitas la de la vergüenza de confesarlo. Acude a un sacerdote y ábrele tu conciencia para que te perdone y te ayude a salir de tan triste estado. Ten confianza. Tienes remedio.

Muchos empezaron esta mala costumbre sin conocer su importancia. Bien porque lo descubrieron de un modo casual, bien porque fueron enseñados por otra persona que intencionadamente quitó importancia al asunto.
Pero la masturbación es un vicio que puede esclavizar fuertemente y transformar el carácter de la persona, y hasta su ideología religiosa.

La masturbación puede llevar a perder la fe. Muchas incredulidades han empezado en la masturbación. El joven siente inclinación a masturbarse, oye que la Iglesia lo prohíbe, y siente la tentación de dejar la Iglesia que le prohíbe lo que le gusta hacer, y quizás le cuesta trabajo evitar.

Dice José Antonio Sayés:’Pero, por otro lado, no podemos olvidar que la masturbación no contribuye a la superación del problema sexual o de la tensión de un momento dado. Conduce, por sí misma, a la larga, a una erotización mayor y a una obsesión creciente, de modo que a la larga el problema no se soluciona.

El sexo, no lo olvidemos, (Chauchard no se cansa de repetirlo) está sobre todo en la cabeza. Tiene una capacidad obsesionante tal, que la solución del problema sólo se logra cuando el hombre consigue entregar su pensamiento a tareas que le ilusionen. La solución al problema del sexo, y a una obsesión excesiva, sólo se encuentra de modo indirecto, cuando el hombre consigue centrar su pensamiento en algo que le ilusiona. He sido testigo de cómo muchachos que se han entregado con ilusión a una ocupación deportiva, incluso en presencia de chicas, o a otro tipo de ocupación, no tenían problema alguno sexual; mientras éste surgía siempre que se dejaban llevar por el ocio’.

Es fácil que quienes han contraído el hábito de la masturbación experimenten un fuerte sentimiento de culpabilidad capaz de destruir todo estímulo de vida y de producir un permanente complejo de inferioridad. El único tratamiento pastoralmente eficaz es el de procurar abrir horizontes hacia expresiones plenas de la afectividad y hacia tareas culturales, profesionales, sociales y religiosas, que den sentido a sus vidas .

La gravedad de cada acto masturbatorio no siempre es fácil determinarla pues depende de muchas circunstancias y pueden darse atenuantes de la responsabilidad. Sin embargo se debe poner un serio empeño en evitarlo por el peligro de caer en la esclavitud del hábito.

Dice Robinson: ‘Los trastornos afectivos y algunas situaciones neuróticas provocan frecuentemente manifestaciones de autoerotismo, que alcanza, a veces, un carácter convulsivo claramente psicopático…

Está comprobado que la masturbación ejerce siempre una mala influencia, sobre todo en la psicología juvenil. Debilita la fuerza de voluntad, la confianza en sí mismo, y perturba el desarrollo de la personalidad. Crea melancólicos e introvertidos y, en el fondo, egoístas. La masturbación es una satisfacción sexual egoísta, que marca a la persona y la incapacita para el verdadero amor.

La masturbación es, muchas veces, un recurso barato y triste; una compensación, un consuelillo de segunda clase por algún otro éxito de cualquier otro tipo que no hemos sido capaces de conseguir.

Con todo, no todos los actos masturbatorios son de la misma gravedad.

Cuando un joven tiene interés en corregirse y pone los medios que tiene a su alcance aunque tenga caídas, éstas pueden tener atenuantes a su culpabilidad. Siempre se puede acudir a Dios pidiéndole ayuda, pues Él nunca abandona a los que acuden a Él, pidiéndole ayuda para algo bueno y conveniente. Y como dice San Pablo: ‘Todo lo puedo en Aquel que me conforta’.

En la adolescencia, la masturbación puede aparecer como algo pasajero.

Como eso de los granos.

Pero si es repetitivo, puede degenerar en hábito; y esto es grave. Lo lógico es que deje un sentimiento de culpa. Sin duda es mejor dominarse que dejarse vencer. Dominarse es señal de adultez. La victoria es señal de madurez. La caída es señal de debilidad; por eso deja sentimiento de culpa.

En la edad madura, la masturbación puede ser síntoma de algo más serio, sobre todo si es persistente. Puede indicar un estado de adolescencia mental, o alguna otra deficiencia psíquica. Se encuentra, desde luego, en muchos tipos de demencia senil y en el alcoholismo. En general puede aparecer en todos los estados mentales, en los que se dé una descohesión de la personalidad que tenga por consecuencia una pérdida de control de los instintos más primitivos’.

A veces las caídas en la masturbación no son por una intención lujuriosa. Son consecuencia de una depresión, una angustia, una ansiedad que no permite conciliar el sueño, etc. Casos así pueden remediarse con algún sedante inofensivo como Huberplex, Librium, etc.

En una conferencia que le oí en 1976 al Dr. D. José M Poveda Ariño, Jefe del Departamento de Psiquiatría de la Universidad Autónoma de Madrid, titulada ‘Ciencia y Doctrina Moral Sexual’, dijo que la masturbación es un fenómeno evitable por cualquier persona normal. Y en los casos en que esta superación parezca difícil es perfectamente asequible con los productos que un médico puede recomendarle.

En enero de 1976 el Vaticano publicó un documento sobre Moral Sexual donde dice: ‘El uso deliberado de la facultad sexual, fuera de las relaciones conyugales normales, contradice esencialmente la finalidad de esta facultad (n 5)’. También dice este documento que ‘la masturbación es un acto intrínseca y gravemente desordenado (n 9)’.

Y en 1983 el Vaticano ha publicado otro documento sobre la educación sexual donde dice: ‘La masturbación es un grave desorden moral .Y aunque sólo Dios conoce la responsabilidad moral subjetiva de cada acto, de ningún modo se puede sostener que en el campo sexual no se cometen pecados mortales’.

Pero no has de considerar pecado todos los tocamientos en tus órganos genitales. Pueden ser pecado los tactos encaminados a excitar el placer sexual; pero otros actos que se hacen por necesidad o por higiene, no son pecado alguno. Y en las conmociones orgánicas que sientas involuntariamente, reprime el consentimiento, y en paz. No has pecado contra la pureza. Aprende a distinguir entre el sentir y el consentir. Puede ser que a veces sientas movimientos contra tu voluntad en tus órganos genitales. Acostúmbrate a prescindir de esas sensaciones.
El pecado no está en el sentir, sino en el consentir. En el noveno mandamiento te expongo el modo de luchar contra estas tentaciones molestas.

Pero si tuvieras la desgracia de haberte complacido voluntariamente en ese placer sexual, entonces manchaste tu pureza.

El orgasmo, que es la sacudida que experimenta el cuerpo con la satisfacción del placer sexual, es derecho exclusivo de casados. Una persona soltera no puede ni procurárselo voluntariamente ni aceptarlo si lo experimenta involuntariamente. A veces el orgasmo se produce imprevistamente. En ese caso tampoco es lícito saborearlo voluntariamente, aunque no se pueda evitar la sensación placentera.

Pero cuando ocurre durmiendo no es pecado alguno.

El placer venéreo completo, el orgasmo, buscado directamente, sólo está permitido dentro del matrimonio, dentro del acto conyugal.

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¿Cómo salir de la adicción sexual ?

Tomado de la página de Sexólicos Anónimos de España (http://es.geocities.com/sa_espanarec/)


LA VICTORIA SOBRE LA LUJURIA Y LAS TENTACIONES 

Cuando interrumpimos nuestras conductas adictivas habituales y somos capaces de mantenernos sobrios durante un cierto periodo de tiempo, descubrimos que aunque no cedamos a nuestras compulsiones, las obsesiones todavía nos persiguen, aunque a veces puedan desaparecer durante un tiempo. La lujuria, tal como lo hemos comprobado, puede adoptar muchos disfraces, y a medida que avanza la sobriedad aprendemos a reconocerlos. Para una persona, la lujuria puede consistir en desear a alguien. Para otra, en la obsesión con que la deseen. Para otra, se puede presentar como una necesidad sexual o emocional desesperada de alguien. En cualquier caso, es nuestra actitud interna la que constituye el problema, y el trabajo que corresponde a nuestra recuperación ulterior consiste en un cambio de actitud y en la victoria progresiva sobre la lujuria.

La lujuria sólo cede ante el trabajo lento y paciente del programa en compañía de otros que hacen lo mismo. Esta es una de las razones por la que necesitamos permanentemente la fraternidad de la sobriedad. Las recompensas son infinitas y nos proporcionan la auténtica libertad que siempre hemos anhelado.
En el siguiente texto, un miembro nos cuenta cómo venció la obsesión que tenía con la lujuria. Estas sugerencias nos han ayudado a muchos a mantenernos sobrios y han resultado útiles para vencer la lujuria y las tentaciones.

