Campañas de “sexo ¿seguro?”

En el mundo se han gastado miles de millones de dólares desde 1970 para promover los anticonceptivos y el “sexo seguro” entre los adolescentes. Es tiempo de preguntarnos ¿Qué se ha conseguido con tanto dinero?

Increíblemente, los líderes del «sexo-seguro» y los promotores de los condones que nos metieron en este lío, aún continúan determinando las políticas en relación a la sexualidad del adolescente. Sus ideas han fracasado y es tiempo de volver a formularlas. ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que usted ha escuchado a alguien decir a los adolescentes que es ventajoso no tener relaciones sexuales hasta el matrimonio?

Las ventajas se han ocultado, con trágicas consecuencias. A menos que lleguemos a comprender la enfermedad que acecha al mundo entero, la promiscuidad adolescente continuará y millones de jóvenes -pensando que están protegidos con los condones- sufrirán por el resto de sus vidas.

Sólo existe una manera segura de mantenerse libres del SIDA en medio de una revolución de liberalismo sexual. Esa manera es abstenerse de tener relaciones sexuales hasta el matrimonio y luego de casarse, ser fiel a una pareja no infectada.

Es un concepto que fue ampliamente respaldado en la sociedad hasta los años 60. Desde entonces, surgió una “mejor idea” (promoviendo el libertinaje sexual). Esta “mejor idea” está actualmente amenazando la familia humana en su totalidad.Se plantean preguntas inevitables cuando se propone la abstinencia. Es tiempo de dar algunas respuestas claras:¿Por qué aparte de las consideraciones morales, piensa usted que se debería enseñar a los adolescentes a abstenerse del sexo hasta el matrimonio?

Actualmente, no funciona ningún programa para controlar la pandemia de enfermedades sexualmente transmitidas. La denominada solución del “sexo seguro” en la práctica, es un desastre.

Los condones pueden fallar al menos en un 15.7% en lo que a prevención del embarazo se refiere. Fallan 36.3% al prevenir el embarazo entre las jóvenes pertenecientes a minorías y solteras.

En un estudio hecho entre hombres homosexuales, el British Medical Journal informó que el índice de deficiencia debido a deslizamiento o ruptura del condón es de 26%. Con estos datos científicos, es obvio que a las personas que confían en los condones, para el control de la natalidad, se les debe llamar futuros… “padres”.

Considerando que una mujer puede concebir sólo unos cuantos días por mes, sabemos que el índice de deficiencia de los condones debe ser más alto cuando se trata de prevenir una enfermedad que puede ser transmitida los ¡365 días del año!.

Aquellos que dependen de un método tan inseguro deben usarlo adecuadamente en cada ocasión y aún así, existe un alto índice de deficiencia por factores que están más allá de su control. La joven víctima, a quien le dicen que este pequeño dispositivo látex es “seguro”, no puede saber que está arriesgando el dolor por toda la vida e incluso la muerte por algo tan breve como un momento de placer. ¡Es enorme la carga que se coloca en las mentes y los cupertos inmaduros de los adolescentes!

Entre heterosexuales, la Sección Médica de la Universidad de Texas descubrió recientemente que los condones son sólo 69% efectivos en la prevención de la transmisión del virus de inmunodeficiencia humana (HIV). La Dra. Susan Weller, concluye que “cuando nos referimos a la transmisión sexual del SIDA, la única prevención real es no tener sexo con alguien que tiene o puede tener el SIDA”.

Aún si gastáramos otros $50 mil millones para promover el uso del condón, la mayoría de adolescentes todavía no lo utilizarían consistente y adecuadamente. La naturaleza de los seres humanos y la pasión del acto sexual simplemente no les proporciona una respuesta disciplinada a los jóvenes.

¿Pero si usted sabía que un adolescente iba a tener relaciones sexuales, no le habría enseñado la utilización adecuada del condón?No, porque tal enfoque tiene una consecuencia no intencional. El proceso de recomendar el uso del condón a los adolescentes los conduce inevitablemente a 5 caminos peligrosos:

  • que el “sexo seguro” es factible;
  • que todos lo están haciendo;
  • que los adultos responsables esperan que lo hagan;
  • que es algo bueno; y
  • que sus semejantes saben y que ellos también saben que estas cosas engendran la promiscuidad. Estos son mensajes muy destructivos que se dan a nuestros hijos.

Además, los datos propios de la Planificación Familiar muestran que la razón número uno que lleva a los adolescentes a mantener relaciones sexuales es la presión social Por consiguiente, nada de lo que hagamos para contener el “todo el mundo lo está haciendo” resulta que más, no menos personas, lo intenten.

Los programas de distribución de condones no reducen el número de jóvenes expuestos a la enfermedad… por lo contrario, los incrementan radicalmente.¿Pero si usted fuese padre y supiera que su hijo o hija ha tenido sexo, no preferiría que el o ella utilizaran un condón?¿Qué cantidad de riesgo es aceptable cuando está hablando acerca de la vida de sus hijos?

Un estudio de parejas casadas en las que uno de ellos está infectado con HIV determinó que, 17% de los compañeros que utilizaban condones para protegerse se contagiaron del virus en un año y medio. Decir a nuestros hijos que “reduzcan su riesgo” a una en seis (17%) no es mejor que jugar a la ruleta rusa. Eventualmente, ambos son fatales.

La diferencia es que con una pistola, la muerte es más rápida. Finalmente, imagínese que alguien le obsequia un boleto para viajar a Miami y le dice que esta aerolínea sólo tiene una seguridad de 80%, es decir, que de 10 vuelos sólo llegarán a su destino 8 aviones ¿Usted volaría con esta aerolínea? Los adolescentes no escucharán el mensaje de abstinencia.

Sólo estarás perdiendo tu tiempo y aliento al tratar de venderles una noción como esa.

Es un mito -muy popular- creer, que los adolescentes son incapaces de entender y aceptar la abstinencia sexual antes del matrimonio. Casi el 65% de los jóvenes de secundaria menores de 18 años no han tenido relaciones sexuales.Hace algunos años, en Lexington, Kentucky, USA, se llevó a cabo un evento para jóvenes que presentaba a un ex convicto llamado Harold Morris.

El hablaba acerca de la abstinencia, entre otras cosas. ¡El coliseo tenía asientos para 18,000 personas pero había 26,000 adolescentes! Eventualmente más de 2,000 estaban de pie fuera del auditorio y escuchaban a través de un sistema preparado apresuradamente.

¿Quién dice que los adolescentes no escucharían este mensaje?Incluso los adolescentes que han sido sexualmente activos podrían escoger detenerse. Esto se denomina “VIRGINIDAD SECUNDARIA“, un buen concepto que conlleva la idea de que los adolescentes pueden volver a comenzar.

Una jovencita recientemente escribió a Ann Landers para decirle que deseaba haber mantenido su virginidad. Finalizaba su carta diciendo: “Lo siento, no lo hice pero deseo haberlo hecho”. Como adultos, responsables necesitamos decirle que, a pesar de todo, ella puede retroceder y avanzar. Ella puede recuperar su autovaloración y proteger su salud, porque nunca es tarde para comenzar a decir “no” al sexo premarital.

A pesar de ello, los defensores del sexo seguro predominan en los círculos educativos, ¿existen ejemplos positivos para los jóvenes de programas basados en la abstinencia?

Felizmente algunos excelentes programas se han desarrollado en USA. Spokane Ayuda al Adolescente (Teen Aid) y el Comité de Padres del Sureste (Southwest Parentes Committee) de Chicago son buenos ejemplos. También tenemos a Próxima Generación (Next Generation) en Maryland, Opciones (Choices) en California y Respeto por el Sexo (Sex Respect); Yo, Mi Mundo, Mi Futuro (Me, My World, My Future); Razones Razonables para Esperar (Reasonable Reasons to Wait); Sexo, Amor y Opciones (Sex, Love & Choices); F.A.C.T.S., etc. son programas basados en la abstinencia que ayudan a los adolescentes a tomar buenas decisiones a nivel sexual.

Sin embargo, establecer y mantener las ideas de abstinencia entre los jóvenes puede ser como escupir contra el viento. No porque no escuchen, porque la mayoría lo hace. Sino porque los mensajes pro abstinencia se sumergen en un mar de la tóxica propaganda para el adolescente “el sexo es inevitable, utiliza un condón”, de los profesionales del “sexo seguro”.

Ustedes responsabilizan a aquellos que han dicho a los adolescentes que la expresión sexual es su derecho, en tanto lo hagan “adecuadamente” ¿Quién más ha contribuido con esta epidemia?

La industria del entretenimiento debe verdaderamente compartir la culpa, incluyendo a los productores de televisión. Es interesante en este contexto, señalar que la mayoría de canales de televisión y por cable están retorciéndose las manos en relación a esta terrible epidemia del SIDA. Cínicamente algunos profesan que están muy preocupados por aquellos que están infectados con enfermedades transmitidas sexualmente, y… quizá sean sinceros.

