“La ideología de género rompe la familia”, expresa obispo español

Compartimos con Uds. el mensaje del obispo de Córdoba en España, Mons. Demetrio Fernandez, acerca de la ideología de género.

(ZENIT) ¿En qué consiste la ideología de género, de la que oímos hablar continuamente? El papa Benedicto XVI acaba de referirse a ella, con tonos suaves pero profundamente alarmantes. La ideología de género destroza la familia, rompe todo lazo del hombre con Dios a través de su propia naturaleza, sitúa al hombre por encima de Dios, y entonces Dios ya no es necesario para nada, sino que hemos de prescindir de Él, porque Dios es un obstáculo para la libertad del hombre.

La ideología de género es una filosofía, según la cual “el sexo ya no es un dato originario de la naturaleza, que el hombre debe aceptar y llenar personalmente de sentido, sino un papel social del que se decide autónomamente, mientras que hasta ahora era la sociedad la que decidía” (Benedicto XVI). La frase emblemática de Simone de Beauvoir (1908-1986), pareja de Jean Paul Sartre: “Mujer no se nace, sino que se hace”, expresa que el sexo es aquello que uno decide ser. Ya no valdrían las ecografías que detectan el sexo de la persona antes de nacer. Esperamos un bebé. ¿Es niño o niña? La ecografía nos dice claramente que es niña. No. Lo que vale es lo que el sujeto decida. Si quiere ser varón, puede serlo, aunque haya nacido mujer. Y si quiere ser mujer puede serlo, aunque haya nacido varón. No se nace, se hace. Al servicio de esta ideología existen una serie de programas formativos, médicos, escolares, etc. que tratan de hacer “tragar” esta ideología a todo el mundo, haciendo un daño tremendo en la conciencia de los niños, adolescentes y jóvenes.

La ideología de género no respeta para nada la propia naturaleza en la que Dios ha inscrito sus huellas: soy varón, soy mujer, por naturaleza. Lo acepto y lo vivo gozosamente y con gratitud al Creador. No. Relacionar con la naturaleza, y por tanto con Dios, mi identidad sexual es una esclavitud de la que la persona tiene que liberarse, según esta ideología equivocada. De aquí viene un cierto feminismo radical, que rompe con Dios y con la propia naturaleza, tal como Dios la ha hecho. Un feminismo que se va extendiendo implacablemente, incluso en las escuelas. La iglesia católica es odiada por los promotores de la ideología de género, precisamente porque se opone rotundamente a esto. “Ahora bien, si no existe la dualidad de hombre y mujer como dato de la creación, entonces tampoco existe la familia como realidad preestablecida por la creación” (Benedicto XVI).

Y, sin embargo, una de las realidades más bonitas de la vida es la familia. La familia según su estructura originaria, donde existe un padre y una madre, porque hay un varón y una mujer, iguales en dignidad, distintos y complementarios. Donde hay hijos, que brotan naturalmente del abrazo amoroso de los padres. La apertura a la vida prolonga el amor de los padres en los hijos. Donde hay hermanos, y abuelos, y tíos, y primos, etc. ¡Qué bonita es la familia, tal como Dios la ha pensado! Dios quiere el bien del hombre, y por eso ha inventado la familia.

Aunque la ideología de género intenta destruirla, la fuerza de la naturaleza y de la gracia es más potente que la fuerza del mal y de la muerte. La familia necesita la redención de Cristo, porque Herodes sigue vivo, y no solo mata inocentes en el seno materno, sino que intenta mentalizar a nuestros niños, adolescentes y jóvenes con esta ideología, queriendo hacerles ver que hay “otros” tipos de familia.

El Hijo de Dios nació y vivió en una familia y santificó los lazos familiares. La fiesta de la Sagrada Familia de Nazaret en el contexto de la Navidad ha sido una preciosa ocasión para dar gracias a Dios por nuestras respectivas familias, que son como el nido donde hemos nacido o donde crecemos y nos sentimos amados. Una ocasión para pedir por las familias que atraviesan dificultades, para echar una mano a la familia que tengo cerca y cuyas necesidades no son sólo materiales, sino a veces de sufrimientos por conflictos de todo tipo. La fiesta de la Sagrada Familia de Nazaret, compuesta por Jesús, María y José se ha convertido en una oportunidad para reafirmar que solo en la familia, tal como Dios la ha instituido, encuentra el hombre su pleno desarrollo personal y, por tanto, la felicidad de su corazón. En la familia está el futuro de la humanidad, en la familia que responde al plan de Dios.

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Teoría de género

En nuestros días se trata de imponer a la fuerza la teoría que reduce la sexualidad a un problema cultural, a “roles Socialmente construidos”. Esta teoría es llamada “filosofía de género” o “teoría de género” y tiene como  objetivos  inmediatos el cambio de los roles masculinos y femeninos existentes, la destrucción de la familia, la libertad sexual, negación de la identidad biológica-psíquica-espiritual del “ser mujer” y el de “ser hombre”.

La corporeidad no existe sino sexualmente diferenciado, como corporeidad masculina y corporeidad femenina. La sexualidad signa todo la personalidad; es el espíritu y el yo personal el que es varón o mujer y no solamente su cuerpo; precisamente y porque es el alma la que anima, informa y hace vivir la corporeidad. Por lo tanto, la persona no solo tiene un sexo determinado, sino que es varón o mujer.

Hay que añadir que la sexualidad no equivale al ejercicio de la genitalidad: el ejercicio de la actividad genital, que se expresa a través de los órganos genitales, no es el único modo de expresarse como varón o mujer y no es necesario que, de modo determinista, cada sujeto ejercite la actividad genital para que pueda decirse realizado como persona.

Por otra parte, la sexualidad humana tiene una estructura de carácter complementario y se presenta como capacidad de apertura de todo el ser a la conyugalidad. Cuando, por libre elección, se actúa esta complementariedad en la conyugalidad, la unión implica la totalidad de la persona y no solamente una parte. Es entonces un postulado moral: que se debe aceptar la sexualidad propia y ajena tal como es dada por la naturaleza; su rechazo equivale a un atentado contra la misma naturaleza.

Otro postulado moral seria que teniendo la sexualidad humana un significado interpersonal o complementario, solo se realiza cuando el varón y la mujer salen de si mismo donándose uno al otro de un modo total. Esa totalidad se verifica exclusivamente en la unión conyugal estable (matrimonio) y abierta a la vida en sus actos singulares.