COMO VENCÍ MI OBSESIÓN CON LA LUJURIA

¿Cómo la vencí? No fui yo. Una mujer de AA, después de intervenir en una reunión, me dijo citando el capítulo quinto de Alcohólicos Anónimos que ‘Dios podía y lo haría si lo buscábamos’. Así fue como lo conseguí. Permitiéndole a Dios que lo hiciera, ya que yo no podía. Pero Dios podía y lo haría—y así sucedió—. Pero tuve que asistir a las reuniones y aprender cosas como esas. ‘Reuniones, reuniones, reuniones, reuniones’. Eso fue lo que me decían. ‘Sigue trayendo el cuerpo’. ‘Trabaja los pasos, trabaja los pasos, trabaja los pasos’. Yendo a las reuniones y trabajando los pasos; de este modo lo logré. Así fue como aprendí a dejar que la gracia de Dios penetrara en mí y eliminara la obsesión. Paso a relatar las conductas que me ayudaron:
1. Dejar de practicar la compulsión . Interrumpí mis actividades sexuales adictivas en todas y cada una de sus formas, incluidos los actos sexuales conmigo mismo y las relaciones sexuales fuera del matrimonio. La obsesión con la lujuria no disminuye si sigo practicando conductas lujuriosas.

2. Dejar de satisfacer la obsesión . Esto significaba eliminar dentro de mi esfera de control todos los materiales impresos y visuales y otros símbolos de mi tiranía. Tenía que dejar de satisfacer a la lujuria en las miradas, en el uso de la televisión, de las películas y de la música, y dejar de utilizar y de escuchar el lenguaje de la lujuria.

También tenía que dejar de vivir exclusiva y permanentemente encerrado en mí mismo. Eso era una de las ventajas que proporcionaba el asistir a muchas reuniones. La mayoría de nosotros vivimos encerrados en nosotros mismos, rara vez estamos en el mundo real.

3. Participar en la fraternidad del programa . No conozco a nadie que pueda permanecer sobrio y libre de la obsesión con la lujuria sin la ayuda de otros adictos. Yo no pude. La fraternidad es donde tiene lugar la acción, donde está la magia, donde se establece la Conexión, donde nos sentimos parte de algo.

Al principio, lo único que era capaz de hacer era asistir a las reuniones. Más tarde seguí el consejo que me habían dado de participar en la mecánica de las mismas: colocar las sillas, limpiar, ocupar puestos tales como los de encargado de las publicaciones, tesorero o secretario. El hecho de participar hizo que me sintiera parte integrante de algo , en vez de estar aparte de todo- mi eterno problema. Más tarde fui capaz de salir a tomar café, comencé a tratar a los miembros de forma individual, e inicié el molesto pero necesario proceso de mejorar relacionándome y abriéndome a otros fuera de las reuniones.

4. Admitir que era impotente . Al comienzo del todo, cuando la compulsión me arrastraba a la acción, lo único que era capaz de hacer era gritar: ‘Soy impotente; por favor, ayúdame.’ A veces hasta cien veces al día. A medida que comencé a experimentar el primer paso a fondo, la palabra impotencia se convirtió para mí en la más hermosa del vocabulario. Todavía lo es. Más tarde descubrí que era impotente frente a mí mismo.

Cuanto más combatía a la lujuria, más se resistía y contraatacaba; mi fuerza de voluntad parecía incrementar el poder de la lujuria en vez de mantenerla a raya. La lectura del primer paso del Doce y doce me ayudó a comprender que mi impotencia era ‘la base firme sobre la que se podían construir vidas felices y plenas’ (pág. 19). Finalmente, dejé de intentar parar. Sólo admitiendo a otros miembros el poder que la lujuria tenía sobre mí era capaz de recibir el poder necesario para vencerla.

5. Rendirme . Si no nos hemos rendido, la mera admisión de impotencia no nos ayuda a contactar con nuestro Poder Superior. En mi caso, al principio, admití mi derrota y capitulación al grupo a cuyas reuniones asistía y me puse en sus manos. Esto implicaba acudir a las reuniones y ser lo más sincero, abierto de mente, y adoptar la mejor disposición posible. De esta forma llegué a experimentar el segundo paso y a tener la esperanza de que un Poder superior a mí me devolvería el sano juicio. Esto preparó el camino hacia la rendición que más tarde tendría lugar en el paso tercero, y esta rendición consistiría en ponerme en manos de Dios tal como Lo concebimos.

En lo que a mi lujuria respecta, sabía exactamente lo que para mí significaba rendirme y qué era lo que tenía que hacer. Cada vez que tenía alguna tentación, procedente de mi interior o del exterior, decía: ‘Renuncio a la oportunidad que tengo de desear a esta persona; por favor, libérame de este deseo.’ Y tal como lo afirma ‘Dios podía y lo haría…’, así sucedió. Puede que haya sentido algún malestar o miedo, y puede que haya tenido que repetir el acto de rendición varias veces, pero me da buenos resultados. Al principio estaba asustado, pero continuaba sobrio, y paulatinamente, a medida que iba superando las tentaciones, me iba resultando más fácil.

6. Sacar a la luz lo que hay en nuestro interior . Cuando comencé a ver que por lo que parecía nunca me curaría de la posibilidad de desear con lujuria, me vi obligado a incorporar los otros pasos a mi vida. Los pasos cuarto y quinto me brindaron la posibilidad de examinarme críticamente. Esto fue probablemente el cambio de actitud más importante en el primer periodo de mi recuperación.

Pero tuve que continuar realizando mini-inventarios con la lujuria, tal como se sugiere en los pasos quinto y décimo. Cuando veía que alguna experiencia, imagen, recuerdo, o pensamiento se apoderaba de mí, tal como a menudo sucedía, lo sacaba a la luz comentándoselo a otra persona del programa. Los exponía al aire y a la luz del sol. La lujuria odia la luz y huye de la misma. Ama los escondrijos oscuros de mi ser. Una vez que permito que se acomode ahí, se reproduce como los hongos. Pero en cuanto la expongo a la luz, mostrándosela a otro sexólico en recuperación, pierde el poder que sobre mí ejercía. La luz mata la lujuria. Actuaba así en casos concretos, no con generalidades. A veces implicaba robarle a alguien su tiempo, pero me purificaba y me mantenía sobrio. Cada vez que lo hablaba con alguien con actitud de rendición, el poder que esa experiencia o recuerdo ejercía sobre mí desaparecía. Otro descubrimiento nuevo e importante.

7. Confiar . Cuando ya iba siendo capaz de vivir libre de la lujuria, e iba confiando cada vez más en el poder de Dios para vencer la obsesión, adquirí la costumbre de comenzar el día con una oración en la que, durante ese periodo de veinticuatro horas, ponía mi lujuria y me ponía a mí mismo en las manos de Dios. Esto quería decir que estaba aprendiendo a vivir sin la lujuria y que quería sinceramente liberarme de la misma. Ahora comienzo el día con la oración del tercer paso (de Alcohólicos Anónimos , pág. 59), cambiando algunas palabras para que se adecuen a mi caso personal. Es más o menos así:

‘Te ruego que me mantengas sobrio y me protejas de la lujuria hoy, porque solo yo no puedo…En este día te ofrezco mi voluntad y mi vida, para que obres en mí según tus deseos. Libérame de la servidumbre del ego, para que pueda cumplir mejor tu voluntad. Elimina los obstáculos que haya en mi camino y haz que mi victoria sobre los mismos sea un testimonio para aquellos que con el apoyo de tu fortaleza, de tu amor y de la puesta en práctica de tu forma de vida, reciban mi ayuda. Concédeme hoy lo que necesite. Hágase tu voluntad y no la mía’.

8. Utilizar las publicaciones del programa . El Doce y doce Alcohólicos Anónimosfueron mis primeras guías en el trabajo de los pasos. Siempre encontré lo que necesitaba en esos documentos fundacionales del programa de los doce pasos. Muchos de nosotros descubrimos que trabajar los principios descritos en nuestras publicaciones ensancha el horizonte de nuestra sobriedad y es muy útil. Al utilizarlos aprovechando la soledad y el recogimiento de nuestros momentos de tranquilidad, enriquecemos la visión que tenemos de nosotros mismos y de nuestra recuperación, de acuerdo con nuestra realidad y circunstancias.

