Explotación sexual

 Ex prostituta ayuda mujeres a salir del “enfermizo” tráfico del sexo

Patrick B.Craine

La industria del sexo “es un mundo enfermo de sueños quebrantados y promesas vacías, y de mujeres, hombres y niños maltratados, destrozados, y sexualmente abusados,” relata Tania Fiolleau, la autora del libro en inglés titulado Souled Out! (¡Almas vendidas!) en que se exponen los horrores con los que se enfrentan las mujeres que son parte del tráfico del sexo.

Para la Fiolleau, la lucha es profundamente personal. Ella misma fue una prostituta en tiempos pasados –de hecho, fue una madama que empleó a cerca de 500 mujeres.

Ahora ella ha dedicado su vida a luchar en contra del tráfico del sexo. Este año ella lanzó un sitio cibernético en inglés en que se busca dar a conocer este problema y en ayudar a las mujeres a salir de dicha industria. Y ahora durante la temporada de otoño, ella se convirtió en una voz importante en los medios de comunicación, luego que el Tribunal Superior de la región de Ontario anuló las leyes en contra de la prostitución en Canadá.

“Siento que es tan importante que yo diga la verdad de lo que esto se trata, porque si legalizamos la prostitución en Canadá ahora mismo, esto va a ser un desastre” le dijo la señora Fiolleau a Lifesitenews/Notifam.

Fiolleau es madre de dos niños, se adentró en la industria del sexo para sufragar los gastos del caso legal de custodia en contra de un esposo abusivo. Después de leer un anuncio ella respondió y era el aliciente el dinero rápido que podía ganar.

En la primera noche se ganó $1,700.00 dólares. Pero, como relata en su libro, ella realmente perdió mucho más. “Cuando regresé a la casa, yo me lavaba una y otra vez, pero no podía sacarme el sucio que ya rodeaba mi corazón y mi alma,”relata. “Nada podía borrar las imágenes de mi mente. Están grabadas en mi memoria para siempre.”

No obstante, se quedó dentro de la industria. Además de poder pagar los gastos relacionados con su caso legal, pudo comprarse una casa, al igual que automóviles, joyas, ropa, zapatos, o aquello que quisiera. Fiolleau logró mantenerse lo suficientemente enfocada para evitar las drogas, que es lo que hace que las mujeres se mantengan económicamente dependientes de dicha industria.

El momento de quiebre fue cuando el juez se tomó, lo que ella describe como “nueve meses de infierno” para llegar a una decisión en su caso de custodia, le dijo a Lifesitenews/Notifam. “Si yo iba a perder la custodia de mis hijos, eso significaba que había luchado por cuatro años y medio, que me había arrastrado en el lodo, que había vendido mi alma al diablo, que había gastado cuatrocientos mil dólares para nada, y que me había acostado con todos estos hombres de gratis,” ella explica. “Así estaba, quebrantada, y entonces me puse de rodillas. Dios me habló y Él me dijo, “Yo nunca te dejé; tú me dejaste. Pero si tú me entregas tu todo, Yo estoy aquí,” dijo la señora Fiolleau. “Me arrodillé y dije: ‘Bien. Yo lo dejo todo al pie de la Cruz. Yo solamente te pido que me ayudes. Yo me arrojo ante tu misericordia.’ “

Doce horas más tarde, ella supo que el juez le concedió la custodia. y le aseguró al juez que se saldría de la industria una vez ganara el caso judicial. Pero no fue tan fácil. “Uno se hace adicto del dinero. Uno se convierte en un producto del propio ambiente,” ella explica.

Después de salir triunfante de la industria de la prostitución en 2002, regresó a la misma brevemente en 2006. “Yo era débil, yo era tan débil, y yo no sabía lo que iba a hacer. Satanás me puso la tentación frente a mí… unos antiguos clientes querían verme de nuevo, y yo regresé a la industria… por un breve, muy breve, tiempo.”

Durante el pasado invierno, cercana la celebración de las olimpiadas de invierno en Vancouver, un hombre le ofreció $1 millón de dólares para ayudarle a comenzar un burdel. “Yo sabía que Satanás me estaba tratando de tentar, y yo simplemente dije que no.”

Luego de salir de la industria, Fiolleau compró un salón de bronceado que estaba a punto de cerrar y lo convirtió en una empresa muy próspera. Pero muchas de sus antiguas prostitutas que estaban todavía adentradas en la industria, incluso después de de diez años, vinieron a su salón como clientas. Ella dice que se sintió interiormente convencida de que tenía que hacer todo lo que pudiese para ayudarlas.

Ella cuenta que oyó a Dios decirle: “Tania, no hay mejor persona que tú para hacer esto, porque tú fuiste una perpetradora, tú fuiste una madama, y tú tienes que dar el paso.” Abandoné aquel negocio… Cerré las puertas y ni siquiera lo vendí,” ella dice. “Simplemente me marché.”