Sin embargo, los ejecutivos de la televisión y los magnates del cine han contribuido poderosamente a la existencia y propagación de esta plaga. Durante décadas, representaron a los adolescentes y jóvenes adultos trepando de arriba abajo en las camas de otros como robots sexuales. Sólo a los tontos se les mostraba castos y estos eran tan estúpidos y feos como para no poder encontrar pareja.

Por supuesto, los “feos y estúpidos” nunca enfrentaron ninguna consecuencia por su buena conducta sexual. Sin embargo, los “pitucos y lindos” practicando el sexo seguro contrajeron herpes, sífilis, clamidia, inflamación pélvica, infertilidad, SIDA, tumores genitales o cáncer cervical.

A ninguno de estos pacientes se les ha dicho que no existe cura para su enfermedad o que tiene que enfrentar su dolor por el resto de su vida. Nadie ha escuchado que los diversos tipos de cáncer genital asociados con el virus papiloma humano (HPV) mata a más mujeres que el SIDA, o que las características de la gonorrea son ahora resistentes a la penicilina.

No hay nada sucio. Todo parece muy divertido. Pero, ¿qué precio estamos pagando ahora por las mentiras divulgadas?.El gobierno de Estados Unidos también ha contribuido con la crisis y continúa agravando el problema. Por ejemplo, un folleto de los Centros Federales para el “Control de las Enfermedades y la Ciudad de Nueva York” se titula “Los Adolescentes Tienen el Derecho” y aparentemente intenta liberar a los adolescentes de la autoridad adulta. Dentro de él hay seis declaraciones que conforman la “Declaración de Derechos de los Adolescentes”, y son las siguientes:

  •  Tengo el derecho de pensar por mí mismo.
  • Tengo el derecho de decidir cuando y con quien tener sexo.

  • Tengo el derecho de utilizar condones cuando practico sexo.

  • Tengo el derecho de comprar y utilizar condones.

  • Tengo el derecho de expresarme.

  • Tengo el derecho de solicitar ayuda si la necesito.

  • Bajo este último punto (el derecho a solicitar ayuda) hay una lista de organizaciones y números telefónicos, tanto en el Perú como en el extranjero, que se aconsejan para que los lectores llamen.

La filosofía que rige muchas de las organizaciones incluye el presentar la homosexualidad, el transvestismo, el bisexualismo como estilos de vida aceptables y “normales” y la promoción enérgica del derecho a la expresión sexual de los adolescentes.Seguramente existen muchísimas personas que reconocen el peligro que ahora está amenazando a las generaciones del futuro.

Es tiempo de hablar de un valor pasado de moda denominado castidad. Ahora más que nunca la VIRTUD es una necesidad.Si usted concuerda con nuestro Punto de vista es tiempo de plantear un nuevo enfoque de la sexualidad del adolescente. Por favor, separe este aviso y guárdelo. Llévelo a su próxima reunión del colegio. Enviélo a su Ministerio de Salud y a sus congresistas.

Distribuya copias en la Asociación de Padres de Familia y Maestros. Y por todos los medios, compártalo con los adolescentes. Empiece promoviendo la abstinencia antes del matrimonio como la más segura manera de sobrevivir a esta terrible epidemia mundial.

Dr. Raúl A. Cantella

Hepatitis

Hepatitis B

¿Qué es la hepatitis B?

La hepatitis B (anteriormente conocida como hepatitis del suero) es una enfermedad del higado causada por el virus de la hepatitis B. La enfermedad es bastante común.

¿Quién contrae la hepatitis B?
Cualquier persona puede contraer la hepatitis B, pero las personas en mayor riesgo incluyen:

drogadictos que comparten agujas; ciertos trabajadores del servicio médico que tienen contacto con sangre infectada;

personas que tienen sexo con múltiples parejas;

gente que viven en instituciones tales como centros de problemas del desarrollo;

pacientes de hemodialisis;

ciertos contactos en la casa de una persona infectada.

¿Cómo se trasmite el virus?

El virus de la hepatitis B se encuentra en la sangre y, con menor frecuencia, en la saliva, el semen y otras secreciones ó fluídos corporales de una persona infectada. Es trasmitido por el contacto directo con los fluídos corporales infectados, generalmente por agujas ó el contacto sexual.  El virus de la hepatitis B no es trasmitido por el contacto ocasional.

 

¿Cuáles son los síntomas de la hepatitis B?

Los síntomas de la hepatitis B incluyen cansancio, perdida de apetito, fiebre, vómito y de vez en cuando, dolor de las articulaciones, urticaría ó ronchas. La orina puede llegar a obscurecerse, y entonces la ictericia (amarillamiento de la piel y la parte blanca de los ojos) puede aparecer. Algunos individuos pueden experimentar pocos ó ningún síntoma.

Los síntomas pueden aparecer de 1½ a seis meses después del contagio, pero generalmente en plazo de tres meses.


¿Cuanto tiempo puede una persona trasmitir el virus?

El virus puede encontrarse en la sangre y otros fluídos corporales varias semanas antes de que aparezcan los síntomas y persistir generalmente por varios meses despues. Aproximadamente 6 a 10% de los adultos infectados son portadores del virus a largo plazo; este porcentaje es mucho más alto (70-90%) para los niños infectados a temprana edad.

¿Cuál es el tratamiento para la hepatitis B?
No existe ningun medicamento ó antibiótico para tratar a una persona una vez que aparezcan los síntomas. Generalmente, reposo en cama es todo lo necesario para los casos no complicados.
 
¿Qué precauciones deben tomar los portadores de la hepatitis B?
Los portadores de la hepatitis B deben seguir buenas prácticas higiénicas para asegurarse de no contaminar directamente con su sangre ú otros fluídos corporales a las personas con las que tengan contacto directo. Los portadores no deben compartir maquinas de afeitar, cepillos de dientes ó ningún otro objeto que pueda contaminarse con sangre ú otras secreciones.  Además, los miembros de la casa que sean susceptibles, deben ser inmunizados con la vacuna contra la hepatitis B. Es importante que los portadores informen a su dentista y médico sobre su estado de portador de Hepatitis B.
¿Cómo puede prevenirse la hepatitis B?
Se dispone por varios años de una vacuna para prevenir la hepatitis B. La vacuna es segura y eficaz. Se da a todos los bebés cuando nacen y también se recomienda para la gente en condiciones de riesgo elevado que aún no se han infectado.  También está   disponible una vacuna de globulina inmune de la hepatitis B para la gente que se ha expuesto al virus.  Puede ayudar a prevenir la enfermedad si se da en el plazo de dos semanas despues de la exposición. En el caso de exponerse a la hepatitis B, consulte un doctor ó al departamento de salud local.

Hepatitis C

¿Qué es la hepatitis C?
La hepatitis C es una infección del hígado producida por el virus de la hepatitis C. Hay cuatro tipos de hepatitis viral en los Estados Unidos: hepatitis A (anteriormente llamada hepatitis infecciosa), hepatitis B (anteriormente llamada hepatitis del suero), hepatitis C (anteriormente conocida como hepatitis no-A no-B) y hepatitis D (hepatitis delta).  La hepatitis E, otro tipo de hepatitis, se encuentra en otras areas y países tales como Asia, África y México.

¿Quién contrae la hepatitis C?
Cualquier persona puede contraer la hepatitis C, pero los que tienen riesgo más alto son las personas que han recibido transfusión de sangre, quienes utilizan drogas intravenosas, están en diálisis, ó tienen contacto frecuente con sangre (tal como trabajadores del servicio médico).

¿Cómo se trasmite el virus?
El virus de la hepatitis C es trasmitido por el contacto con sangre de una persona infectada.  Aunque no se entiende totalmente, los investigadores creen que el virus puede también ser transmitido de madre al niño dentro del vientre y durante la actividad sexual.

¿Cuáles son los síntomas de la hepatitis C?
La mayoría de personas infectadas con la hepatitis C no muestra síntomas de la enfermedad.  Para los que demuestran tener la enfermedad, los síntomas incluyen la pérdida de apetito, dolor de estómago, náusea y vomito.  La ictericia (amarillamiento de la piel ó de la parte blanca de los ojos) no ocurre con la hepatitis C como con la hepatitis B.  Más del 60% de individuos con hepatitis C se convierten comúnmente en portadores crónicos (a largo plazo) del virus. Estos portadores pueden no demostrar ningun síntoma.
Los síntomas pueden ocurrir dos semanas a seis meses después del contagio pero generalmente en el plazo de dos meses.

¿Cuanto tiempo puede una persona infectada trasmitir el virus?
Las personas infectadas pueden trasmitir el virus comenzando una ó más semanas antes del inicio de los síntomas y a través del curso de la enfermedad.  Los portadores crónicos del virus de la hepatitis C pueden trasmitir el virus a otros por años.

¿Cómo se diagnostica la hepatitis C?
La hepatitis C es diagnosticada examinando la sangre para los anticuerpos a la hepatitis C en los que tengan síntomas y pruebas anormales de la función hepática sugestivos de hepatitis. Otros virus y productos químicos que causan hepatitis deben ser eliminados.   Algunas personas saldrán positivas para el virus de la hepatitis C sin demostrar síntomas. Estas personas sin embargo, pueden trasmitir la enfermedad.