9. Trabajar los otros defectos . Descubrí para mi sorpresa que la lujuria no era mi problema fundamental. Era sólo un síntoma más de mi enfermedad espiritual subyacente- mis actitudes enfermizas. La lujuria era sólo una manifestación más de esta enorme fuerza negativa que yacía en mi interior y que trataba de irrumpir de la forma que fuera. Tan pronto como la lujuria comenzaba a disminuir, aparecía el resentimiento. Más tarde el miedo. Después el espíritu crítico y de condena. Era como intentar taponar el agujero de una presa. Mientras tratas de tapar una grieta, se abre una nueva en otro lugar, porque hay una masa enorme de agua tras la presa, y la presión que ejerce hará que se desborde por el punto más débil.

Esta masa enorme de agua es mi lado destructivo y negativo. Y el grado en el que puedo conectar con la fuerza positiva (Dios) revela la medida en la que estoy desconectado de la parte negativa en cualquiera de sus formas. Gracias a Dios, hoy soy libre y capaz de decidir qué es lo que quiero.

La consecuencia más positiva de tener que trabajar mis defectos para liberarme de la obsesión con la lujuria es la posibilidad de conectar finalmente con la vida. Pero no puedo liberarme de una obsesión mientras estoy ebrio de otra. No puedo estar libre de la lujuria mientras me encuentro borracho de resentimientos, etcétera. Asistí a reuniones de estudio de los pasos para conocer los métodos que otros utilizaban para superar sus defectos. Me dijeron que una de las mejores formas de cortar de raíz los resentimientos es rezar por la persona a la que guardo rencor. Pide para ellos lo que quieres para tí, me recomendaron. ¡Me dio resultado! La primera persona que me ayudó a alcanzar la sobriedad fue objeto de innumerables oraciones diarias. Al parecer no le beneficiaron mucho (¿quién sabe?), pero a mí me impidieron caer en la trampa del resentimiento.

10. Aprender a dar en vez de recibir . Esta técnica también daba buenos resultados con la lujuria. Cuando capto una imagen apetecible de refilón, en vez de dejarme llevar por el impulso que me arrastraba a mirar y beber, rezaba por esa persona y continuaba mi camino sin mirarla. Podía ser un simple: ‘Dios la bendiga y le proporcione lo que necesite’. O dependiendo de la intensidad del estímulo lujurioso, podía ser más ferviente: ‘Dios la bendiga y le ayude; hágase Su voluntad en su vida’.

Comencé a hacer lo mismo con las modelos de los anuncios que ejercían un poder semejante sobre mí. Cuando actúo de esta forma, me siento mejor y recibo algo que es limpio, fuerte, libre y bueno. De alguna manera, me convierto en un canal transmisor del bien, en vez de abrirle un conducto a la lujuria a través del cual penetre la maldad. El grado en el que bebo de esa imagen indica en qué medida soy esclavo de la misma; la medida en la que doy de mí a otro es la medida en la que me libero de su poder. Además…resulta mucho más fácil conseguir la victoria dando que intentándolo a través del fastidioso y mortificante recurso a la fuerza de voluntad.

Haz la prueba alguna vez: no puedes desear con lujuria a alguien por quien rezas de este modo. He aquí una experiencia tal como la relata una mujer de SA:

Recuerdo al comienzo de mi sobriedad un video muy sugestivo en unos grandes almacenes. Sentí una atracción irresistible, y sin darme cuenta de lo que me había pasado, esa imagen se apoderó de mí. Comencé a rezar una y otra vez por esa cantante. El resultado fue increíble. Desde entonces lo he hecho muchas veces, y siempre me da buenos resultados .

Esta acción puede servir para enmendar de forma indirecta los daños causados a todos los objetos anónimos de mi lujuria y de mis actos sexuales- esos extraños a los que ayudé a consolidar su forma de vida destructiva. Parece ser una ley natural del universo: recibo en la medida que doy.

11. Elegir un padrino de SA . Necesitaba a alguien que tuviera una visión de mí más objetiva que la que yo tenía, aunque esa persona tuviera también sus propios defectos. (Cada vez que me decidía por un padrino encontraba que tenía defectos lo suficientemente grandes como para justificar mi rechazo si hubiera querido buscar una excusa). Lo que me daba mejor resultado era pedir ayuda y seguir sus instrucciones. Establecimos un contacto regular y hacía lo que me decía. Esto me transformó en una persona dispuesta a aprender y me evitó muchos sufrimientos y pérdida de tiempo.

12. Buscar amigos del programa . El sexolismo me había impedido disfrutar de la verdadera intimidad. Me había convertido en un ser solitario, incapaz de dar y de recibir amor. Para recuperarme tuve que dejar de aislarme y comenzar a tratar a la gente. Pero no sabía cómo hacerlo. Al principio, para mantenerme sobrio, me vi forzado a hacer algunas llamadas telefónicas. Después, a medida que le contaba a otros mis tribulaciones y ellos me hablaban de sus problemas, se fue creando un vínculo entre nosotros. Compañeros de sobriedad- ¡qué alegría! Contribuyó a que ese mundo interior, tan gris y solitario, del ego aislado se transformara en la luz radiante de los tiempos alegres que pasábamos juntos. La victoria sobre la lujuria no era la aburrida y deprimente experiencia que yo me temía. Comenzaba a contactar con la vida y a sentir brotes de gozo. Comenzaba a adquirir lo que la lujuria en realidad había estado buscando. No puedo liberarme de la tiranía de mis deseos lujuriosos y disfrutar de la experiencia de la liberación interior sin este contacto con lo real.

13. Transmitir el mensaje de mi recuperación . Al principio, comencé cautelosamente a hablar de mi obsesión sexual y de mi deseo de recuperación a los que en sus alusiones dejaban traslucir tener problemas semejantes. No sabía que esto era parte del paso duodécimo. Lo hacía porque quería. Después comencé a transmitir la verdad de mi propia experiencia en otras reuniones a las que asistía. Muy pocos respondían, pero el caso es que a mí me ayudaba.

Bill W. de AA solía decir que el paso duodécimo ‘exige poco dinero y mucho tiempo’. Descubrí que estar dispuesto a emplear una fracción del tiempo y del dinero que había empleado en mi adicción, en transmitir el mensaje de recuperación, me ayudaba a mantenerme sobrio. Cuando doy desinteresadamente así de mi tiempo y de lo que tengo, recibo los valiosísimos dones de la liberación de la lujuria, además de alegría y serenidad. En el transcurso de este proceso, he dado los primeros pasos vacilantes e inseguros en el aprendizaje de cómo amar a otro ser humano. No podía pedir mejor recompensa.

14. Realizar actos de amor . La sobriedad negativa -limitarme a no hacerlo- termina en fracaso al cabo de cierto tiempo. Eso fue lo que conocí durante muchos meses, y ese es el motivo por el que un día, sin tener ningún problema concreto y después de haberle dicho a un antiguo compañero de enseñanza secundaria que era un borracho de sexo recuperado, comencé mi viaje de regreso a la adicción. No sabía lo que me había ocurrido. No fue un pequeño desliz. Fue una auténtica caída. Caí con todo el equipo.

El aspecto más crucial de mi recuperación es que fracasaré a menos que encuentre lo que mi lujuria en realidad está buscando. Interrumpir lo negativo sin conectar con lo positivo no sirve de nada. Para los sexólicos como yo nuestra opción es el todo o la nada. ‘Andarnos con medias tintas no nos sirvió de nada’ dice Alcohólicos Anónimos en la página 59. Y en mi caso es verdad.

La gente del programa me enseñó que los pensamientos adecuados nunca producen las acciones adecuadas, pero que si realizo las acciones correspondientes, los pensamientos y los sentimientos adecuados vienen a continuación. Durante mi sobriedad sexual descubrí que sólo me sentía inclinado a tocar a mi esposa de forma sensual, erótica o sexual. Nunca la había tocado como persona , de forma espiritual, podríamos decir. Pero me di cuenta que si realizaba la acción de tocarla como persona, el deseo de hacerlo se producía a continuación. Nunca podré olvidar la primera vez cuando, ya sobrio, después de todo ese caos y de una separación horrible, un día fui capaz de mirarle a los ojos, de extender la mano, tocarle el brazo y darle las gracias. ¡De qué manera esa conexión hizo fluir la fuerza del amor! Después de haber realizado esa acción los ojos se me llenaron de lágrimas.