Empezó a escribir un libro, y sin ingresos, perdió su casa por ejecución hipotecaria. Comenzó entonces a vivir en hoteles, luego en un campamento, y seis meses más tarde estaba viviendo en su automóvil y escribiendo en teclado todos los días en el restaurante Starbucks.

Describió una noche lluviosa, estaba en su automóvil, cuando empezó a llorar mientras su hijo estaba sentado a su lado haciendo sus dberes. “Yo lamento tanto que te encuentres en esta situación por culpa mía. ¿Qué clase de madre soy?… o sabía que esto iba a ser tan difícil,” le dijo.

“Mi hijo simplemente me miró y se sonrió. Él medijo, ‘Mamá, estoy contento donde me encuentro ahora mismo… Yo prefiero saber que mi mamá hace esto que saber mi mamá hace aquello.’ ”

El libro de la señora Fiolleau, Souled Out!, fue publicado en octubre de 2010 y se publicó una segunda edición que saldrá a la venta esta semana. Los beneficios de las ventas son utilizadoss para sostener su obra benéfica.

Ella se expresó asombrada que Dios la haya preparado para el lanzamiento de su campaña en contra de la prostitución, justo cuando, durante la temporada de otoño, las leyes en contra de la prostitución fueron anuladas por la juez Susan Himel del Tribunal Superior de Ontario.

“Si legalizamos la prostitución vamos a fomentar mucho el crecimiento de la industria. ¿Por qué estamos animando a nuestras mujeres que vayan y se hagan prostitutas en burdeles? Debemos de estar animarlas a que sean mujeres virtuosas, mujeres educadas.”

La señora Fiolleau dijo que se necesita enfocar los esfuerzos en los hombres que buscan las prostitutas, en las personas que reclutan las mujeres para la industria, y en los proxenetas. “Si podemos eliminar la demanda, entonces podemos eliminar el suministro. Nunca lo eliminaremos del todo, pero podemos eliminar lo más posible.”

Por otro lado, argumenta que la explotación de las mujeres en la industria del sexo está también sostenida por personas que se enfrascan en la pornografía, y hasta en formas degradantes de la música. “Tú eres parte de esto también, porque tiene que haber personas que dan el paso para que hayan víctimas,” escribe en su sitio cibernético. “¿Realmente vale la pena la emoción momentánea de una auto-gratificación que solamente dura unos pocos minutos? Usted está destruyendo las vidas de incontables mujeres con sus actos – alimentando el monstruo en que se ha convertido la industria del sexo.”

Fiolleau también critica el fenómeno de los disfraces de proxenetass y prostitutas que se usan en la Noche de las Brujas, y en las camisetas con frases que leen ‘estrella del cine de la pornografía.’ ‘Usted lo está adornando con fascinación, en lugar de darle reconocimiento al dolor que estas mujeres padecen, porque ellas están escondidas detrás de esa máscara de belleza y la sonrisa fabricada,” le dijo ella a Lifesitenews/Notifam. “Eso es un personaje que ellas construyen como soporte.”

En estos momentos, la señora Fiolleau vive en una residencia pública. Es una cristiana comprometida, y espera poder ayudar a todas las mujeres que le sea posible. “Yo me encontraba ganando toneladas de dinero, con un negocio propio, dueña de mi casa, para vivir ahora literalmente en la pobreza,” explica. “Nunca lo hubiera podido hacer sin el Señor.”

“Realmente Dios me puso esto en mi corazón. No lo puedo explicar… Cuando Dios me habla, yo le escucho.”

En proceso de comenzar una organización de caridad, que espera que le traerá felicidad, esperanza, sanación y un santuario de bienestar a las mujeres que se salen de la industria. Explica que se encuentra “desesperada” por recibir donativos para su causa.

“Si yo puedo evitar que por lo menos una sola muchacha no sufra siquiera la mitad del dolor por el que yo pasé,” ella señala, “entonces el hecho de que yo di el paso adelante para luchar contra esto y pasar por lo que paso en estos momentos, habrá valido la pena.”

Traducción del inglés por: Marlene Gillette-Ibern

Tomado de “Comité Independiente AntiSida”

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Legalizar la prostitución, la agrava

En el estado australiano de Victoria la legalización de la prostitución sólo ha favorecido su crecimiento

Fuente: MercatorNet

 En el debate sobre el tratamiento legal de la prostitución no hay acuerdo ni en las filas feministas. Unas defienden que la prostitución es siempre un comercio degradante que hay que perseguir. Otras sostienen que la legalización erradicaría los principales males de la prostitución y garantizaría los derechos de las “trabajadoras del sexo”. Más allá de los argumentos enfrentados, la experiencia ofrece sus propias lecciones. El estado australiano de Victoria legalizó la prostitución en 1984. Con la perspectiva de más de veinte años, la profesora Mary Lucille Sullivan ha examinado las consecuencias en un documentado libro,Making Sex Work (1).

Su análisis le lleva a concluir que la legalización ha sido un fiasco: la prostitución no ha disminuido sino que se ha convertido en un floreciente negocio; más mujeres se han visto involucradas en él, también menores de edad, y pocas lo han abandonado voluntariamente.