¿Cómo puede prevenirse la trasmisión de la hepatitis C?
Las personas con hepatitis C deben estar enteradas que su sangre y posiblemente otros fluídos corporales pueden llevar el virus y deben tener cuidado de no exponer a otros compartiendo agujas, maquinas de afeitar ó cepillos de dientes.  Las personas infectadas no pueden donar sangre porque regularmente llevan el virus por años.  Las agujas hipodermicas (de jeringas), de tatuaje y de acupuntura no deben ser reutilizadas. Las personas que pueden exponerse a la sangre en su trabajo deben utilizar guantes desechables otros objetos de protección personal.
¿Cuál es el tratamiento para la hepatitis C?
No hay medicamentos ó antibióticos específicos que se pueden utilizar para tratar a personas con la hepatitis C.

En los últimos años, las drogas para combatir el HIV -el virus que causa el sida- han demostrado ser altamente eficaces en la reducción de las muertes y la discapacidad que provoca esa enfermedad. Ahora, las empresas farmacéuticas están comenzando a testear drogas similares contra el virus de la hepatitis C, que puede ocasionar graves enfermedades del hígado y que ya ha infectado a más gente que el HIV.

“Si funcionan, podrían llegar a tener el mismo impacto que los medicamentos contra el sida”, dice el profesor Frank Chisarie, experto en virología del Scripps Research Institute, de San Diego.

Actualmente, el tratamiento de la hepatitis C se basa en la combinación de interferón alfa , una proteína del sistema inmune, y una píldora llamada ribavirina . Las versiones más modernas de esta combinación son capaces de eliminar el virus en aproximadamente el 50% de los pacientes.

Además de dejar a la mitad restante a merced del virus, los tratamientos presentan efectos colaterales que incluyen -entre otros- la anemia y la depresión.

“Necesitamos tratamientos menos tóxicos”, advierte el doctor Michael Katze, profesor de Microbiología de la Universidad de Washington.

Ni el interferón ni la ribavirina fueron creados específicamente para atacar la hepatitis C. Cada una parece dar un estímulo general al sistema inmune para ayudarlo a combatir el virus, aunque los científicos todavía no han comprendido exactamente cómo funcionan.

Pero las nuevas drogas en estudio están diseñadas para interferir con las enzimas que el virus necesita para replicarse, como la proteasa y la polimerasa. De forma similar, los medicamentos contra el sida interfieren con dos enzimas que utiliza el HIV en su replicación (proteasa y transcriptasa reversa). Algunas de las drogas contra este último virus pueden ser empleadas contra la hepatitis B, aunque no son eficaces contra el virus C, que actúa de modo diferente.

Todavía faltan algunos años para determinar si las nuevas drogas serán realmente efectivas. Pero los científicos esperan conocer, en noviembre, los resultados de las pruebas preliminares de una de las drogas, desarrollada por Boehringer Ingelheim, que podría reducir significativamente los niveles de carga viral. Otras compañías, como ViroPharma, Wyeth, Isis Pharmaceuticals e Idenix Pharmaceuticals también investigan en líneas similares.

La hepatitis C, recuerdan los médicos, se contagia a través de la sangre (por compartir agujas o por transfusiones), y raramente por vía sexual. Los contagios se redujeron a partir del control de la sangre donada (sobre todo a comienzos de los 90), pero aún existen muchas personas infectadas antes de esa fecha que no han desarrollado síntomas.

Adaptado de http://www.salud.bioetica.org/hepatitis.htm


Enfermedad inflamatoria pélvica (EIP)

¿Qué es la EIP?

La enfermedad inflamatoria pélvica (EIP, también conocida por sus siglas en inglés como PID) es el término general que se utiliza para referirse a infecciones que se presentan en el útero (matriz), las trompas de Falopio (los conductos que transportan los óvulos desde los ovarios hasta el útero) y otros órganos genitales internos y que causa síntomas como dolor en el abdomen inferior. Es una complicación grave de ciertas enfermedades de transmisión sexual (ETS), especialmente de la infección por clamidia y de la gonorrea. La EIP puede afectar las trompas de Falopio y los tejidos del útero, los ovarios y las áreas circundantes. La EIP puede provocar consecuencias graves que incluyen infertilidad, embarazo ectópico (embarazo implantado en una trompa de Falopio o en otro lugar fuera de la matriz), formación de abscesos y dolor pélvico crónico.

¿Qué tan frecuente es la EIP?

Se estima que anualmente en los Estados Unidos más de 750,000 mujeres han sufrido alguna vez de EIP aguda. Más de 75,000 mujeres podrían quedar infértiles cada año a consecuencia de una EIP y una gran proporción de los embarazos ectópicos que se presentan cada año son el resultado de una EIP.

Entre más parejas sexuales tenga una mujer, mayor es el riesgo que tiene de contraer EIP. Asimismo, una mujer cuya pareja sexual tenga más de una pareja sexual enfrenta un mayor riesgo de contraer esta enfermedad debido a que potencialmente está expuesta a más agentes infecciosos.

¿Cómo contraen las mujeres la EIP?

La EIP se presenta cuando las bacterias pasan de la vagina o el cuello uterino (la abertura al útero) de la mujer a sus otros órganos reproductores. Diversos tipos de organismos pueden causar la EIP, pero muchos casos están asociados a la gonorrea y la clamidia, dos enfermedades de transmisión sexual bacterianas muy frecuentes. Haber sufrido alguna vez de EIP aumenta el riesgo de que ocurra otra vez debido a que los órganos reproductores pueden haber sufrido daños la primera vez que se presentó la infección.

Las mujeres sexualmente activas que están en edad de procrear son las que están expuestas a un mayor riesgo, y las mujeres que tienen menos de 25 años de edad tienen mayor probabilidad de contraer EIP que las mujeres mayores de esta edad. Esto se debe a que el cuello uterino de las adolescentes y mujeres jóvenes no está completamente formado, lo que aumenta su susceptibilidad de contraer enfermedades de transmisión sexual relacionadas con la EIP.

Entre más parejas sexuales tenga una mujer, mayor es el riesgo que tiene de contraer EIP. Asimismo, una mujer cuya pareja sexual tenga más de una pareja sexual enfrenta un mayor riesgo de contraer esta enfermedad debido a que potencialmente está expuesta a más agentes infecciosos.

Las mujeres que usan duchas vaginales tienen un riesgo más alto de contraer EIP que las mujeres que no las utilizan. En investigaciones se ha indicado que las duchas alteran en forma dañina la composición de la flora vaginal (microorganismos que viven en la vagina) y pueden empujar las bacterias desde la vagina hacia los órganos genitales internos superiores. Las mujeres que utilizan el dispositivo intrauterino (DIU) pueden tener un riesgo mayor de contraer la EIP.

¿Cuáles son los signos y síntomas?

La EIP se puede presentar con síntomas leves o síntomas graves. Cuando la EIP es causada por una infección clamidial, es mas probable que la mujer experimente síntomas leves o no tenga síntomas del todo aún cuando sus órganos genitales estén siendo afectados. Debido a que los síntomas son tan poco específicos, frecuentemente la EIP no es detectada por las mujeres ni por los médicos. Las mujeres que presentan síntomas de EIP sufren, por lo general, de dolor en la parte inferior del vientre. Otros signos y síntomas incluyen fiebre, flujo vaginal poco usual que puede tener mal olor, relación sexual dolorosa, dolor al orinar, menstruación irregular y dolor en la parte superior derecha del abdomen (poco frecuente).

¿Cuáles son las complicaciones de la EIP?

Un tratamiento pronto y adecuado puede ayudar a prevenir las complicaciones causadas por la EIP, tal como el daño permanente a los órganos genitales femeninos. Las bacterias causantes de la infección pueden invadir las trompas de Falopio sin presentar síntomas y transformar el tejido normal en tejido cicatricial. Este tejido fibroso bloquea o interrumpe el movimiento normal de los óvulos hacia el útero. Si las trompas de Falopio están totalmente bloqueadas por el tejido cicatricial, el espermatozoide no puede fertilizar el óvulo y la mujer queda infértil. La infertilidad también puede presentarse cuando las trompas de Falopio están bloqueadas parcialmente o ligeramente dañadas. Aproximadamente una de cada diez mujeres con EIP queda infértil, y si la mujer tiene múltiples casos de EIP, aumentan las posibilidades de infertilidad.

Asimismo, una trompa de Falopio parcialmente bloqueada o levemente dañada puede hacer que un óvulo fecundado permanezca en la trompa de Falopio.

Si el óvulo fecundado empieza a crecer en la trompa como si estuviera en el útero, se presenta un embarazo ectópico. El embarazo ectópicofinaliza en el aborto del embrión, pudiendo romper la trompa de Falopio, hemorragia interna y hasta la muerte de la madre.