En otra ocasión, mi esposa había preparado sopa, pero las emociones negativas se habían apoderado de mí y me dirigía hacia la puerta, sin saber adónde iría a continuación. Me detuve  el tiempo suficiente para llamar a mi padrino que me recordó bruscamente que era domingo y que estaba ocupado (ninguno de mis padrinos pretendieron ser santos). En diez segundos identificó el “problema” (la obsesión conmigo mismo) y después de decirme: ‘Siéntate y tómate la sopa’ me colgó el teléfono. Me senté sin pensarlo, mecánicamente, y tomé la sopa que ella me había preparado. El ansia terrible de tener que salir corriendo desapareció. Llevé a cabo la acción, y los sentimientos surgieron a continuación.

La oportunidad más grande de practicar el amor no es en las reuniones, sino en el hogar. Ese es el lugar en el que me resulta más difícil. Es mucho más fácil para mí rezar por las prostitutas y los otros miembros de SA que realizar actos de amor para con mi esposa e hijos. Pero tengo que hacerlo si quiero dar el salto a la vida. ¡Y yo quiero vivir!

Otro acto de amor que produce resultados sorprendentes es el de rezar por mi esposa; pedir para ella lo mejor. Está relacionado con uno de los temas antes citados, el de la práctica de dar en vez de la de tomar. Desde que limité mis actividades sexuales a las relaciones con mi esposa, descubrí, al redactar mi inventario, que mi dependencia de ella era enfermiza. En consecuencia, para poder eliminar dicha dependencia, me abstuve con su consentimiento de toda actividad sexual con ella durante un período de tiempo considerable.

Más tarde, llegué a la conclusión de que tenía que estar dispuesto a prescindir por completo de sexo mientras mi dependencia estuviera todavía afectada por alguna forma de ‘intercambio de afecto por sexo’. ‘Con esposa o sin ella, no dejaremos de beber mientras dependamos más de otras personas que de Dios.’ ( Alcohólicos Anónimos , pág. 91).

Por lo tanto, cada vez que experimentaba algún sentimiento negativo hacía mi esposa, rezaba por ella. Lo hacía aunque no me apeteciera. Me daba muy buenos resultados. Tengo que estar siempre dispuesto a renunciar al resentimiento y a perdonar. Para casos como este, los pasos sexto y séptimo nos vienen como anillo al dedo.

15. Reconocer y satisfacer mi sed de Dios . A medida que adquiría un nuevo estado de conciencia, comencé a presentir que mi impulso más importante no era ni hacia el sexo, ni el de acaparar poder, ni hacia cualquier otra cosa que se me ocurriera, sino mi sed espiritual -el ansia de Dios, mi necesidad del mismo Dios. Al parecer, lo que busco en estas borracheras visuales de lujuria mientras camino por las fascinantes avenidas del mundo es un contacto, una conexión. Lo que quiero en realidad es establecer el gran Contacto con la fuente de mi vida. Y para mí como enfermo, la Mujer es la fuente de mi vida, mi dios. La lujuria me engaña y me hace creer que no puedo vivir sin ella, cuando en realidad lo que no puedo es vivir sin Dios.

Así, otra técnica que uso y que me da muy buenos resultados en el momento de la tentación es pedir— antes de volver la cabeza y beber—’Sea lo que sea aquello que busco ahora, permíteme encontrarlo en Ti’. Cada vez que una persona me atrae, repito una y otra vez esta oración. Me da muy buenos resultados. ¿Hay acaso otro modo mejor de practicar el paso undécimo?

Este principio de sustituir las tentaciones por la oración da buenos resultados con todas mis emociones negativas. La presencia divina penetra en el lugar que la lujuria, el resentimiento, el miedo o el juzgar a otro ocupaban en mi mente y lo llena. Sustituyo lo irreal por lo Real. Recurro a Dios en esas situaciones. Cerrar los ojos me ayuda.

16. Expulsar la lujuria y las tentaciones de mi interior . Hay ciertas épocas en las que me da la impresión de que camino a través de un campo de minas, con todo tipo de cargas explotando a mi alrededor. Su severidad y persistencia hacía que me preguntara si no estaba sufriendo un ataque. En ocasiones semejantes, he llegado al extremo de expulsarlas oralmente de mi interior, como si se tratase de una presencia maligna y extraña, y recurriendo, no a mi propio poder o autoridad, sino al de mi Poder Superior. No estoy seguro de comprenderlo, y tampoco le doy demasiada importancia, pero me ha dado buenos resultados, especialmente cuando me daba la impresión que estaba a merced de los acontecimientos. Más tarde, en el transcurso de los años, he oído a otros miembros contar experiencias semejantes.

17. Buscar refugio en Dios . Invoco a menudo la presencia de Dios para protegerme, a modo de escudo, de mi propia lujuria o emociones, o de la lujuria o emociones de los demás. Tan pronto como me siento abrumado o veo la imagen de refilón y me entran deseos de volver la cabeza y beber, digo: ‘Recurro a Tu presencia para protegerme de mi lujuria (o de lo que sea).’ Pero, ¡tengo que ser yo el que sujete y levante ese escudo! Tengo que acudir a Dios en búsqueda de protección.

Otro mensaje que Le envié hoy, después de algunos años de sobriedad es más o menos: ‘Rechazo esta lujuria (u otra emoción o actitud negativa); quiero que tú Te hagas cargo de ella.’ Cada vez que lo hago, da buenos resultados, pero primero tengo que renunciar a la misma.

18. Mirar a la lujuria a los ojos . Estoy aprendiendo una forma nueva de resistir a las tentaciones que sufro durante el día para evitar que reaparezcan y me ataquen mientras duermo. He observado que a veces puedo, durante el día, en vez de renunciar de verdad a la lujuria, recurrir a la fuerza de voluntad para arrinconarla en algún lugar fuera de mi vista. A veces, después de haber hecho esto, la lujuria regresa en forma de sueños eróticos y lo hace de un modo tal, que me daba cuenta perfecta de que podía sucumbir a la adicción en sueños, sin necesidad de tocarme para nada, y sabiendo que tenía la opción y la libertad de no hacerlo. ¡Llama la atención lo poderosas y terribles son esas tentaciones!

Estoy tan harto de verme en situaciones límites, que he decidido tomar medidas preventivas. Antes de irme a dormir, repaso de forma deliberada todas las tentaciones con que la lujuria me asedió durante el día, y miro a las personas de frente. Expongo cada persona a la luz, ante Dios, y en actitud de rendición, admito mi impotencia ante la lujuria. Digo: ‘Conoces mi corazón, cuánto deseo sumergirme en la lujuria. A ti te la entrego. Ven y vence a mi lujuria. La rechazo, no quiero tener ninguna relación con ella—sea consciente o inconscientemente—. Quiero que tú te hagas cargo de ella. Por favor, ayúdame a mantenerme sobrio de toda mi lujuria esta noche’. A menudo añado una oración por la persona objeto de la tentación, para así salir de mí mismo en actitud de dar. Es mi forma de mantenerme puro a nivel inconsciente. Es la forma en la que supero el miedo a la caída durante el sueño.

RESUMEN

Estas diferentes formas de combatir la lujuria requieren práctica, pero son muy eficaces. Para programarme a mí mismo para la lujuria me hicieron falta muchos años. Descubrí que lleva tiempo interrumpir esta programación y programarme a mí mismo para la realidad.

Cuando recurría a las técnicas citadas, me sentía artificial y forzado. No quería hacerlo; no me sentía bien. Trato de no confiar nunca más en esos sentimientos enfermizos; ellos son los responsables de que esté hoy aquí, de que me encuentre en esta situación.

Tomar algunas de estas medidas era como matar una parte de mi ser, ya que iban contra mis inclinaciones naturales. Pero descubrí que lo que necesitaba para alcanzar la libertad era declararle la guerra a mi forma antigua de pensar y de obrar. Tenía que llevar a cabo una serie de acciones, me apeteciera o no.

Me conviene tener siempre presente que no es la persona que está fuera la causante de mi lujuria y de mi malestar; soy yo. Esto trae a colación otro tema. La lujuria de la que quiero estar sobrio es la mía . Yo la convertí en lo que es. Soy adicto a la lujuria. Del mismo modo, soy una persona resentida e iracunda, una persona que juzga y condena, una persona miedosa. No existe cura para mí si niego, evado o tapo mis defectos. ‘Los secretos son la medida de mi enfermedad.’
Por otra parte, puedo vivir libre del poder que estos defectos ejercen sobre mí, si recurro a Dios en vez de a estas emociones negativas. De esta forma obtengo una tregua día a día, hora a hora, de esa prisión que es la lujuria, etc., siempre que mi actitud sea la correcta. Y lo es si trabajo los pasos y las tradiciones y voy a las reuniones, a muchas reuniones.