Sullivan, una profesora universitaria feminista, recuerda que en los años ochenta el feminismo abandonó la idea de que la prostitución era en sí misma una violencia contra la mujer, y empezó a explicar los abusos en términos postmodernos. Las feministas decían que considerar la prostitución como una actividad sexual desviada era lo que había creado un marco legal y social que negaba a las prostitutas sus derechos humanos. Si se quitaba ese marco legal y ese estigma social, las mujeres de la industria del sexo podrían gozar de los derechos de cualquier trabajadora. Para protegerlas, había que defender sus derechos y presentarlas como una minoría sexual perseguida.

El Colectivo de Prostitutas de Victoria (PCV) hizo suya esta estrategia. Defendía que la legalización minimizaría los riesgos para las prostitutas, al favorecer un mejor acceso a la atención sanitaria, un ambiente de trabajo más seguro y la creación de programas de ayuda para las mujeres que quisieran dejar la prostitución.

También hicieron frente común con el movimiento gay, unidos por el objetivo común de defensa frente al sida. Además, para ganar legitimidad ante el Estado, adoptó la línea de que su papel era promover los derechos sexuales de las prostitutas y favorecer las medidas de salud en la industria del sexo.

Feministas de entonces defendían que la explotación de mujeres por la prostitución desaparecería cuando la sociedad viera la industria del sexo como cualquier otra. Y los abusos que pudieran darse deberían ser tratados como una infracción de los derechos de las trabajadoras.

Pero los resultados han sido muy distintos. El detallado estudio de Sullivan muestra que en el estado de Victoria de 1984 a 2004 los “proveedores de servicios sexuales” han pasado de 40 a 184, y la prostitución ilegal se estima como un mínimo en cuatro veces más que en los otros estados que penalizan la prostitución. Para responder a la creciente demanda, más mujeres se han visto involucradas en la prostitución. Los proveedores de servicios sexuales han aumentado sus beneficios. Y también el estado se ha aprovechado de la expansión de la industria del sexo, por los ingresos por licencias e impuestos, así como por el aumento del turismo sexual.

En teoría, el dinero ingresado por el estado debería haber servido para financiar programas dirigidos a las prostitutas que desearan abandonar el sector, pero esos programas nunca se crearon.

Frente a las teorías de esas otras feministas, Sullivan prefiere explicar el fenómeno de la prostitución con las herramientas intelectuales del feminismo radical, caracterizándolo como una forma de violencia patriarcal al servicio de los negocios y de la clientela masculina.

Sin embargo, algún comentarista del libro ha hecho notar que el Prostitution Control Board de Victoria estaba dominado por “madams”. En cuanto a las mujeres reclutadas para la prostitución, no eran pobres chicas que no tenían otro recurso, sino chicas a las que se presentaba el trabajo como un medio de ser “mujeres de negocios” y de prosperar en la vida.

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(1) Making Sex Work. A Failed Experiment with Legalised Prostitution. Spinifex Press. Melbourne (2008). 235 págs.

Tomado de “Comité Independiente AntiSida”

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Los hombres que ejercen la prostitución tienen un riesgo 25 veces mayor al de una mujer que ejerza la misma actividad de contraer SIDA

Aunque el 97 por ciento de ellos afirmó usar siempre el preservativo, la incidencia del sida entre estos hombres no se corresponde con esta afirmación

Madrid, 19 junio 2007 (mpg/AZprensa.com)

El estudio Trabajadores masculinos del sexo: aproximación a la prostitución masculina en Madrid 2006, de la Fundación Triángulo, concluye que los hombres que ejercen la prostitución me Madrid tienen un riesgo 25 veces mayor de contraer sida que sus compañeras femeninas.

Este estudio, que es el primero que atiende a este colectivo en nuestro país, dibuja el perfil de la prostitución masculina en Madrid: un joven de en torno a 25 años, en su mayoría latinoamericanos, que no lleva más de doce meses prostituyéndose. El 97 por ciento de los encuestados afirmó que “siempre” utiliza preservativo con sus clientes, un resultado contradictorio si se tienen en cuenta las “altas tasas” de infección registradas entre ellos.

La investigación se basó en los datos recopilados por el Centro de Salud Sandoval de Madrid entre 1986 y 2006. Entre las conclusiones: el 19,8 por ciento de los hombres que se prostituían presentó positivo de VIH en su primera prueba. El 6 por ciento presentó el virus en su segunda prueba.

Lo contradictorio de estos datos hace que los responsables del estudio consideren que estos hombres manejan “un discurso institucional” cuando afirman que el preservativo se usa de manera habitual con los clientes, cuando la realidad no es esa. Desde su punto de vista, el uso del preservativo para los hombres que ejercen la prostitución tiene una carga “simbólica”, porque establece una barrera con el cliente. Por lo que, en sus relaciones privadas, deciden prescindir del condón. Según los investigadores, el condón “es una barrera que permite hacer una distinción entre las relaciones sexuales comerciales y las privadas”.

Tomado de “Comité Independiente AntiSida”


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