La aparición de tejido cicatricial en las trompas de Falopio y en otras estructuras pélvicas puede causar también dolor pélvico crónico (un dolor que dura meses y hasta años). Las mujeres que han sufrido en varias ocasiones de EIP tienen más probabilidades de sufrir infertilidad, embarazo ectópico o dolor pélvico crónico.

¿Cómo se diagnostica la EIP?

La EIP es difícil de diagnosticar porque los síntomas son a menudo imperceptibles y leves. Muchos casos de EIP no son detectados porque la mujer o el médico no reconocen estos síntomas leves o no específicos. Debido a que no hay pruebas precisas para detectar la EIP, el diagnóstico se basa, por lo general, en hallazgos clínicos. Si se presentan síntomas como dolor en la parte inferior del abdomen, el médico debería realizar un examen físico para determinar la naturaleza y la ubicación del dolor y si hay fiebre, flujo anormal vaginal o del cuello uterino y señales de infección por gorronea o clamidia. Si los hallazgos indican que hay EIP, se hace necesario el tratamiento.

El médico también puede ordenar pruebas para identificar el organismo causante de la infección (p.ej. infección clamidial o gonorreica) o para distinguir entre la EIP y otros problemas con síntomas similares. La ecografía pélvica es un procedimiento útil para diagnosticar la EIP. Este examen permite visualizar el área de la pelvis para ver si las trompas de Falopio están agrandadas o si hay un absceso. En ciertos casos, puede ser necesaria una laparoscopia para confirmar el diagnóstico. La laparoscopia es un procedimiento quirúrgico mediante el cual un tubo delgado y rígido con una luz y cámara en el extremo (laparoscopio) se inserta mediante una pequeña incisión en el abdomen. Este procedimiento le permite al médico ver los órganos pélvicos internos y obtener muestras para estudios de laboratorio, si es necesario.

¿Cuál es el tratamiento de la EIP?

La EIP se puede curar con varios tipos de antibióticos. El médico determinará y recomendará la mejor terapia. Sin embargo, el tratamiento con antibióticos no corrige los daños que ya han ocurrido en los órganos genitales internos. Si una mujer tiene dolor pélvico y otros síntomas de EIP, es de vital importancia que busque atención de inmediato. Un tratamiento a tiempo con antibióticos puede prevenir daños graves a los órganos genitales. Entre más tiempo se demore la mujer en recibir tratamiento contra la EIP, mayor será la probabilidad de quedar infértil o de tener un embarazo ectópico en el futuro a consecuencia del daño que sufrieron las trompas de Falopio.

Debido a la dificultad para identificar a los organismos que infectan los órganos genitales internos y a que más de un organismo puede ser el causante de un caso de EIP, esta enfermedad se trata, por lo general, con al menos dos antibióticos eficaces contra una amplia gama de agentes infecciosos. Estos antibióticos pueden ser administrados por vía oral o por inyección. Los síntomas pueden desaparecer antes de que se cure la infección, por lo tanto la mujer debe tomarse todos los antibióticos que le han sido recetados aunque ya no tenga síntomas. Esto ayudará a prevenir que la infección se vuelva a presentar. Las mujeres que están recibiendo tratamiento contra la EIP deben ser reexaminadas por su médico dos a tres días después de iniciado el tratamiento para asegurarse de que los antibióticos son eficaces y están curando la infección. Asimismo, la pareja también debe recibir tratamiento para disminuir el riesgo de reinfección, aunque no tenga síntomas, ya que aun así podría estar infectadas con los organismos que causan la EIP.

Se puede recomendar que una mujer sea hospitalizada para recibir tratamiento contra la EIP si: (1) está gravemente enferma (p.ej. tiene náusea, vómito y fiebre alta); (2) está embarazada; (3) no responde a los medicamentos o no los puede tomar por vía oral y necesita que los antibióticos se administren por vía intravenosa; (4) tiene un absceso en la trompa de Falopio o en el ovario (absceso tubo-ovárico); o (5) requiere de monitorización para asegurarse de que los síntomas no se deben a otra afección que puede requerir de cirugía urgente (p. ej. apendicitis). Si los síntomas persisten o si el absceso no desaparece, es posible que se necesite realizar una cirugía. Las complicaciones de la EIP, como el dolor pélvico crónico y la cicatrización, son difíciles de tratar, pero en ciertas ocasiones mejoran con la cirugía.

¿Cómo puede prevenirse la EIP?

Las mujeres pueden protegerse contra la EIP tomando medidas para prevenir las enfermedades de transmisión sexual o, si contraen una ETS, tratándose la enfermedad a tiempo. La manera más segura de evitar el contagio de enfermedades de transmisión sexual es abstenerse de tener relaciones sexuales o tener una relación duradera, mutuamente monógama, con una pareja a quien se le han hecho pruebas y se sabe que no está infectada.

Tomado de “Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades” 

Clamidia

¿Qué es la infección por clamidia?

La infección por clamidia es una enfermedad de transmisión sexual (ETS) frecuente, causada por la bacteria Chlamydia trachomatis, que puede afectar los órganos genitales de la mujer. Aunque generalmente la infección por clamidia no presenta síntomas o se manifiesta con síntomas leves, hay complicaciones graves que pueden ocurrir “en forma silenciosa” y causar daños irreversibles, como la infertilidad, antes de que la mujer se dé cuenta del problema. Esta infección también puede causar secreción del pene en un hombre infectado.

¿Qué tan común es la infección por clamidia?

La infección por clamidia es la enfermedad de transmisión sexual bacteriana reportada con mayor frecuencia en los Estados Unidos. En el 2008, los 50 estados y el Distrito de Columbia reportaron 1,210,523 infecciones clamidiales a los CDC. Muchos casos no se reportan porque la mayoría de las personas con clamidia no saben que tienen la infección y no se hacen pruebas para detectar la enfermedad. Además, es frecuente que se traten los síntomas y no se hagan las pruebas de detección. Según datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (NHANEs, por sus siglas en inglés) se calcula que 2,291,000 personas de la población civil no institucionalizada de los Estados Unidos, entre los 14 y 39 años de edad sufren de la infección causada por C. trachomatis.

¿Cómo se contrae la infección por clamidia?

La infección por clamidia puede ser transmitida durante relaciones sexuales vaginales, orales o anales. También se puede transmitir de madre a hijo durante el parto vaginal.

Toda persona sexualmente activa puede contraer la infección por clamidia. Entre mayor número de parejas sexuales tenga la persona, mayor es el riesgo de infección. Las adolescentes y las mujeres jóvenes que son sexualmente activas están expuestas a un mayor riesgo de infección porque el cuello uterino (la entrada al útero) no se ha formado completamente y es más susceptible a infecciones. Debido a que la clamidia puede transmitirse durante las relaciones sexuales orales o anales, las relaciones homosexuales incrementan el peligro de contraer la infección clamidial.

¿Cuáles son los síntomas de la infección por clamidia?

A la infección por clamidia se le conoce como la enfermedad “silenciosa” porque la mayoría de las personas infectadas no presentan síntomas. Cuando se manifiestan, los síntomas aparecen generalmente entre 1 y 3 semanas después del contagio.

En las mujeres, la bacteria infecta inicialmente el cuello uterino y la uretra (el conducto urinario). Las mujeres con síntomas podrían presentar flujo vaginal anormal o una sensación de ardor al orinar. Algunas mujeres siguen sin tener signos ni síntomas aun cuando la infección se propague del cuello uterino a las trompas de Falopio (los conductos que transportan los óvulos desde los ovarios hasta el útero); otras mujeres presentan dolor en la parte inferior del vientre, dolor de espalda, náusea, fiebre, dolor durante las relaciones sexuales o sangrado entre los períodos menstruales. La infección clamidial del cuello uterino puede propagarse al recto.

Los hombres con signos o síntomas podrían presentar secreción del pene o una sensación de ardor al orinar; también pueden sufrir de ardor y picazón alrededor de la abertura del pene. El dolor y la inflamación de los testículos es poco frecuente.

A raíz de la promiscuidad y descontrol sexual, hombres o mujeres pueden contraer la infección clamidial en el recto o garganta.

¿Qué tipo de complicaciones pueden haber si no se trata la infección por clamidia?

Si no es tratada, la infección puede avanzar y causar graves problemas reproductivos y de salud con consecuencias a corto y largo plazo. Al igual que la enfermedad, los daños que causa la infección a menudo no se perciben.

En las mujeres, si la infección no es tratada, puede propagarse al útero o a las trompas de Falopio y causar enfermedad inflamatoria pélvica (EIP). Esto ocurre en aproximadamente un 10-15% de las mujeres infectadas que no han recibido tratamiento. Clamidia también puede causar infección en las trompas de Falopio sin presentar síntomas. La EIP y la infección “silenciosa” en el tracto genital superior pueden causar daño permanente a las trompas de Falopio, al útero y a los tejidos circundantes. El daño puede llegar a causar dolor pélvico crónico, infertilidad y embarazo ectópico (embarazo implantado fuera del útero), el cual puede causar la muerte. La infección por clamidia también puede aumentar la probabilidad de infectarse con VIH si la persona se expone al virus.