Al parecer Dios, al no extirpar de mi naturaleza la tendencia a la lujuria, al resentimiento, al miedo, etc, ha decidido no eliminar esa parte de mí en la que viven y surgen mis defectos.  Si lo hiciera, no tendría ninguna necesidad de Él, sería un autómata. De lo que se trata es de lograr una victoria progresiva sobre la lujuria. Yo mismo soy lo que podríamos llamar un pecador. Pero Dios, para transcender mis pecados, me suministra el poder del que yo carezco. ¡La victoria se produce a través de la gracia de Dios que se manifiesta en mi impotencia!

Esa es la bella paradoja de este programa: en y por mi impotencia recibo el poder -y el amor- que proceden de lo alto.

Y esa es la diferencia entre negarse a sí mismo y rendirse. La negación de mí mismo -el reprimirme- sólo me ha supuesto sufrimientos y fracasos. Reconocer lo que soy, rendirme y confiar en el poder divino me produce alivio, libertad y gozo.

La recuperación es un trabajo interno.

La lista de sugerencias que te ofrecemos para vencer la lujuria siempre estará incompleta, tan  incompleta como la lista de experiencias que recogemos en este libro. Cada persona que se mantiene sobria, a medida que su recuperación se enriquece, añadirá a esta lista en la que se refleja nuestra experiencia  colectiva aquello que le ha resultado útil. Nuestras vidas, tal cual son, son el verdadero libro, ‘conocido y leído por todos los hombres’. A medida que el tiempo transcurre, descubrimos más cosas, y todo mejora. Ésta es la gran aventura de la recuperación de la adicción al sexo.

(del libro Sexólicos Anónimos , pág. 159-170. Copyright ©1998, SA Literature)

Homosexualidad

Varón y mujer

La homosexualidad es una anomalía que consiste en la desviación de la atracción afectivo-sexual, por la cual el sujeto experimenta una inclinación hacia personas de su mismo sexo, pudiendo mantener relaciones. Esta desviación puede responder a causas puramente morales o causas morales y psicológicas. En cromosomas, hormonas sexuales y constitución física los homosexuales son normales. Hubo un tiempo, el de Freud, en que se pensó que se debía a factores hereditarios, pero esta hipótesis hoy ha sido científicamente desechada. Los homosexuales son biológicamente normales, lo que no es normal es el ejercicio de la homosexualidad. Es de advertir que el homosexual tiene instintos heterosexuales; lo que ocurre es que se le bloquean por alguna razón, que puede ser un complejo de inferioridad. Quienes de verdad se empeñan en luchar contra ese complejo, aun en casos de transexualidad, en uno o dos años acaban con sus obsesiones. Para dar la impresión de normalidad, hay quien asegura que quizá uno de cada cinco hombres tiene ‘tendencias’ homosexuales, pero las estadísticas lo desmienten y ponen de manifiesto que en realidad no pasan de un uno o dos por ciento.

En la pubertad, puede tratarse de un fenómeno transitorio. Hay casos en que la homosexualidad arraiga en los primeros años de juventud. Este hecho ha llevado a algunos a pensar que no tiene sentido procurar desarraigarla. La teoría más en boga es que la homosexualidad se basa en una perturbación del llamado ‘sentido de identidad sexual’. La realidad demuestra que los homosexuales están afectados no sólo en su faceta sexual, sino en todo su mundo emotivo. Su vida emotiva coincide mucho, por ejemplo, con la de tipo ansioso, compulsivo o depresivo, caracterizada por depresiones, nerviosismo, problemas relacionales y psicosomáticos. No son capaces, en determinados aspectos de su vida emotiva, de madurar y de ser adultos y, pese a querer aparentar jovialidad y alegría no son felices interiormente. La causa no está en la discriminación de la que se quiere acusar a la sociedad que les haría ‘víctimas’ de ella, sino en fuerzas que actúan en el interior mismo de los interesados (…)

Las personas con tendencia homosexual se dividen en varias categorías, de las cuales las más importantes son los llamados homosexuales esenciales y los ocasionales.

  • Homosexuales esenciales son quienes están sujetos a un instinto casi compulsivo que los orienta hacia personas de su propio sexo.
  • Homosexuales ocasionales son aquellos que, conservando sus tendencias homosexuales, buscan relacionarse afectiva o genitalmente con personas de su mismo sexo por motivos superficiales (aventuras, dinero o falta de pareja de otro sexo).

A su vez, tanto en unos como en otros es necesario distinguir la tendencia hacia personas de su mismo sexo y el acto homosexual (bajo cuyo concepto no solo se incluyen los actos externos físicos sino también los actos plenamente consentidos de deseo y pensamiento). 

El acto homosexual es intrínsecamente desordenado y de malicia objetiva. Por acto homosexual se entiende tanto los actos externos consumados (relaciones genitales  y toda clase de actos incompletos, como caricias, besos, etc.) como también los actos internos de deseo y pensamientos plenamente consentidos. De todos estos actos hay que decir que son intrínsecamente desordenados, es decir malos por su objeto moral. Desde el punto de vista moral esto significa que ninguna circunstancia, ni finalidad, ni consecuencia; puede hacerlos moralmente buenos o justificados.

Desde el punto de vista de la razón, la inmoralidad de los actos homosexuales se pone de manifiesto en que tales actos están absolutamente desposeídos de la finalidad procreativa que es propia del acto sexual humano (y la cual no puede ser excluida voluntariamente). Niegan asimismo, la complementariedad entre el varón y la mujer, que está inscripta en la naturaleza humana. Los actos homosexuales son una violación de las estructuras del cuerpo humano. Finalmente es un acto antisocial porque de suyo no contribuye con la generación de nuevos hijos para la sociedad.

Uno de los argumentos que utilizan los activistas homosexuales es el de alegar que la inclinación homosexual es algo innato, que no es un desorden psicológico o enfermedad y que, por lo tanto, la actividad homosexual es un “derecho humano” que la sociedad debe respetar[1]. Sin embargo, los estudios realizados en torno al tema no demuestran con suficiente claridad que la homosexualidad tenga un origen genético, hormonal, neurológico o cerebral. A lo sumo, las conclusiones de los poquísimos estudios que alegan tales causas se apoyan sobre evidencias muy débiles. En 1992 se llevó a cabo un estudio sobre la homosexualidad, fruto de más de 30 horas de investigación. En dicha investigación, llevada a cabo por computadoras, se estudiaron más de 3,400 artículos publicados desde 1975 hasta ese año en búsqueda de las causas biológicas, genéticas y hormonales de la homosexualidad. Solamente en dos de esos artículos, ambos muy especulativos, se intentaba identificar la causa de la homosexualidad como algo de índole genético, biológico, hormonal o neurológico[2].

Los bien conocidos terapeutas, Masters y Johnson, afirmaron en su libro Human Sexuality (pp. 319-320), que “la teoría genética de la homosexualidad ha sido en general descartada hoy en día” y que “a pesar del interés en posibles mecanismos hormonales en el origen de la homosexualidad, ningún científico serio hoy sugiere que pueda existir una simple relación de causa y efecto”.

Sin embargo, gran parte de la comunidad científica se ha convertido en aliada de los homosexuales militantes, hasta el punto de que la Asociación de Psicología del Estado de Washington ha llegado a oponerse a la terapia que busca cambiar la orientación homosexual en heterosexual. Esta asociación alega, aun habiendo pruebas de lo contrario[3], que no hay evidencia de que la orientación homosexual se pueda cambiar aunque fuese deseable hacerlo, y se opone a tal terapia de conversión porque “refuerza el negativismo social hacia la homosexualidad”. Esta desafortunada claudicación de una parte de la comunidad científica ante la presión política pro homosexual no es nueva. Ya en 1973, la Asociación de Psiquiatría de EE.UU. había retirado la homosexualidad de la lista de los desórdenes de su Manual de diagnósticos bajo la presión de activistas homosexuales, aunque no llegó a decir que era normal, como la heterosexualidad[4].

En conclusión, la evidencia científica no ha demostrado que la homosexualidad sea el resultado directo de causas biológicas, genéticas o neuro-hormonal. Lo más que se puede decir es que pudiera existir alguna base genética, hormonal, neurológica o cerebral que predispone a la homosexualidad. Esta pudiera inclinar a unas personas más que a otras al homosexualismo, pero no obligarlas a practicarlo. Los estudios contemporáneos han mostrado que el alcoholismo puede tener una base orgánica que predispone a unas personas más que a otras a ese problema. Sin embargo, sabemos que las personas afectadas son libres de buscar ayuda y curarse. John Schlafly, al reconocer que era homosexual, declaró que “la inclinación [homosexual] no es algo que la persona escoge, pero todos sí tenemos la opción de qué hacer con respecto a tal inclinación”. Además, suponiendo que hubiese alguna base genética, biológica u hormonal en la inclinación o comportamiento homosexual, eso no justifica un comportamiento que, como veremos a continuación, es de por sí dañino para el ser humano y para la sociedad.