Para ayudar a prevenir las graves consecuencias de la infección por clamidia, se recomienda que las mujeres sexualmente activas se realicen una prueba de detección de la clamidia al menos una vez al año.  Todas las mujeres embarazadas deben hacerse una prueba de detección de la clamidia.

Las complicaciones entre los hombres son poco comunes. En ocasiones, la infección se propaga al epidídimo (el conducto que transporta el semen desde los testículos) y causa dolor, fiebre y, rara vez, esterilidad.

En muy pocos casos, la infección clamidial genital puede causar artritis que puede estar acompañada de lesiones en la piel e inflamación de los ojos y de la uretra (síndrome de Reiter).

¿Qué efectos tiene la infección por clamidia en la mujer embarazada y en su bebé?

Hay cierta evidencia de que en las mujeres embarazadas, las infecciones clamidiales que no reciben tratamiento pueden propiciar partos prematuros. Los bebés que nacen de mujeres infectadas pueden contraer infecciones clamidiales en los ojos y en las vías respiratorias. La infección por clamidia es una de las causas principales de neumonía precoz y conjuntivitis en los recién nacidos.

¿Cómo se diagnostica la infección por clamidia?

Existen pruebas de laboratorio para diagnosticar la infección por clamidia. En algunas pruebas se analiza la orina y en otras se requiere que la muestra sea obtenida de zonas como el pene o el cuello uterino.

¿Cuál es el tratamiento para la infección por clamidia?

La infección por clamidia puede ser fácilmente tratada y curada con antibióticos. Los tratamientos usados más frecuentemente son una dosis única del medicamento azitromicina o una semana de tratamiento con doxiciclina (dos veces al día). Las personas VIH positivas que tienen la infección por clamidia deben recibir el mismo tratamiento que las personas que son VIH negativas.

Las personas con infección por clamidia deben abstenerse de tener relaciones sexuales hasta terminado el tratamiento, de lo contrario podrían volverse a infectar.

Las mujeres cuyas pareja no han recibido el tratamiento adecuado corren un alto riesgo de volverse a infectar. Tener infecciones múltiples aumenta el riesgo de que la mujer tenga graves complicaciones que afecten su salud reproductiva, como la infertilidad. Las mujeres deben considerar hacerse otra prueba tres meses después de finalizar el tratamiento para la primera infección.

¿Cómo puede prevenirse la infección por clamidia?

La manera más segura de evitar el contagio de enfermedades de transmisión sexual es abstenerse del contacto sexual o tener una relación estable, mutuamente monógama, con una pareja a quien se le han hecho pruebas y se sabe que no está infectada.

Sífilis

¿Qué es la sífilis?

La sífilis es una enfermedad de transmisión sexual (ETS) causada por la bacteria Treponema pallidum. A menudo se le ha llamado “la gran imitadora” porque muchos de sus signos y síntomas no se distinguen fácilmente de otras enfermedades.

¿Qué tan frecuente es la sífilis?

En los Estados Unidos, las autoridades de salud registraron más de 36,000 casos de sífilis en el 2006, de los cuales 9,756 eran de sífilis primaria y secundaria. Asimismo, la mitad de todos los casos de sífilis primaria y secundaria en el 2006 se reportaron en 20 condados y 2 ciudades, y en su mayoría correspondían a personas de 20 a 39 años de edad. La incidencia más alta de sífilis primaria y secundaria se registró en mujeres de 20 a 24 años de edad y en hombres de 35 a 39 años. Los casos de sífilis congénita reportados en recién nacidos aumentaron de 339 casos nuevos en el 2005 a 349 en el 2006.

Entre el 2005 y el 2006, el número de casos reportados de sífilis primaria y secundaria aumentó en un 11.8%. Entre el 2000 y el 2006 las tasas de sífilis primaria y secundaria en hombres se incrementaron anualmente de 2.6 a 5.7, mientras que en las mujeres esto mismo ocurrió entre el 2004 y el 2006. En el 2006, el 64% de los casos reportados de sífilis primaria y secundaria correspondieron a hombres que tienen relaciones sexuales con hombres (HSH).

¿Cómo se contrae la sífilis?

La sífilis se pasa de una persona a otra a través del contacto directo con una úlcera sifilítica. Las úlceras aparecen principalmente en los genitales externos, la vagina, el ano o el recto. También pueden salir en los labios y en la boca. Las embarazadas pueden pasársela a los bebés que llevan en el vientre. La sífilis no se propaga por el contacto con los inodoros, las manijas de las puertas, las piscinas, las bañeras normales o de hidromasaje, ni por compartir ropa o cubiertos.

¿Cuáles son los signos y síntomas?

Muchas personas que tienen sífilis no presentan síntomas durante años, pero aun así enfrentan el riesgo de tener complicaciones en la fase avanzada si no se tratan la enfermedad. Las personas que están en la fase primaria o secundaria de la enfermedad transmiten la infección aunque muchas veces las úlceras sifilíticas no se puedan reconocer. Por lo tanto, las personas que no saben que están infectadas pueden contagiar la enfermedad.

Fase primaria: La fase primaria de la sífilis suele estar marcada por la aparición de una sola úlcera (llamada chancro), pero puede que haya muchas. El tiempo que transcurre entre la infección por sífilis y la aparición del primer síntoma puede variar de 10 a 90 días (con un promedio de 21 días). Por lo general, el chancro es firme, redondo, pequeño e indoloro. Aparece en el sitio por donde la sífilis entró al organismo. El chancro dura de 3 a 6 semanas y desaparece sin ser tratado. Sin embargo, si no se administra el tratamiento adecuado la infección avanza a la fase secundaria.

Fase secundaria: La fase secundaria se caracteriza por erupciones en la piel y lesiones en las membranas mucosas. Esta fase suele comenzar con la aparición de una erupción de la piel en una o más áreas del cuerpo, que por lo general no produce picazón. Las erupciones de la piel asociadas a la sífilis secundaria pueden aparecer cuando el chancro se está curando o varias semanas después de que se haya curado. La erupción característica de la sífilis secundaria puede tomar el aspecto de puntos rugosos, de color rojo o marrón rojizo, tanto en la palma de las manos como en la planta de los pies. Sin embargo, en otras partes del cuerpo también pueden aparecer erupciones de aspecto distinto, o que son similares a las causadas por otras enfermedades. Algunas veces, las erupciones asociadas a la sífilis secundaria son tan leves que pasan desapercibidas. Además, puede que se presenten otros síntomas durante la fase secundaria de la sífilis, como fiebre, inflamación de los ganglios linfáticos, dolor de garganta, caída del cabello en algunas áreas, dolor de cabeza, pérdida de peso, dolores musculares y fatiga. Los signos y síntomas de la sífilis secundaria desaparecen aun si no son tratados, pero si no se administra tratamiento la infección progresará a la fase latente y posiblemente hasta la última fase de la enfermedad.

Fases latente y terciaria: La fase latente (oculta) de la sífilis comienza con la desaparición de los síntomas de las fases primaria y secundaria. Sin tratamiento, la persona infectada seguirá teniendo sífilis aun cuando no presente signos o síntomas ya que la infección permanece en el cuerpo. Esta fase latente puede durar años. En el 15% de las personas que no reciben tratamiento para la sífilis, la enfermedad puede avanzar hasta las fases latente y terciaria, que pueden aparecer de 10 a 20 años después de haberse adquirido la infección. En esta fase avanzada la sífilis puede afectar posteriormente órganos internos como el cerebro, los nervios, los ojos, el corazón, los vasos sanguíneos, el hígado, los huesos y las articulaciones. Los signos y síntomas de la fase terciaria de la sífilis incluyen dificultad para coordinar los movimientos musculares, parálisis, entumecimiento, ceguera gradual y demencia. El daño puede ser grave y causar la muerte.

¿Qué efectos tiene la sífilis en la mujer embarazada y en su bebé?

La bacteria de la sífilis puede infectar al bebé durante el embarazo. Dependiendo de cuánto tiempo una mujer embarazada ha estado infectada, puede enfrentar un alto riesgo de tener un bebé que nazca muerto o de dar a luz un bebé que muere poco después de haber nacido. Un bebé infectado puede que nazca sin los signos y síntomas de la enfermedad. Sin embargo, si no es sometido a tratamiento de inmediato, el bebé puede presentar serios problemas al cabo de unas cuantas semanas. Si estos bebés no reciben tratamiento, pueden sufrir de retraso en el desarrollo, convulsiones o morir.

¿Cómo se diagnostica la sífilis?

Algunos médicos pueden diagnosticar la sífilis mediante el análisis de una muestra líquida del chancro (la úlcera infecciosa) en un microscopio especial llamado microscopio de campo oscuro. Si las bacterias de la sífilis están presentes en la úlcera, se observarán en el microscopio.

Otra manera de determinar si una persona tiene sífilis es mediante un análisis de sangre. Poco después de que una persona se infecta comienza a producir anticuerpos contra la sífilis que pueden ser detectados mediante una prueba de sangre segura, precisa y económica. El cuerpo presentará niveles bajos de anticuerpos en la sangre durante meses o incluso años después de que se haya completado el tratamiento de la enfermedad. Dado que la sífilis no tratada en una mujer embarazada puede infectar y posiblemente provocar la muerte de su bebé, toda mujer embarazada debe hacerse un análisis de sangre para detectar la sífilis.

¿Cómo se relaciona la sífilis con el VIH?

Las úlceras genitales (chancros) producidas por la sífilis hacen que sea más fácil contraer la infección por el VIH y transmitirla por vía sexual. Se calcula que el riesgo de contraer la infección por el VIH es 2 a 5 veces mayor cuando la persona expuesta al virus tiene sífilis.

Las ETS ulcerosas que producen llagas, úlceras o rupturas de la piel o de las membranas mucosas, tales como la sífilis, rompen las barreras que protegen contra las infecciones. Las úlceras genitales producidas por la sífilis pueden sangrar fácilmente y cuando entran en contacto con la mucosa bucal o rectal durante la relación sexual aumentan las probabilidades de infección y la susceptibilidad al VIH. El tener otras ETS también puede ser un factor importante para predecir una posible infección por el VIH, ya que las ETS son un marcador de las conductas asociadas a la transmisión del VIH.

¿Cuál es el tratamiento de la sífilis?

La sífilis es fácil de curar en sus fases iniciales. Si una persona ha tenido sífilis durante menos de un año, la enfermedad se curará con una sola inyección intramuscular de penicilina, que es un antibiótico, y si ha tenido sífilis por más de un año, necesitará dosis adicionales. Existen otros antibióticos para tratar la sífilis en personas que son alérgicas a la penicilina. La sífilis no puede curarse con remedios caseros ni con medicinas que se venden sin receta médica. El tratamiento matará la bacteria que causa la sífilis y evitará futuras lesiones, pero no remediará las lesiones ya ocasionadas.

Ya que existe un tratamiento eficaz contra la sífilis, es importante que periódicamente las personas se hagan las pruebas de detección de esta enfermedad si practican conductas sexuales que las ponen a riesgo de contraer ETS.

Las personas que estén tratándose contra la sífilis deben abstenerse de tener contactos sexuales con parejas nuevas hasta que las úlceras sifilíticas se hayan curado por completo.

¿La sífilis es recurrente?

El hecho de que una persona haya tenido sífilis una vez no la protege de tenerla de nuevo. Una persona puede seguir siendo susceptible a la reinfección aun cuando se haya curado con el tratamiento. Solamente las pruebas de laboratorio pueden confirmar si una persona tiene sífilis, dado que las úlceras sifilíticas pueden estar ocultas en la vagina, el recto o la boca.

¿Cómo puede prevenirse la sífilis?

La manera más segura de evitar contraer enfermedades de transmisión sexual, incluida la sífilis, es abstenerse del contacto sexual o tener una relación estable y mutuamente monógama con una pareja que se haya hecho las pruebas y que se sabe que no tiene ninguna infección. Abstenerse de consumir alcohol y drogas puede también ayudar a evitar la transmisión de la sífilis, ya que estas actividades pueden llevar a una conducta sexual peligrosa.

Tomado de “Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades” CDC

Virus del Papiloma Humano (HPV o VPH)

¿Qué es la infección genital por el VPH?

El virus del papiloma humano genital (también conocido como VPH) es la infección de transmisión sexual (ITS) más frecuente. Existen más de 40 tipos de VPH que pueden infectar las zonas genitales de los hombres y las mujeres. Estos tipos de VPH también pueden infectar la boca y la garganta. La mayoría de las personas que resultan infectadas por el VPH ni siquiera lo saben.

El VPH no es igual al virus del herpes o del VIH (el virus que causa el sida). Todos estos virus se pueden transmitir durante el contacto sexual, pero causan síntomas y problemas de salud distintos.

¿Cuáles son los signos y síntomas de la infección por el VPH y qué problemas de salud puede ocasionar?

La mayoría de las personas infectadas por el VPH no presentan síntomas o problemas de salud. En el 90% de los casos, el sistema inmunitario del cuerpo elimina de manera natural la infección por el VPH en un periodo de dos años.

  • Pero hay ocasiones en que ciertos tipos de VPH causan verrugas genitales en hombres y mujeres. En casos inusuales, estos tipos de virus también causan verrugas en la garganta, una afección llamada papilomatosis respiratoria recurrente o PRR.
  • Otros tipos de VPH pueden causar cáncer de cuello uterino. Estos tipos de VPH también pueden ocasionar otros cánceres graves aunque menos frecuentes, como los cánceres de vulva, vagina, pene, ano y de cabeza y cuello (lengua, amígdalas y garganta).

Los tipos de VPH que pueden causar verrugas genitales no son los mismos que los que causan cáncer. No hay manera de saber si una persona con el VPH padecerá cáncer u otros problemas de salud.

Signos y síntomas de los problemas de salud relacionados con el VPH:

Las verrugas genitales por lo general aparecen en las zonas genitales como pequeños granitos individuales o en grupo. Pueden ser pequeñas o grandes, planas o elevadas o en forma de coliflor. Los proveedores de atención médica pueden diagnosticar las verrugas con solo mirar el área genital durante la consulta médica. Las verrugas pueden aparecer semanas o meses después del contacto sexual con una pareja infectada, aun cuando esta persona no tenga signos de verrugas genitales. Si no se tratan, las verrugas genitales pueden desaparecer, quedarse igual o aumentar en tamaño y en número. Las verrugas no se convertirán en cáncer.

El cáncer de cuello uterino por lo general no presenta síntomas sino hasta que está en una etapa avanzada. Por esta razón, es importante que las mujeres se realicen periódicamente pruebas de detección del cáncer de cuello uterino. Estas pruebas pueden identificar signos iniciales de la enfermedad para que sean tratados en forma temprana, antes de que deriven en cáncer.

Otros cánceres relacionados con el VPH pueden no presentar signos o síntomas sino hasta que estén avanzados y sean difíciles de tratar. Entre estos se incluyen los cánceres de vulva, vagina, pene, ano y cabeza y cuello.

La papilomatosis respiratoria recurrente o PRR causa el crecimiento de verrugas en la garganta. Algunas veces puede bloquear las vías respiratorias, causando ronquera o dificultad para respirar.

¿Cómo se contrae el VPH genital?

El VPH se transmite por contacto genital, más a menudo por las relaciones sexuales vaginales y anales. El VPH también se puede transmitir por las relaciones sexuales orales y el contacto entre partes genitales. El VPH se puede transmitir entre parejas heterosexuales y homosexuales, aun cuando la pareja infectada no tenga signos o síntomas.

Una persona puede tener VPH años después de haber tenido contacto sexual con una pareja infectada. La mayoría de las personas infectadas no saben que están infectadas o que están transmitiendo el virus a su pareja. También es posible contraer más de un tipo de VPH.

En muy pocos casos, una mujer embarazada que tiene el VPH genital puede transmitir el virus a su bebé durante el parto. Si esto ocurre, el bebé puede contraer papilomatosis respiratoria recurrente.

¿Cómo causa el VPH las verrugas genitales y el cáncer?

El VPH puede hacer que las células normales de la piel infectada se vuelvan anormales. La mayoría de las veces, estos cambios en las células no se pueden ver ni sentir. Casi siempre, el cuerpo combate en forma natural el VPH y las células infectadas vuelven a su normalidad. Cuando el cuerpo no elimina el VPH, el virus puede causar cambios visibles en la forma de verrugas genitales o cáncer. Las verrugas pueden aparecer semanas o meses después de contraer el VPH. El cáncer suele demorar años en aparecer después de que se contrae el VPH.

¿Qué tan frecuentes son las enfermedades causadas por el VPH y las relacionadas con esta infección?

VPH (el virus). En la actualidad, alrededor de 20 millones de estadounidenses están infectados con el VPH. Otros seis millones de personas contraen anualmente la infección por primera vez. El VPH es tan común, que al menos el 50% de los hombres y mujeres sexualmente activos lo contraen en algún momento de su vida.

Verrugas genitales. En los Estados Unidos, cerca del 1% de los adultos sexualmente activos tienen verrugas genitales en algún momento.

Cáncer de cuello uterino. Todos los años, alrededor de 12,000 mujeres en los Estados Unidos contraen cáncer de cuello uterino.

Otros cánceres que puede causar el VPH son menos frecuentes que el cáncer de cuello uterino. Cada año en los Estados Unidos:

  • 3,700 mujeres contraen cáncer de vulva
  • 1,000 mujeres contraen cáncer de vagina
  • 1,000 hombres contraen cáncer de pene
  • 2,700 mujeres y 1,700 hombres contraen cáncer anal
  • 2,300 mujeres y 9,000 hombres contraen cánceres de cabeza y cuello. [Nota: a pesar de que el VPH está asociado a algunos cánceres de cabeza y cuello, la mayoría de estos cánceres tienen una relación con el tabaquismo y el alcoholismo.]