Consecuencias médicas del comportamiento homosexual

Una de las maneras de percibir la maldad intrínseca de un tipo de comportamiento es constatando las consecuencias negativas que dicho comportamiento tiene para la salud mental o física. Casi siempre un comportamiento inherentemente malo tiene consecuencias negativas, debido a su desviación del uso correcto de las funciones naturales. Tal es el caso del homosexualismo.

Lo que hemos acabado de afirmar se demuestra observando las consecuencias de las relaciones sexuales anales, las cuales son típicas del homosexualismo en casi un 90% de los casos[5]. Durante las relaciones heterosexuales el esperma normalmente no puede penetrar las paredes interiores de la vagina, ya que ésta está protegida por una mucosa especial para que los virus no penetren, además de que tiene múltiples capas. El recto, por el contrario, tiene sólo una célula de espesor y, además, por estar destinado a asimilar los últimos alimentos útiles, contiene vasos linfáticos extremadamente desarrollados, que reabsorben casi todo (incluso los medicamentos y los virus). Esta disposición no es peligrosa porque este conducto normalmente no se abre excepto para descargar su contenido sin dejar entrar nada. Sin embargo, cuando se hace un uso anti natural del mismo se le abre la puerta a muchos virus que normalmente no tendrían casi oportunidad de éxito. Esto se debe a que el esperma penetra fácilmente la pared del recto, rompiéndola o magullándola y produciendo daños inmunológicos. Esta práctica comúnmente produce entre los homosexuales, además de trauma en el recto, un gran intercambio de fluidos del cuerpo con un acceso casi directo de sustancias infecciosas al torrente sanguíneo. Debido a todo esto, las relaciones sexuales anales y otras prácticas (que por pudor no mencionamos aquí), son las formas de contacto sexual más eficientes de contagiar ciertos tipos de hepatitis, SIDA, sífilis y una serie de enfermedades que se trasmiten a través de la sangre. No es extraño que, aun antes de la aparición del SIDA, ya el 90% de los hombres homosexuales promiscuos estuvieran infectados de Hepatitis B y de otras enfermedades, con su sistema inmunológico deteriorado[6].

Además, muchas de estas prácticas insalubres ocurren en sitios extremadamente anti higiénicos, como baños o espectáculos pornográficos. Y como cada año hasta el 25% de los homosexuales viaja a otro país, este dañino intercambio de gérmenes se produce en muchas partes del mundo[7].

Otro factor que agrava la trasmisión del SIDA y de otras enfermedades por contacto homosexual, es el número elevado de diferentes compañeros que tienen los homosexuales. Los estudios al respecto informan que el 43% de los hombres homosexuales admiten haber tenido relaciones sexuales con 500 hombres; el 28% con más de 1000 y los casi “monógamos” con 10 ó menos en toda su vida[8]. La anomalía psicológica y la esterilidad de las relaciones homosexuales, caracterizadas por el autocentrismo y la búsqueda del placer sin responsabilidad, hacen que la “monogamia” entre homosexuales o lesbianas sea casi imposible[9].

Si bien es cierto que los casos de SIDA están aumentando con más rapidez últimamente entre los heterosexuales[10], hay que tomar en cuenta que los factores biológicos y sociales relacionados con el homosexualismo crearon un contexto ideal, en EE.UU. y en otros países del primer mundo, para la trasmisión del SIDA hacia el sector heterosexual de la población. Una vez que el grupo de más riesgo (los homosexuales promiscuos), alcanzó su punto de saturación (un gran número de sus miembros ya están infectados y continúan siendo promiscuos entre ellos), una ola de infección contaminó a otros grupos de menor riesgo a través de hombres bisexuales y del uso intravenoso de drogas[11]. Sin embargo, la población homosexual sigue siendo el grupo con mayor número de víctimas de SIDA en esos países. En 1992, el 83% de los casos de SIDA en hombres blancos de los EE.UU., tuvieron lugar entre los homosexuales 20 y en Europa los hombres homosexuales constituyen más del 85% de todos los casos de SIDA[12].

Las consecuencias negativas, tanto físicas como mentales, del estilo de vida de los homosexuales y las lesbianas, han dado como resultado un promedio de longevidad bastante más bajo que el resto de la población. Esto se debe no sólo al SIDA, sino a que los ataques al corazón, el cáncer, las fallas hepáticas y otras enfermedades y peligros (como el suicidio y los accidentes), son bastante más frecuentes entre ellos. Comparados con los heterosexuales, los homosexuales tienen 8 veces más propensión a contraer hepatitis; 14 veces más la sífilis y 5,000 veces más el SIDA. En efecto, un estudio reciente ha mostrado que menos del 2% de los homosexuales alcanzan los 65 años de edad. En cambio, en el resto de la población masculina la edad promedio para morir de un hombre casado era de 75 años y el 80% viven más de 65 años. Para los hombres solteros o divorciados la edad promedio era de 57 y el 32% alcanzó una edad mayor. Entre las lesbianas que murieron, la edad promedio era de 45 años y sólo el 26% murió de edad avanzada. En cambio, en el resto de la población femenina la edad promedio de muerte para las mujeres casadas era de 79 y el 85% alcanzó los 65 años. Para las mujeres solteras o divorciadas, la edad promedio de muerte fue 71 y el 60% alcanzó una edad mayor. El examen de la distribución por edades de los homosexuales en las publicaciones científicas, desde 1858 hasta 1992, sugiere un patrón similar de longevidad[13].

Aspectos legales y matrimonio homosexual

El matrimonio homosexual: ubicando la cuestión

El matrimonio es la unión entre un hombre y una mujer. Esta verdad puede ser descubierta por la razón humana. Está escrita en la ley de la naturaleza y en el lenguaje del cuerpo y del espíritu humano. Es una verdad enaltecida desde el principio de los tiempos. No se necesita tener fe religiosa para ver que el matrimonio es una relación única entre un hombre y una mujer. Lo que define esta relación es el hecho de que se trata de una sociedad basada en la complementariedad sexual. Ésta hace posible la realización de los dos fines equivalentes del matrimonio: el amor mutuo entre esposos y la procreación de los hijos. Ninguna otra relación humana, sin importar cuánto amor o cariño haya ni cuán generadora sea, puede adjudicarse este propósito ni cumplirlo.

Dado que el matrimonio es una estructura social fundamental basada en la naturaleza humana, ni la Iglesia ni el estado pueden cambiarla en lo fundamental. El matrimonio, y la familia que éste produce, es una sociedad que precede a todas las demás sociedades. Es una institución que no poseemos, sino que hemos recibido. Esto no significa que la Iglesia y el estado no puedan regular el matrimonio, por ejemplo poniendo límites de edad mínima, pero sí significa que no somos libres de alterar su estructura básica.

El matrimonio de un hombre y una mujer hace una contribución única a la sociedad. Es el patrón fundamental para las relaciones entre hombre y mujer. Es el modelo de la manera en que las mujeres y los hombres viven de forma interdependiente y se comprometen, para toda la vida, a buscar el bien del otro. La unión también sirve al bien de la sociedad. De ella emana la siguiente generación, al proporcionar la familia las mejores condiciones para criar a los hijos, esto es, la relación amorosa y estable de un padre y una madre presente sólo en el matrimonio. Otras relaciones pueden contribuir al bien común, pero no realizan en un sentido completo lo que hace el matrimonio[14].

¿Debería haber matrimonio entre personas del mismo sexo?

Algunas personas buscan localizar la cuestión dentro del marco de los derechos individuales y la justicia. La enseñanza católica afirma la dignidad de las personas homosexuales y pide que sean tratadas con respeto. Esto significa, entre otras cosas, que el estado puede crear leyes para proteger los derechos de estas personas y para proporcionarles beneficios sociales. Algunos ejemplos incluyen medidas para asegurar el acceso a puestos de trabajo, vivienda, cuidado médico, derecho a tener propiedad en común y la potestad de tomar decisiones médicas por la otra persona. Existen beneficios y derechos que deben estar garantizados para cada persona. Pero el remedio para casos específicos de injusticia – falta de beneficios o de derechos-no puede ser una injusticia aún mayor, es decir, cambiar la definición del matrimonio.

El matrimonio está dirigido al servicio del bien común, no a proporcionar derechos y beneficios dentro de esa relación. No es, pues, necesario ni incluso deseable alterar una estructura social fundamental para proteger los derechos individuales y otorgar a todos los ciudadanos sus legítimos beneficios sociales.