Ciertos grupos enfrentan un riesgo más alto de padecer algunos problemas de salud relacionados con el VPH. En estos grupos se incluyen los hombres homosexuales y bisexuales y las personas con sistemas inmunitarios débiles (incluidas las que tienen VIH/sida).

La PRR o papilomatosis respiratoria recurrente es muy inusual. Se calcula que anualmente menos de 2,000 niños contraen la papilomatosis respiratoria recurrente.

¿Cómo puede prevenir la infección por el VPH?

Hay muchas formas en que una persona puede reducir la probabilidad de contraer el VPH:

  • Las vacunas pueden proteger a hombres y mujeres contra casi todos los tipos comunes de VPH. Estas vacunas se administran en tres inyecciones. Es importante recibir las tres dosis para contar con la mejor protección. Las vacunas son más eficaces si se administran antes de que la persona vaya a tener su primer contacto sexual, cuando podría estar expuesta al VPH.
    • Mujeres: Existen dos vacunas (Cervarix y Gardasil) para proteger a las mujeres contra los tipos de VPH que causan la mayoría de los cánceres de cuello uterino. Una de estas vacunas (Gardasil) también protege contra la mayoría de las verrugas genitales.
    • Hombres: Una de estas vacunas (Gardasil) protege a los varones contra la mayoría de las verrugas genitales.
  • Una persona puede reducir las probabilidades de contraer el VPH si permanece fiel en su relación.

¿Cómo pueden prevenirse las enfermedades relacionadas con el VPH?

Existen maneras de prevenir los posibles efectos del VPH en la salud, incluso los dos problemas más frecuentes: verrugas genitales y cáncer de cuello uterino.

  • Prevención de verrugas genitales: Existe una vacuna (Gardasil) que protege a hombres y mujeres contra la mayoría de las verrugas genitales (ver sección anterior).
  • Prevención del cáncer de cuello uterino: Existen dos vacunas (Cervarix y Gardasil) que pueden proteger a las mujeres contra la mayoría de los cánceres de cuello uterino (ver sección anterior). El cáncer de cuello uterino también se puede prevenir mediante la realización de pruebas de detección periódicas y el seguimiento de los resultados anormales. La prueba de Papanicolau permite identificar células anormales en el cuello uterino que deberán extirparse antes de que se conviertan en cáncer. La prueba de tipificación de HPV por PCR (Reacción en Cadena de la Polimerasa), que puede detectar VPH en el cuello uterino de la mujer, se puede usar en algunos casos en combinación con la prueba de Papanicolaou. Incluso las mujeres que recibieron la vacuna cuando eran más jóvenes necesitarán hacerse pruebas periódicas de detección del cáncer de cuello uterino, ya que la vacuna no protege contra todos los tipos de este cáncer.
  • Prevención de los cánceres de pene y de ano: No existe una prueba de detección aprobada para identificar las etapas iniciales de los cánceres de pene o de anoAlgunos especialistas recomiendan pruebas anuales de Papanicolau para detectar cáncer de ano en hombres homosexuales y bisexuales y en personas que tienen el VIH.
  • Prevención de los cánceres de cabeza y cuello: No existe una prueba aprobada para identificar los signos tempranos de los cánceres de cabeza y cuello, pero hay pruebas que pueden realizar los médicos especialistas en personas  con posibles síntomas de estos cánceres.
  • Prevención de la PRR: No se recomiendan las cesáreas en las mujeres que tienen verrugas genitales como medida para prevenir la transmisión de PRR o papilomatosis respiratoria recurrente a sus bebés. Esto se debe a que no se sabe muy bien si el parto por cesárea previene la PRR en bebés y niños.

¿Existe una prueba de detección del VPH?

Las pruebas para detectar el VPH que existen en el mercado solo se utilizan para detectar cáncer de cuello uterino. No existe una prueba general para hombres o mujeres que determine si una persona tiene el VPH, como tampoco existe una prueba para detectar el VPH en los genitales o en la boca o la garganta. Pero el VPH por lo general desaparece por sí solo, sin causar problemas de salud. De tal manera que si hoy se detecta una infección por el VPH, lo más probable es que dentro de uno o dos años haya desaparecido.

¿Existen tratamientos contra el VPH o las enfermedades relacionadas con este virus?

No existe un tratamiento para atacar el virus, pero hay tratamientos para las enfermedades que el VPH puede causar:

Un paciente puede eliminar las verrugas genitales visibles con el uso de medicamentos. También las puede tratar un proveedor de atención médica. Algunas personas prefieren no tratarse las verrugas, para ver si desaparecen por sí solas. Ningún tratamiento es mejor que otro.

El cáncer de cuello uterino se puede tratar más fácilmente si se diagnostica en su etapa inicial. Sin embargo, una mujer que se hace en forma periódica la prueba de Papanicolaou y hace el seguimiento adecuado puede identificar problemas antes de que aparezca el cáncer. La prevención es preferible al tratamiento.

Otros tipos de cánceres relacionados con el VPH también se pueden tratar más fácilmente si se diagnostican y tratan en etapas iniciales.

La PRR se puede tratar mediante cirugía o medicamentos. En ocasiones puede requerir de muchos tratamientos o cirugías a lo largo de un periodo de años.

Herpes genital

¿Qué es el herpes genital?

El herpes genital es una enfermedad de transmisión sexual (ETS) causada por los virus del herpes simple tipo 1 (VHS-1) y tipo 2 (VHS-2). La mayoría de los herpes genitales son causados por el tipo VHS-2. La mayoría de las personas infectadas por el VHS-1 o VHS-2 no presentan signos ni síntomas de la infección o presentan síntomas mínimos. Cuando se manifiestan los signos, usualmente lo hacen en forma de una o más ampollas en los genitales o el recto o alrededor de los mismos. Las ampollas se rompen formando úlceras dolorosas (llagas) que pueden tardar de dos a cuatro semanas en curarse la primera vez que se presentan. Típicamente, puede presentarse otro brote semanas o meses después del primero, pero casi siempre es menos intenso y de más corta duración. A pesar de que la infección puede permanecer en forma indefinida en el organismo, la cantidad de brotes tiende a disminuir a medida que pasan los años.

¿Qué tan común es el herpes genital

Los resultados de un estudio representativo a nivel nacional revelan que el herpes genital es de frecuente ocurrencia en los Estados Unidos. En todo el país, por lo menos 45 millones de personas de 12 años en adelante o uno de cada cinco adolescentes y adultos ha tenido una infección por el VHS.

La infección genital por el VHS-2 es más frecuente en las mujeres (aproximadamente en una de cada cuatro mujeres) que entre los hombres (aproximadamente en uno de cada ocho hombres). Esto puede deberse a que es más probable que ocurra la transmisión de hombre a mujer que la transmisión de mujer a hombre.

¿Cómo se contrae el herpes genital?

El VHS-1 y el VHS-2 pueden encontrarse en las llagas causadas por los virus y ser liberados por las mismas, pero entre brote y brote los virus también pueden ser liberados por la piel que no tiene llagas. Por lo general, una persona solo puede infectarse con el VHS-2 durante el contacto sexual con alguien que tiene una infección genital por VHS-2. La transmisión puede darse a partir de una pareja sexual infectada que no tiene una llaga visible y que no sepa que está infectada.

El VHS-1 puede causar herpes genital, pero con más frecuencia causa infecciones de la boca y los labios, también llamadas “ampollas febriles”. La infección por VHS-1 en los genitales puede ser causada por contacto oral-genital o contacto genital-genital con una persona que tiene la infección por VHS-1. Los brotes del VHS-1 genital reaparecen con menos regularidad que los brotes del VHS-2 genital.

¿Cuáles son los signos y síntomas del herpes genital?

La mayoría de las personas infectadas por el VHS-2 no saben que tienen la infección. Sin embargo, si se presentan signos y síntomas durante el primer brote pueden ser bastante pronunciados. El primer brote ocurre generalmente dentro de las dos semanas siguientes a la transmisión del virus y las llagas se curan típicamente en dos a cuatro semanas. Otros signos y síntomas durante el episodio primario pueden incluir una segunda serie de llagas y síntomas parecidos a la gripe, entre ellos fiebre e inflamación de las glándulas. Sin embargo, la mayoría de las personas con la infección por VHS-2 nunca presentan llagas o pueden tener signos muy leves que no se notan o que se confunden con picaduras de insectos o con otras afecciones de la piel.

La mayoría de las personas a quienes se les ha diagnosticado un primer caso de herpes genital pueden esperar tener varios (típicamente cuatro o cinco) brotes (recurrencias sintomáticas) en un período de un año. Por lo general, estas recurrencias disminuyen en frecuencia a medida que pasa el tiempo. Es posible que la persona se dé cuenta que tuvo un caso de herpes genital años después de que adquirió la infección.

¿Cuáles son las complicaciones del herpes genital?