El matrimonio es un consentimiento personal y también social. Lo que se reconoce legal y socialmente no es sólo el consentimiento personal sino también un consentimiento social que contribuye al futuro de la sociedad al tener y criar hijos. Aunque no todas las parejas casadas tengan hijos, la relación entre un hombre y una mujer tiene el potencial inherente de crear hijos.

Permitir a las parejas del mismo sexo casarse cambiaría la definición de matrimonio hasta tal punto que dejaría de ser matrimonio. La procreación no es sólo el fin del matrimonio sino que es esencial a la institución. Además, la complementariedad y riqueza de la diferencia sexual es esencial para la expresión del amor conyugal.

¿Por qué nos encontramos ante este fenómeno?

Algunos grupos buscan con gran interés el que se legalice (como si fuese equivalente al matrimonio) la unión de personas del mismo sexo. En diversos lugares las autoridades han reconocido cierto valor a las “uniones de hecho” entre personas homosexuales o lesbianas. En otros se está buscando que sea posible, en el registro civil, dejar de lado cualquier consideración sobre el sexo de los contrayentes a la hora de registrar un matrimonio, lo cual abriría la puerta a una especie de reconocimiento del matrimonio entre homosexuales. En otros, se quiere reconocer, de modo explícito, que no hay diferencia entre la unión de personas de distinto sexo y la unión de personas de igual sexo, como aconteció recientemente en nuestro país.

¿Por qué nos encontramos ante este fenómeno? Porque los grupos de presión que quieren defender los “derechos” de los homosexuales piensan que ganarán mucho para su causa si consiguen que sus defendidos puedan acceder al matrimonio civil. Sin embargo, el reconocimiento como “matrimonio” de estas parejas homosexuales puede llevar a un resultado bastante diferente del que se buscaba. Es un dato evidente que la unión basada en la vida afectiva y sexual entre dos personas del mismo sexo es constitutivamente estéril, es decir, incapaz de cualquier fecundidad biológica. Esto da a entender que en las uniones homosexuales nos encontramos ante algo distinto de un matrimonio, pues lo que define al matrimonio es precisamente el hecho de que se unan, en un compromiso de amor, dos personas sexualmente complementarias y, por lo mismo, potencialmente capaces de generar nuevas vidas humanas.

La complementariedad permite a quienes se unen en matrimonio la apertura a la vida y una riqueza en su diversidad que permite construir una educación equilibrada a los hijos que puedan nacer de su amor. La palabra “matrimonio” va a ser usada de ahora en adelante para nombrar otras uniones que no son matrimonio. Habrá que preguntarse, entonces, si podrían unirse bajo esa nueva noción de matrimonio dos hermanos, o un padre y su hija, o un grupo de amigos.

Nos toca a los cristianos, en esta nueva situación cultural, dar una imagen clara y valiente de la belleza de la unión esponsal. Cada matrimonio (entendido según su definición auténtica, la unión indisoluble y exclusiva entre un hombre y una mujer) está llamado a ofrecer al mundo el testimonio de un amor que se da sin límites, para siempre, en los momentos de alegría y en los de prueba, con esa generosidad que permite el nacimiento de cada nuevo hijo.

La comunidad cristiana, aunque no puede aceptar los actos homosexuales y menos aún los “matrimonios” entre personas del mismo sexo, tiene que respetar a quienes, por diversos motivos, se encuentran en una condición de homosexualidad que, si no es superada a través de una correcta ayuda psicológica, les impide vivir la vocación al matrimonio. Esta situación no obstaculiza a los homosexuales el poder realizarse en otras formas de amistad y de afecto que son posibles entre los seres humanos[15].

Adopción por homosexuales

La Academia Americana de Pediatría publicó en su revista “Pediatrics” una declaración en la que apoyaba el derecho de homosexuales y lesbianas de adoptar a los hijos de su compañero, alegando que “los niños nacidos o adoptados por un miembro de pareja del mismo sexo, merecen la seguridad de dos padres legalmente reconocidos”. Y para justificar tal afirmación, la Academia puntualizaba: “un número suficiente de estudios sugiere que los hijos de padres homosexuales tienen las mismas ventajas y expectativas de salud, adaptación y desarrollo que los hijos de heterosexuales”.

Seguramente los pediatras, con el loable fin de velar por la salud infantil, tomaron en consideración las ventajas de tener dos seguros de salud y dos ayudas sociales por fallecimiento del progenitor. Incluso, la pensión de alimentos y las visitas en caso de separación de la “pareja”. Pero no está de más preguntarse cuál es el verdadero bienestar de un niño en estos casos. Porque, salvo que las cosas cambien, el interés del niño es el centro de toda ley de adopción, que aspira a darle lo más parecido al hogar que no conoció.

Paradójicamente para estos especialistas, la pareja de un hombre y una mujer unidos en matrimonio y viviendo con su progenie bajo el mismo techo, es decir, la familia tal como todos la entendemos y vivimos desde que el hombre es hombre, es sólo una alternativa más, producto de costumbres repetidas, y tan válida (o, tal vez, menos) como cualquier otra “forma de organización de la vida íntima”.

Pero veamos los hechos: ante el argumento de que “denegar a las parejas homosexuales el derecho de adopción es una discriminación” habría que responder que es  necesario distinguir entre dos conceptos: el trato desigual y la discriminación. La discriminación sería un trato desigual no justificado. Por ejemplo, es acorde con los criterios de justicia el trato desigual de la ley que exige el pago de un impuesto de renta proporcional a la riqueza del declarante. Del mismo modo, una persona de baja estatura no puede alegar “discriminación” al ser rechazada como jugador de basquetbol. O una persona con problemas de visión, para puestos donde esa cualidad es relevante. En el caso que nos ocupa, la homosexualidad de los adoptantes es una característica relevante para la educación y desarrollo de un niño.

¿Por qué? En primer lugar, porque estudios científicos serios muestran que los niños de hogares homosexuales son cuatro veces más propensos a buscar su identidad sexual experimentando con conductas homosexuales. Tomemos en cuenta otro dato: la más alta tasa de suicidio en EEUU se produce entre los adolescentes con tendencias homosexuales. Conociendo las enormes presiones que derivarían de una identidad sexual confusa, permitir esa adopción equivaldría a colocar a esos niños, de por vida, una carga traumática con tal de reafirmar socialmente los derechos gays.

En segundo lugar, está comprobada la mayor promiscuidad de las uniones homosexuales, que se rompen cuatro veces más que las heterosexuales. Imaginemos de nuevo las consecuencias sobre los niños, tan necesitados de estabilidad. ¿Cuántos padres o madres podría llegar a tener un solo niño? Asimismo, para un buen desarrollo de su personalidad, los niños necesitan contar con modelos de identidad masculina y femenina. ¿Cómo podrán llegar a entender la complementariedad entre los sexos? ¿Cómo vivirán su propia sexualidad? ¿Encuentran ustedes una respuesta adecuada a la pregunta “por qué mis amigos tienen papá y mamá” o bien “qué es una mamá”?

En definitiva, los niños no pueden ser utilizados como instrumento para la reivindicación de los derechos de un grupo social, ni la adopción es una institución que pueda regirse por los criterios de la corrección política.

Conclusión

En la vida cotidiana no son pocas las personas que reducen aún más el significado de sexo refiriéndose con esa palabra solamente a los genitales o empleándola únicamente para referirse al  acto sexual (tener sexo, hacer el sexo). Este enfoque reduccionista es tal vez consecuencia del empobrecimiento del sentido y significado de la sexualidad para el ser humano contemporáneo, lo cual a nuestro juicio constituye también la raíz de nocivos fenómenos, entre los que se encuentran la infidelidad matrimonial, la promiscuidad, la prostitución, la pornografía, la expansión todo tipo de desviaciones sexuales, la propagación acelerada de las infecciones  de transmisión sexual, así como el incremento de la violencia sexual entre otros, elementos estos que degradan a la sexualidad humana degradando por ende en último término al ser humano  mismo.

Se torna pues imprescindible una intensa labor educativa, coordinada entre los diversos sectores de nuestras sociedades (escuelas y demás instituciones docentes, organizaciones intermedias, medios de comunicación social, Iglesia e instituciones gubernamentales), que les permita a las personas de nuestro tiempo descubrir y  asumir el  verdadero sentido y significado de su sexualidad, única forma quizás, de encarar de forma satisfactoria las difíciles problemáticas en este campo. En este sentido la familia tiene una influencia decisiva en el posterior desarrollo sexual del niño, y es, precisamente por ello, la instancia social que tiene mayor significado en la educación sexual, incluso aunque se hable poco de sexualidad dentro de ella.

Exige esta realidad, una activa tarea de prevención, cuidando responsablemente los modelos que se proponen a nuestros hijos y alumnos. Es necesaria una reacción positiva de presentar como modelos aquellas personas que han sido y son ejemplos dignos de imitar para bien personal y de toda la sociedad.

“…el eros ebrio e indisciplinado no es elevación, « éxtasis » hacia lo divino, sino caída, degradación del hombre. Resulta así evidente que el eros necesita disciplina y purificación para dar al hombre, no el placer de un instante, sino un modo de hacerle pregustar en cierta manera lo más alto de su existencia, esa felicidad a la que tiende todo nuestro ser.

…entre el amor y lo divino existe una cierta relación: el amor promete infinidad, eternidad, una realidad más grande y completamente distinta de nuestra existencia cotidiana. Pero, al mismo tiempo, se constata que el camino para lograr esta meta no consiste simplemente en dejarse dominar por el instinto. Hace falta una purificación y maduración, que incluyen también la renuncia. Esto no es rechazar el eros ni « envenenarlo », sino sanearlo para que alcance su verdadera grandeza…”[16]


[1] Trudy Hutchens, “Homosexuality: Born or Bred?”, Family Voice (June 1993): 14; William A. Henry III, “Born Gay?”, Time (July 26, 1993): 36-39.

[2] Estudio citado por la Dra. Dawn Siler, de la Seattle Pacific University, en una conferencia titulada “Are Homosexuals Born or Made?”, el 13 de mayo de 1991, en su clase de Sexualidad Humana.

[3] John F. Harvey, O.S.F.S. The Homosexual Person. New Thinking in Pastoral Care (San Francisco: Ignatius Press, 1987), 76.

[4] Citado en Cal Thomas, “Gays’ Root Cause: Genetics or Choice?,” The Miami Herald (miércoles 7 de octubre de 1992): 17A.

[5] Citado en el artículo de Cal Thomas.

[6] Corey, L. y K.K. Holmes, “Sexual Transmission of Hepatitis A in Homosexual Men,” New England Journal of Medicine (1980): 435-438.

[7] Dr. Jerome Lejeune, “Engaño sobre el amor,” Escoge la Vida (noviembre/diciembre 1989): 2; Corey L., y K.K. Holmes. Mangilit, G.W., et al., “Chronic Inmune Stimulation by Sperm Alloantigens,” Journal of the American Medical Association 1984: 251:237-238; Cecil Adams, “The Straight Dope,” The Reader (Chicago: 28 de mazo de 1986); D.G. Ostrow et al., Sexually Transmitted Diseases in Homosexual Men (New York: Yorke Medical Books, 1984), 204; Gene Antonio, AIDS: Rage & Reality, Why Silence Is Deadly (Dallas: Anchor Books, 1992), 67.

[8] “Consecuencias médicas de lo que hacen los homosexuales,” folleto educativo del Family Research Institute, Washington, D.C., 1992.

[9] Ibid.

[10] Harvey, 46-47, 100-104.

[11] Antonia Novello (Cirujana General de los EE.UU.) en el Medical Tribune, 3 de octubre de 1991.

[12] Gene Antonio, 50-51, 66-70.

[13] CDC, HIV/AIDS Surveillance, abril de 1992.

[14] Fragmento de El matrimonio homosexual: ubicando la cuestión Autor: Richard McCord | Fuente: Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos

[15] Fragmento de: “Matrimonios” del mismo sexo  Autor: P. Clemente González | Fuente: Catholic.net.

[16] Carta encíclica Deus Caritas est. S.S. Benedicto XVI. 4,5.

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¿SE PUEDE CURAR LA HOMOSEXUALIDAD?

Mucha gente no sabe que la génesis psíquica de esta condición sexual carece en absoluto de misterio y que su terapia es posible. El método que he utilizado consta de dos partes: la primera consiste en hacer adquirir al interesado una visión clara de la propia identidad y de su propio mundo afectivo; la segunda, en afrontar esa situación. Llevamos a las personas a reírse de sí mismas (el humorismo puede ser muy saludable) y a la adquisición de hábitos positivos: valentía, honestidad consigo mismo, autodisciplina, capacidad de amar a los demás; así, hasta lograr que el homosexual pierda sus hábitos neuroinfantiles.

Es esencial neutralizar la autoconmiseración crónica. Es obligado decir que:

– En un treinta por ciento de los casos, la curación es completa: acaban desarrollando actitudes y hábitos sexuales normales y afectivos y una vida emotiva adulta. Por supuesto, una curación sólo sexual no sería una curación completa.

– Otro treinta por ciento de personas cambia más o menos gradualmente, pierde sus obsesiones homosexuales y asume una actitud emotiva nueva, aunque no lo suficiente para poder hablar de curación completa.

– Hay otros que progresan con extremada lentitud por su estado neurótico grave, pero también éstos, si son ayudados por una asistencia y un tratamiento constructivos, adquieren fuerza y coraje y poco a poco van perdiendo sus depresiones, nerviosismos y ansiedades.

RESPONSABILIDAD DE LOS EDUCADORES

Los complejos homosexuales se pueden evitar educando a un muchacho como muchacho y a una chica como tales. No se pueden intercambiar y mezclar las cosas. Una total identificación, la total identidad de roles que quiere cierto feminismo exacerbado es absurda. Los sacerdotes y educadores tienen un papel importantísimo cuando aportan al crecimiento psicológico una contribución mucho mayor de la que a veces son conscientes. Cuidado con creer que todo ‘amor’ es bueno; hay formas de amor compasivas y neuróticas que revelan una personalidad dividida en sí misma y que necesitan una guía moral firme y segura. Los pacientes que viven su fe de manera positiva tienen las mayores esperanzas de un cambio radical en su homosexualidad: ésta es mi experiencia de años.

El problema de la homosexualidad es presentado en una injustificada atmósfera de fatalismo. La homosexualidad sigue siendo vista por la mayoría de la gente a la luz de prejuicios e ideas preconcebidas, infundadas y superadas de las que, por desgracia, no están ausentes profesionales (médicos, sociólogos, psicólogos, sacerdotes, periodistas). Si a ello añadimos la falta de puesta al día de la Psiquiatría y de la Psicología, se crea una situación de la que se aprovecha la estrategia de la emancipación de homosexuales militantes, flanqueada por el ‘establishment progre’ occidental que pretende hacer creer que la homosexualidad es una variante normal de la sexualidad humana, que homosexual se nace y que no se puede cambiar. A todos ellos no les vendría mal una mejor información.

LA FALACIA DE LA RESIGNAClÓN

Los responsables mejoran poco a poco las situaciones concretas. Hay directores espirituales que animan correctamente a los homosexuales a vivir la castidad y el dominio de sí mismos, pero de hecho consideran que es imposible desarraigarla. Es muy equivocada la actitud de no pocos hombres de Iglesia que, de buena fe, pero víctimas probablemente de la escasa difusión de las experiencias terapéuticas, consideran que el mejor modo de ayudar a los homosexuales es enseñarles la resignación y la aceptación del sacrificio que supone su situación, en lugar de animarles y ayudarles a salir de ella, con paciencia y perseverancia.

Además de ignorancia, demuestran ingenuidad, ya que es dificilísimo, por no decir imposible, convivir con las propias tendencias homosexuales sin dejarse arrastrar por ellas. El camino de la curación de los homosexuales no pasa por la compasión y mucho menos por la aceptación de su situación como ‘normal’. Es impresionante y doloroso constatar cuántos médicos, terapeutas, sacerdotes, psicólogos ignoran el deseo de cambiar que tienen muchas personas con tendencias homosexuales. La afectividad desviada no es más que un aspecto de una personalidad inmadura. La terapia debe apuntar a enseñar al paciente a reconocer y combatir toda una gama de expresiones deego-centrismo infantil, de temores, complejos de inferioridad, reacciones consolatorias, afectaciones y autocompasiones. En la esfera afectiva crecemos cuanto mayor es la confianza en nosotros mismos como hombres o como mujeres con plenitud y felicidad. Un psiquiatra holandés que militaba en el movimiento de emancipación homosexual cuenta la curación de una lesbiana gracias a un sacerdote dotado de buen sentido psicológico, que le dijo: ‘¡Si es que tú te has quedado en cuando eras una niña … ! ‘. Su proceso de cambio duró un tiempo, pero acabó reconociendo ante el psiquiatra que su problema había desaparecido ‘como una pierna amputada, que no vuelve’.

G. J. M. VAN DEN AARDWEG
(MUNDO CRISTIANO)

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Apostolado de la Iglesia Católica para la atención espiritual de personas con atracción al mismo sexo.

Para más información ingresa a: http://www.courage-latino.org/