En muchos adultos el herpes genital puede causar dolorosas llagas genitales recurrentes y la infección por el herpes puede ser grave en personas con sistemas inmunitarios deprimidos Sean graves o no los síntomas, el herpes genital causa con frecuencia angustia emocional en las personas que saben que están infectadas.

Adicionalmente, el VHS genital puede causar infecciones potencialmente mortales en los bebés. Es importante que las mujeres eviten contraer el herpes durante el embarazo porque una infección adquirida durante una etapa avanzada del embarazo conlleva un mayor riesgo de que el virus sea transmitido al bebé. Si una mujer tiene herpes genital activo al momento del parto, se realiza por lo general un parto por cesárea. Afortunadamente, es muy poco frecuente que una mujer con herpes infecte a un bebé.

El herpes puede contribuir a la propagación del VIH, el virus que causa el sida. El herpes puede hacer que las personas se vuelvan más susceptibles a la infección por el VIH y que las personas infectadas por el VIH sean más infecciosas.

¿Cómo se diagnostica el herpes genital?

Los signos y síntomas asociados al VHS-2 pueden variar ampliamente. Los proveedores de atención médica pueden diagnosticar el herpes genital mediante una inspección visual, si el brote es típico y mediante un análisis de laboratorio de una muestra de la llaga o de las llagas. Las infecciones por VHS se pueden diagnosticar entre brotes mediante un análisis de sangre. Estos análisis, que detectan los anticuerpos de la infección por el VHS-1 o el VHS-2, pueden ser útiles, aunque los resultados no son siempre precisos.

¿Hay tratamiento para el herpes?

No existe un tratamiento que pueda curar el herpes, pero los medicamentos antivirales pueden acortar y prevenir los brotes durante el tiempo que la persona toma los medicamentos. Adicionalmente, la terapia supresiva diaria contra el herpes sintomático puede reducir la posibilidad de transmisión a las parejas sexuales de las personas infectadas.

¿Cómo puede prevenirse el herpes?

La manera más segura de evitar el contagio de enfermedades de transmisión sexual, incluido el herpes genital, es abstenerse del contacto sexual o tener una relación duradera, mutuamente monógama, con una pareja a quien se le han hecho las pruebas y se sabe que no está infectada.

Tomado de “Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades” CDC.

Gonorrea

¿Qué es la gonorrea?

La gonorrea es una enfermedad de transmisión sexual (ETS), causada por la Neisseria gonorrhoeae, una bacteria que puede crecer y multiplicarse fácilmente en áreas húmedas y tibias del aparato reproductivo, incluidos el cuello uterino (la abertura de la matriz), el útero (matriz) y las trompas de Falopio (también llamadas oviductos) en la mujer, y en la uretra (conducto urinario) en la mujer y el hombre. Esta bacteria también puede crecer en la boca, la garganta, los ojos y el ano.

¿Qué tan común es la gonorrea?

La gonorrea es una enfermedad infecciosa muy frecuente. Los CDC calculan que más de 700,000 personas en los EE.UU. contraen nuevas infecciones por gonorrea al año. Menos de la mitad de estas infecciones son comunicadas a los CDC. En el año 2009, se reportaron 301,174 casos de gonorrea a los CDC.

¿Cómo se contrae la gonorrea?

La gonorrea se transmite por contacto con el pene, la vagina, la boca o el ano. No es necesario que haya una eyaculación para transmitir o contraer la gonorrea. La gonorrea también puede transmitirse de madre a hijo durante el parto.

Las personas que han tenido gonorrea y han sido tratadas pueden infectarse de nuevo si tienen contacto sexual con una persona que tiene la enfermedad.

¿Quién está expuesto al riesgo de contraer la gonorrea?

Toda persona sexualmente activa puede infectarse con gonorrea. En los Estados Unidos, las tasas más altas de infección se registran en adolescentes sexualmente activos, adultos jóvenes y afroamericanos.

¿Cuáles son los signos y síntomas de la gonorrea?

Aun cuando es probable que muchos hombres con gonorrea no presenten ningún síntoma, en algunos aparecerán signos o síntomas entre 1 y 14 días después de contraer la infección. Entre los signos y síntomas se encuentran la sensación de ardor al orinar y una secreción blancuzca, amarillenta o verdusca del pene. Algunas veces a los hombres con gonorrea les duelen los testículos o se les inflaman.

La mayoría de las mujeres con gonorrea no tienen síntomas y, si los tienen, estos son leves. Incluso cuando tienen síntomas, pueden ser tan poco específicos que se confunden con los síntomas de una infección vaginal o de cistitis. Entre los primeros signos y síntomas en las mujeres se encuentran una sensación de dolor o ardor al orinar, aumento del flujo vaginal y hemorragia vaginal entre períodos. Las mujeres con gonorrea están expuestas al riesgo de tener graves complicaciones por la infección, independientemente de la presencia o gravedad de los síntomas.

Los síntomas de infección rectal, tanto en hombres como en mujeres incluyen secreción, picazón, ardor, sangrado en el ano y dolor al defecar. También es probable que la infección rectal no esté acompañada de síntomas. Las infecciones de la garganta puede que provoquen dolor de garganta, pero por lo general no presentan ningún síntoma.

¿Cuáles son las complicaciones de la gonorrea?

Cuando la gonorrea no se trata, puede ocasionar problemas de salud graves y permanentes tanto en hombres como en mujeres.

En las mujeres, la gonorrea es una causa frecuente de enfermedad inflamatoria pélvica (EIP). Anualmente, cerca de 750,000 mujeres en los Estados Unidos contraen EIP. Los síntomas pueden ser bastante leves o muy graves e incluir dolor abdominal y fiebre. La EIP puede provocar abscesos internos (pústulas llenas de pus difíciles de curar) y dolor pélvico crónico prolongado. La EIP puede causar daños a las trompas de Falopio y producir infertilidad o aumentar el riesgo de un embarazo ectópico. El embarazo ectópico es una afección potencialmente mortal en la cual un óvulo fecundado crece fuera del útero, usualmente en una trompa de Falopio.

En los hombres, la gonorrea puede provocar epididimitis, una afección dolorosa de los conductos de los testículos que si no se trata puede provocar infertilidad.

La gonorrea puede propagarse a la sangre y a las articulaciones. Esta afección puede ser potencialmente mortal. Además, las personas con gonorrea pueden infectarse más fácilmente con el VIH, el virus que causa el SIDA. Las personas infectadas por el VIH que tienen gonorrea pueden transmitir el VIH con mayor facilidad que las personas que no tienen gonorrea.

¿Qué efectos tiene la gonorrea en la mujer embarazada y en su bebé?

Si una mujer embarazada tiene gonorrea, es probable que le transmita la infección a su bebé cuando éste pasa por la vía de parto durante el nacimiento. Esto puede provocar ceguera, infección en las articulaciones y una infección sanguínea potencialmente mortal en el bebé. Tratar la gonorrea tan pronto como se detecta en la mujer embarazada reducirá el riesgo de estas complicaciones. Se aconseja que las mujeres embarazadas vean a un proveedor de atención médica para que las examinen y les hagan las pruebas y el tratamiento necesarios.

¿Cómo se diagnostica la gonorrea?

Pueden tomarse muestras de las partes del cuerpo que pudieran estar infectadas (cuello uterino, uretra, recto o garganta) y enviarla a un laboratorio para que se analice. Con un sencillo análisis de una muestra de orina se puede diagnosticar la gonorrea presente en el cuello uterino o en la uretra. Una prueba rápida de laboratorio para hombres con síntomas, que se puede realizar en algunas clínicas y consultorios médicos, es la prueba de tinción de Gram. Mediante esta prueba se analiza una muestra de la uretra que permite al médico visualizar la bacteria en el microscopio.

¿Cuál es el tratamiento de la gonorrea?

Los antibióticos pueden curar la gonorrea en adolescentes y adultos. Sin embargo, ha estado aumentando el número de cepas de gonorrea resistentes a los medicamentos en muchas partes del mundo, incluidos los Estados Unidos, por lo que el tratamiento de la gonorrea es cada vez más difícil. Los CDC recomiendan en la actualidad una terapia combinada (es decir con dos medicamentos) para el tratamiento de la gonorrea. Se recomienda que las personas con gonorrea también se hagan pruebas para detectar otras ETS.

Para curar la gonorrea, es necesario tomar todos los medicamentos que han sido recetados. Si bien los medicamentos detendrán la infección, no repararán ninguna lesión permanente que haya dejado la enfermedad. Las personas que han tenido gonorrea y se han curado, pueden contraer nuevamente la enfermedad si tienen contacto sexual con personas infectadas con gonorrea. Si los síntomas en una persona persisten después del tratamiento, debe regresar al médico para que la evalúen nuevamente.

¿Cómo puede prevenirse la gonorrea?

La manera más segura de evitar el contagio de enfermedades de transmisión sexual es absteniéndose del contacto sexual o tener una relación estable y mutuamente monógama con una pareja que se haya hecho las pruebas y que se sepa que no esté infectada.

Tomado de  “Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades” CDC.